Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos de etiqueta: calle

Dones Sobrenaturales del Padre Alba

13 miércoles Feb 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Padre Alba, Uncategorized

≈ Deja un comentario

Etiquetas

calle, compañía de jesús, cronología, desayunar, devoción, Dios, dirección, don de direcció, entrega, ermitas de la virgen, familia santanderina, jesuita, José María Alba Cereceda, lacrimar, misa de comunidad, naturaleza, noviciado, padre alba, padres jesuitas, Papa, primera comunión, probación, raíces cristianas, rebelaba, rostro del señor, Sagrado Corazón de Jesús, san ignacio, Santa Margarita María, santísima trinidad, santísima virgen, Santo Padre, Santo Sacrificio de la Misa, veruela, vida entregada a dios, vida religiosa

Para la Mayor Gloria de Dios y en honor del alma privilegiada de su siervo fiel, el padre José María Alba  Cereceda SJ, me atreveré a exponer todo lo que sé de los dones de orden sobrenatural que nos dio a conocer durante su vida.

Siguiendo algo la cronología podemos situar:

1. Procedía de una familia santanderina de hondas raíces cristianas. Un tío suyo, el que le dio la primera Comunión, murió a causa de los padecimientos que tuvo que soportar durante la guerra (1937). Lo veneraba hondamente. Lo tenía por uno de sus modelos.

2. Sus primeros días en el Noviciado de los padres jesuitas en Veruela fueron muy amargos. Su naturaleza se rebelaba ante la visión de toda una vida absolutamente entregada a Dios. Los tres primeros días se los pasó devolviendo. Solía decirnos que ninguno de nosotros lo habíamos pasado tan mal como él al entrar en nuestra vida religiosa. Él comentaba que fue porque no se acababa de entregar a Dios (2º binario).

Decidió escribir una carta explicando por menudo todo su estado interior, con el firme propósito de atenerse a lo que le dijera el que era el padre espiritual de los novicios, sobre si tenía vocación o no. El sabio padre jesuita le dijo que se quedara, y él así lo hizo, sin ninguna duda más.

3. Su madre había pedido para él , cuando cantara Misa, un ángel de la guarda más para que le protegiese y ayudara.

4. Estando en Gandía, en la Probación, tuvo una locución del Señor y oyó de Él estas palabras que -dijo- jamás se le habían borrado:

Tú eres mi hijo, yo te amo.

5. Al principio de la Unión Seglar, siendo joven, llevaba a los chicos y chicas de excursión a ermitas de la Virgen. Varias veces, al entrar, se le había visto lacrimar abundantemente, en terminología de San  Ignacio.

Lo mismo se observó durante el Santo Sacrificio de la Misa varias veces. Él mismo en alguna ocasión había comentado que las nuevas rúbricas de celebrar el Santo Sacrificio de cara al pueblo era algo distractivo para el sacerdote y ponía de manifiesto las congojas.

6. Conocimiento interno de las almas. Muchas son las ocasiones en que adivinaba exactamente el estado del alma. Citaré un caso ocurrido en Septiembre de 2001. Nos dirigíamos a desayunar después de la Misa de comunidad, cuándo se juntó con nosotras y nos dijo que venía a desayunar a nuestra casa porque:

El Señor me dice que estáis en desolación …

Nosotras no le contéstamos y pusimos cara de circunstancias y continuó: Sí ,el Señor me lo dice y además que todas… ¿EI Señor se equivoca? (irónico).

7. Siempre había tenido deseos de ver el ROSTRO del Señor. A veces había exclamado: ¡Y cómo será!

Un día me preguntó: ¿Y cómo te imaginas que es el rostro del Señor? Y otro día: ¿Te parece que puede parecerse a esta imagen? (la de la portada de los libros de La verdadera vida en Dios). AI contestarle que me lo imaginaba distinto, me dijo: Pues no sé, no sé, me parece que sí que se le parece.

Unos días antes de su muerte me dijo: ¿Ya os dije que he visto varias veces su rostro?

8. No hace mucho afirmaba que el Señor se le hacía presente durante el Santo Sacrificio de la Misa. ¡Está ahí, ahí!, con gran alegría y entusiasmo. Y señalaba a su derecha. Lástima que no soy preguntona, Pues no quiero molestar pero ¡cuántas cosas más sabría si lo hubiera sido!

9. En la última carta a los misioneros dictó las palabras: …el Señor me lo ha dicho ta-xa-ti-va-men-te y pronunció estas palabras despacio, marcándolas.

10. Muchas veces nos decía que el Señor está muy contento en esta casa. Muy contento.

11. Su mayor devoción era al Sagrado Corazón de Jesús. Decía que era el Gran Amigo de su madre. Era muy devoto de Santa Margarita María, y además había nacido el día de su fiesta. Si alguna vez me quejaba de tener poca confianza en el Sagrado Corazón, siempre me repetía que él no sabía qué era la desconfianza en Dios, en su Misericordia, no se podía imaginar de qué le hablaba, que no lo había experimentado nunca...

