Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

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No se puede votar en conciencia

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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Mosén Carrera decía que dejemos en paz a los políticos, para que ellos obren en conciencia. Pues no. Los políticos, como todo hombre y mujer, deben obrar de acuerdo con la ley de Dios. No se pude obrar en conciencia a secas.Wert-religion-escuela-opcion-politica_TINIMA20121216_0070_20

El violador viola a una mujer en conciencia, se da perfectamente cuenta de lo que hace; como el que arrambla con miles de millones de euros, se da perfectamente cuenta, arrambla en conciencia, puede hacerlo tranquilamente a la luz del sol o en la oscuridad de la noche. Como hicieron Lenin, Hitler y muchos monstruos humanos. San José María nos dice en el número 22 de Camino: “Sé recio. – Sé viril. – Sé hombre. – Y después… sé ángel”. Ángeles deberíamos ser. No ladrones, violadores, terroristas, tiranos, mentirosos… Los que mienten son hijos del demonio, que es el padre de la mentira. Y muchos políticos mienten.

¡Atención! léanlo dos o tres veces, son palabras de San José María Escrivá de Balaguer: “Aconfesionalismo. Neutralidad. – Viejos mitos que intentan siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico, al entrar en la universidad o en la Asociación profesional o en la Asamblea sabia o en el Parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?”. (Camino 353) ¡No! Siempre hemos de obrar con el nombre puesto, con la conciencia cristiana verdadera. Porque la conciencia puede estar deformada, depravada, endemoniada.

A mis alumnos les explicaba que la conciencia psicológica es el conocimiento intelectual íntimo que cada uno tiene de sí mismo. La conciencia moral es la misma inteligencia humana que hace un juicio práctico sobre la bondad o malicia de sus propios actos. La conciencia moral puede ser verdadera, errónea, cierta, dudosa, perpleja, escrupulosa, delicada, laxa, etc.

La conciencia verdadera es la que juzga sus actos humanos en conformidad con la Ley moral, la Ley de Dios. “¡Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente!” gritó en España San Juan Pablo II. No se debe votar a partidos abortistas. No se debe votar a ningún partido con representación política en el Parlamento. Son abortistas. Los abortistas colaboran con su voto al asesinato de millones de niños y niñas en las entrañas de sus propias madres. Ni mal menor, ni consensos; la Ley de Dios.

Los católicos tenemos el sagrado deber de formar recta y verdaderamente nuestra conciencia. Adquirir los necesarios conocimientos morales que nos permitan formar nuestra conciencia cristiana. Empecemos por el catecismo de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, San Alfonso María de Ligorio, la moral para seglares del P. Royo Marín, etc.

La conciencia verdadera es la regla subjetiva de los actos que realizamos, con plena advertencia y perfecto conocimiento; porque sólo ella capta el verdadero y auténtico valor de la Ley eterna, origen y fuente de toda moralidad.

“La alegría de la buena conciencia es como un anticipo del paraíso” (San Agustín). Y la verdad es que vemos poca alegría en la gran mayoría de nuestros contemporáneos. Terminamos con esta advertencia de San José María: “Confusionismo. – Supe que vacilaba la rectitud de tu criterio. Y, para que me entendieras, te escribí: el diablo tiene la cara muy fea, y, como sabe tanto, no se expone a que le veamos los cuernos. No va de frente. – Por eso, ¡cuántas veces viene con disfraz de nobleza y hasta de espiritualidad!” (Camino 384).

Manuel Martínez Cano, mCR.

Mensajes de fe 8

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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La mayor de todas las fortunas es tener la gracia santificante. El más importante de los negocios debe ser, ante todo, guardar la gracia santificante recibida con el Bautismo. Pero el que comete un pecado mortal la pierde: hace quiebra.Tentaciones-desierto

Pero la puede recobrar con la Confesión. Por esto la Confesión es denominada la segunda tabla de salvación, el segundo Bautismo.

La Confesión es el medio necesario, insustituible para salvarnos después del pecado mortal. Así como el mecánico que se mancha el traje con aceite lubrificante sólo se lo puede limpiar si lo lava con Jabón o con ácidos adecuados para este fin, del mismo modo el «Jabón», el «ácido» que puede volver a limpiar el alma, después del pecado mortal, es la Confesión.

Cuando decimos Confesión, entendemos también la Confesión «In voto», o sea el acto de dolor perfecto. Este consiste en un sincero pesar por haber causado una grave falta a Dios, que es tan bueno, causando tantos dolores a Jesucristo, con el ánimo de no ofenderle ya y, además, con el propósito, por lo menos implícito, de confesarse.

El acto de dolor perfecto es, por lo tanto, mejor que el acto de dolor imperfecto. Expliquémonos, con un ejemplo. Un niño, después de haber cometido una falta grave, murmura: «¡Lo que he hecho! ¡Mamá morirá de pena cuando lo sepa!» (dolor perfecto). Tiene un dolor más perfecto que el que sólo pensase: «¡Ahora sí que la voy a pagar de Verdad!» (dolor imperfecto).

El dolor perfecto borra inmediatamente los pecados aun antes de que uno se confiese, y por eso se comprende en seguida cuán útil es que cada uno de nosotros conozca bien esta importantísima verdad.

En efecto, siendo hoy tan frecuentes los casos de muerte repentina, se sigue de aquí que el acto de dolor perfecto es, para muchísimos, la única vía que los libra del infierno. El Santo Cura de Ars cuenta que uno salvó su alma precisamente porque tuvo tiempo de hacer un acto de dolor perfecto en el espacio que va desde el puente a las rocas que estaban debajo, contra las que se destrozó la cabeza.

El acto de dolor perfecto no es difícil. ¿Qué cosa más fácil que decir de corazón: «Dios mío, te amo; me pesa haberte ofendido»?

Sin embargo, para la mayor parte de los que viven en el pecado, sin hacer mucho caso, el acto de dolor perfecto no es cosa fácil, como no es fácil tampoco inducir a éstos para que ayuden a los pobres cuando lo podrían hacer sin molestarse mucho.

En la práctica es una cosa buena que después del pecado vayan pronto a confesarse; así estarán más seguros de haber vuelto a la gracia de Dios. Para ser perdonados con la Confesión basta también el acto de dolor imperfecto, que es más fácil. En efecto, a todos les desagrada haber merecido él infierno con sus pecados.

El que para confesarse aguarda a tener más de un pecado en su conciencia se parece al que habiendo cogido una pulmonía dijese: No merece la pena llamar al médico para una sola enfermedad; esperaré a que vengan otras y así me curaré de todas de una sola veza. Este se iría pronto al otro mundo.

¡Seamos sagaces! La prudencia que usamos con la bicicleta o con Ia pulmonía tengámosla también con nuestra alma, y por esto, así como el que se hiere desinfecta inmediatamente la llaga para que no le sobrevenga cualquier grave infección, y luego, en cuanto puede, va al médico para la curación completa, del mismo modo el que por desgracia cae en pecado mortal debería desinfectar inmediatamente el alma del pecado al menos con el acto de dolor perfecto, y, apenas le fuese posible, ir a confesarse. Obrando de este modo no permanece en peligro de condenación y se preserva de nuevos pecados, cada vez más graves en los que inevitablemente caería si estuviese mucho tiempo en pecado mortal. Por el contrario, así como los corredores que quieren ganar no esperan a que las cámaras de sus bicicletas estén vacías del todo, sino que las inflan a menudo, teniéndolas siempre bien hinchadas, del mismo modo se puede hacer con el alma. Aunque no haya pecados mortales conviene confesarse a menudo, para mantenerse mejoren gracia de Dios.

El que no teniendo pecados mortales va también a confesarse, obtiene un aumento de gracia y. por lo tanto, fuerza para resistir a las tentaciones.

De lo que se ha dicho sobre la importancia de la Confesión aparece claro que es preciso confesarse bien, es decir, con un vivo dolor de los pecados propios, con un firme propósito de evitarlos en adelante y con el valor de decir todos los pecados, al menos mortales.

Por esto, cuando vayamos a confesarnos hagamos todo lo posible para realizar una buena confesión. Si no se tiene valor para decir a un confesor todos nuestros pecados, vayamos a otro.

Meditación: la anunciación y embajada del ángel.

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1º El Ángel ante María. -El Ángel de la Encarnación, es uno de los espíritus más grandes y hermosos que rodean el Trono de Dios. -Contémplale tan magnífico, tan sublime, tan brillante y encantador, que al decir de muchos nos parecería el mismo Dios.anunciacion_murillo -Considera la importancia de la embajada que lleva a María y la dignidad de la misma, cuando el Señor no se la encarga a un hombre, como lo solía hacer en otras ocasiones, en que fueron sus embajadores Moisés, Elías, Eliseo, los profetas y patriarcas, etc…, sino que es un ángel y de los más elevados el que envía a la Santísima Virgen. -Así convenía que la que era más que ángel por su original pureza fuera visitada por no ángel del Señor. -Y ¡cómo la visita! -Entra el Ángel en la habitación de María y la ofrece sus respetuosas reverencias -él que nunca se había postrado más que ante el trono de Dios… ahora se postra ante las plantas de María- ¿qué vería el Ángel en Ella? -Acostumbrado a ver las maravillas del Cielo… ¿qué podría ver de maravilloso en la tierra?… Y, sin embargo, al ver a María, queda asombrado, lleno de pasmo y admiración. -Después de la belleza y hermosura de Dios nunca, ni en el mismo Cielo, habla él visto algo semejante a aquella Virgen escondida en su retiro de Nazaret. -Y el mundo no la conocía…, y es que para conocerla, hay que mirarla con ojos de ángel, no con ojos de tierra.

2º El saludo. -«¡Dios te salve, la llena de gracia!»… «El Señor es contigo y bendita eres entre todas las mujeres». -Es fruto de esta admiración… es una explosión de entusiasmo…, cada frase viene a ser un desahogo de cariño y de amor. -¡Cuánto ama el Ángel a María!… Parece que no acierta- a acabar su saludo de alabanza. -Esas palabras, en boca humana, hubieran parecido una adulación ridícula y desde luego una apasionada exageración: pero ¿qué decir de las palabras de un Ángel que no puede adular que no puede mentir, ni exagerar? -¿Qué será María?

3º La Embajada. -El Ángel expone su objeto: la Concepción y el Nacimiento de un hijo que será el Mesías. -Pide a María su consentimiento. -Toda la creación, los hombres, los ángeles…, el mismo Dios habla ahora por boca del Ángel. -Todos esperan con anhelo, con impaciencia, la respuesta de. María…; momento sublime, grandioso…, de esa palabra pende la Redención…, la salvación de la humanidad. -El Ángel va delineando la figura del Mesías…. se llamará Jesús…, será el Santo de los Santos… será el Hijo del Altísimo, y a la vez el Hijo de María. -¡María será verdadera Madre de Dios! -Por vez primera se oyen en este paso, los deliciosos nombres de Jesús y de María. -Ésta, ha sido hasta ahora la doncellita humilde y escondida de Nazaret. Desde este momento será María, la Madre de Jesús. En esta embajada del Ángel, se encierra toda la fe, todos los deseos, todas las esperanzas de la humanidad; así mismo todas las grandezas y todas las riquezas de gracias de que María se veía colmada desde su Inmaculada Concepción. -Eternamente memorable será la embajada del Ángel a María.

4º Tu presencia ante María. -¿Te presentas tú ante ella con ese entusiasmo, fervor y cariño como el Ángel?

¿Sabes estudiar, apreciar y reverenciar como él a tu Madre? -El Ángel una vez…. tú muchas veces puedes conversar con María. -¿Lo haces así, viviendo constantemente de su presencia… haciéndolo todo con Ella y por Ella? -Piensa en las embajadas que Dios a ti también te envía por medio de sus ángeles…, el de tu Guarda…, de tus superiores… de la Virgen…, a veces Él mismo directamente… ¿Cómo recibes estas inspiraciones, llamamientos, toques al corazón?…

Pide a Dios ojos de ángel para conocer y estudiar bien a tu Madre… para amarla con locura…, para vivir siempre para Ella. -Pídele deseos de cooperar a la gracia, recibiendo sus inspiraciones con espíritu de fe, vengan de donde vinieren y procurando seguirlas en todo. -Invoca al Ángel de la Anunciación y al Ángel de tu Guarda.

Página para meditar 114

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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La Virgen María nos regala en este AÑO MARIANO con dos nuevas vocaciones a la vida contemplativa: al Carmelo y a la Cartuja. Toda la Asociación unida, demos gracias a Dios. Demos muchas gracias a Dios.

¿Qué es la vida religiosa? Es la sal de la tierra, la ciudad sobre un monte, el contacto sensible con Jesucristo entre nosotros que nos acompaña en la peregrinación hacia la Patria.Postales Santa Maravillas de Jesús_Página_3

Las gentes mundanizadas no pueden entender la vida religiosa y menos la contemplativa. A lo más, se consideran comprensivos con una vida que dicen es más provechosa socialmente, como la de las hermanas hospitalarias, o las Servidoras de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta. Pero tampoco entienden que esas mismas hermanas dediquen más de cuatro horas diarias a la contemplación y a la oración, tiempo que, según ellos, podrían también emplear en alargar más el trabajo social que realizan. Solamente el hombre espiritual puede entender que sin vida religiosa consagrada no es posible la Iglesia, ni la vida cristiana, que necesita la oración. La Iglesia perdurará hasta el fin de los siglos, porque hasta el fin de los siglos habrá vida religiosa y vida contemplativa. No es posible la vida cristiana sin oración. Solamente se salva el que ora, y el que no era se condena. Y el que ora mucho será muy cristiano, será santo.

La vida religiosa es la sal de la iglesia, que se mantiene lozana por encima del tiempo. Su sal son los monasterios. Gracias a ellos podemos los demás seguir nuestra vida de cristianos. Es la ciudad sobre un monte. Es la ciudad de Dios, esbozo de la nueva ciudad de Jerusalén que nos acogerá en la gloria. Gracias a esas ciudades de Dios, los demás tenemos fácil la orientación a lo largo de nuestra peregrinación. Decía Blondel que un locutorio de Carmelitas era la demostración Sensible de que Jesucristo está presente en la histeria, en nuestra historia. En la vida religiosa, sin libros, sin estudios, sin esquemas doctrinales, se nos hacen presentes las enseñanzas, las palabras, los hechos de nuestro Señor Jesucristo de una forma directa, humana, a nuestro inmediato alcance.

Por eso hemos de amar con toda el alma la vida religiosa, dar gracias a Dios de haber sido testigos de la generosidad de hermanos nuestros con los que hemos convivido y que nos han enseñado a entregarnos más a Dios y que hoy ruegan por nosotros para que sigamos un camino de entrega.

9 de enero. A las 11,30, la hora próxima al Angelus, Marta Fontanals traspone el umbral de la puerta del Monasterio de Tiana, que solo se abre en circunstancias semejantes, para comenzar con Jesús una vida de libertad cristiana, de Servir y vivir solamente por Jesús y para Jesús en la Orden del Carmen. Pidamos, todos unidos, que la Virgen María le conceda la perseverancia en el mismo deseo y que nosotros seamos dignos de seguir viendo a nuestro lado el paso de la Gloria de Dios.

10 de enero. A las primeras horas de la mañana, Francisco Javier Sedado, a quien acompaña el P. Martínez Cano, emprende viaje a la Cartuja de «Aula Dei», para, pasados ya los dos meses de prueba, iniciar su vida de cartujo, «centinela de la iglesia». Con el P. Martínez Cano va toda nuestra Asociación -y nuestros corazones que rebosan gratitud al Señor, que mire) la pequeñez de su esclava, la Asociación de le Inmaculada y San Luis Gonzaga.

¡Oh Señora!, danos el encanto de amar y de ser buenos.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 114, enero de 1988

No una ideología, sino la persona y la acción de Cristo. Dogma y vida

13 jueves Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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A las preguntas radicales expuestas intentan responder muchas formas de religión y de filosofía. La respuesta cristiana es la única radical y válida porque, ante todo, no es una ideología. Hay que evitar la tentación de reducirla a una especie de síntesis de filosofías, concepciones morales y sentimientos hermosos, de los que aparecen en los poetas y escritores; si el cristianismo no lucra más que eso, sería un fenómeno cultural y estaría sometido a las limitaciones de toda cultura: no hay cultura capaz de responder a las preguntas que antes formulamos.guerra campos3

El cristianismo, pues, aunque es una doctrina, no es primariamente doctrina o símbolo de valores humanos universales; por consiguiente, no es un sistema racional que se pueda intercambiar con otros. Visto como sistema racional, se explica que muchos tiendan a considerarlo equivalente a otros sistemas: ¿no coinciden todas las formas históricas de pensamiento, incluso las que no son religiosas como el confucionismo, el budismo original, etc., en que hay que ser buenos, pacíficos, generosos, justos, fraternos … ? Con tal que canalicen ciertas aspiraciones básicas, ¿qué más dan las diferencias entre unas y otras formas? Serán diferencias de matiz, de más o menos; pero, en lo sustancial, ¿no afirman todas los mismos valores? He aquí una de las grandes fuentes de indiferentismo o de irenismo; en definitiva, de desprecio de la verdad dogmática del cristianismo o de su credo.

El cristianismo lo sabemos muy bien, mas conviene repetirlo es la persona y la acción de Cristo; su doctrina es una expresión de esta realidad. En otros sistemas de pensamiento la persona del pensador original o del fundador, si se trata de una religión, no interesa realmente una vez que ha pasado. Quizá se le siga recordando como fundador, como maestro, como ejemplo; pero no es parte constitutiva del sistema (las matemáticas siguen adelante sin Pitágoras

y sin Einstein, aunque les deban grandes progresos, porque éstos, una vez conseguidos, se convierten en patrimonio universal y no dependen para nada de la presencia o del influjo viviente de aquellos pensadores). Sabemos que en el cristianismo sucede todo lo contrario. El objeto central de la revelación cristiana es Cristo mismo; Él es la gran novedad de su propia revelación. Él mismo es la religión, por ser el mediador, que salva y da vida nueva al hombre. Por eso contiene gran verdad el dicho tradicional de que el cristianismo es «la única religión verdadera»; aun reconociéndoseles valores positivos a las demás, sólo pueden entenderse y justificarse en cuanto sus aspiraciones y búsquedas se ordenan a Cristo: camino, verdad y vida.

De ahí, el significado enjundioso del contenido dogmático de la fe. Frecuentemente se juega al equívoco de la contraposición entre dogma y vida, como si por dogma se expresase únicamente una teoría abstracta, y por vida lo concreto, lo cordialmente palpitante, cuando, en realidad, si el cristianismo es Cristo, el dogma es la expresión de este hecho viviente; por tanto, expresa la aportación de vida nueva, la posibilidad de elevación por encima del nivel natural. De donde se deduce que la contraposición, muy al uso, entre vida y dogma parte de la ignorancia de lo que es la respuesta cristiana. El dogma y todos los elementos diferenciales del cristianismo son la expresión del hecho en que consiste la respuesta: el hecho de que el mismo Dios se nos hace visible en Cristo, quien con su presencia en el mundo nos trazó un camino para hacer posible el desarrollo de las aspiraciones que carecían de respuesta. El dogma es más que la vida natural; en este sentido, si preguntamos qué debe subordinarse a qué, el dogma a la vida o la vida al dogma, la respuesta es obvia: la vida, al dogma, aunque la respuesta que se dé por ahí sea siempre la contraria. Tenemos que subordinar a la inyección de vida superior la vida natural imperfecta, limitada a las posibilidades históricas, porque el Credo no es un conjunto de verdades abstractas, sino un conjunto de hechos, de realidades históricas salvadoras, en medio de las cuales brilla, de modo más sensible, la resurrección de Cristo, como prenda y garantía de nuestra propia resurrección.

El cristianismo, pues, es Cristo. He ahí la respuesta cristiana.

José Guerra Campos

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Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

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