12. Sus grandes amores: la Santísima Trinidad, el Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Virgen. Sus  otros amores: el Papa, la Compañía de Jesús y la obra que Dios había puesto en sus manos.

Hablaré de tres puntos sólo para no alargarme.

a) La Santísima Trinidad. Siempre nos comentaba del amor de San Ignacio a la Santísima Trinidad y en estos últimos días nos decía que hiciéramos plantar en el jardín del colegio árboles con tres ramas, tréboles… y todo lo que hubiera de tres, símbolo de Ella, para que los niños tomaran esta devoción.

b) En abril de 2001, estando en Roma con los alumnos mayores del colegio, le pasó algo maravilloso e insólito que le llegó al fondo del corazón. Era un miércoles (18 / IV / 2001), en la audiencia general y encontramos por casualidad una primera fila libre delante de la barrera de la calle por donde pasaba el Santo Padre en su coche. Pues bien: en cuanto llegó el Santo Padre a la distancia de su radio de visibilidad, clavó en el padre sus ojos azules y mantuvo la mirada serena, profunda y firme en sus ojos mientras pasaba delante de él, hasta que el coche le rebasó… Yo lo vi claramente. Algo quedó filmado por un alumno (el final). El padre quedó profundamente emocionado. Luego le pregunté: Padre, ¿el Papa le miraba a usted, verdad?. Y me contestó: Sí.

c) Del Padre Alba como jesuita hablaré en otra ocasión. Hasta el momento no recuerdo más. Continuaré en otro artículo para que la luz no se oculte, sino que se ponga sobre el candelabro para que nos ilumine a todos los de su casa.

 

Isabel Lamarca Abelló

 

P.Alba, SJ

P.Alba, SJ

Dones Naturales del Padre Alba

06 miércoles Feb 2013

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

a veces me parece que soy el oso, admiraba, admiración, agradecimiento, agudeza de entendimiento, alegría, alegre, amigo, blandenguerías, bodas, boquiabierto, calle, carácter abierto, claes, confiado, corazón, cualidades excepcionales, despedidas, doblez, equilibrio emocional, eruditos, firme en ideas, firmeza, gente sencilla, Gloria de Dios, gracia, gran corazón, isabel Lamarca, jóvenes, jesuita, joven, literatura, magnífico, misericordia, muerte, nobleza de corazón, noches inquieras, padre alba, Padre José María Alba, palabras agradables, personajes ilustres, personalidad rica, pincelada del Padre, poema a los caballos de los conquistadores, profesor, sabios, salvación de israel, san juan de la cruz, Señora, seguridad en sí´´mísmo, seguro en si mismo, sj, sumamente abierto, sumamente sencillo, tarjetas de los menús, trabajadores, trato con la gente, vendedoras del mercado, vida alegre, virtud principal, voilá le témoignage

Para la Mayor Gloria de Dios y en honor de su fiel siervo el Padre P.albacenaJosé María Alba Cereceda S. J.,  invocando el favor de la Señora, voy a dar una ligera pincelada del modo de ser del Padre. Escribiré unos cuantos recuerdos, para que sea algo más conocido, aunque ya sé que serán solamente unas gotas en el mar.

En primer lugar, de su personalidad, humanamente hablando. Siendo el Padre Alba una persona de cualidades muy excepcionales, aunque en su humildad jamás se jactaba de ello, podía aparecer incluso simple, pues era sumamente sencillo y abierto con todo el mundo que le rodeaba (en ello se basaron sus enemigos para decir que en el orden natural no servía para nada). No tenía doblez.

Llamaba la atención su agudeza de entendimiento en el trato con la gente, que dejaba prendado a todo el mundo. Sabía tratar a toda clase de personas: sabios, personajes ilustres, eruditos en cualquier campo del saber, gente sencilla de la calle, trabajadores de todas clases, vendedoras del mercado… Tenía gracia  para decir en cada momento y a cada uno lo que le llegaba al corazón y dejaba boquiabierto al más erudito -y a los que Io acompañaban-, pues sorprendían siempre sus salidas, aun después de tantos años de conocerlo y estar con él casi continuamente. Admiraba siempre a los que vivían con él cuando se empezaba una conversación sobre cualquier tema o hablaba con personajes duchos en algo específico, cómo él se ponía a la altura de sus conocimientos, fuera el que fuera el campo del saber al que correspondieran.

Incluso pocas horas antes de morir, en aquellas terribles noches inquietas en que no podía dormir recitaba hermosas y largas poesías en francés o de San Juan de la Cruz, o pedía, como una vez, que le buscáramos en concreto el poema A los caballos de los conquistadores de un poeta del s, XIX-XX, que, por cierto, no encontrarnos en la biblioteca (él mismo quiso que le lleváramos aún cuando apenas se tenía en pie, para verificar que no estaba, aunque apenas veía). Eran las dos o las tres de la madrugada y se justificó diciendo: Es que he sido profesor de Literatura. Tenía una gracia especial en su estilo literario y en su oratoria. Llamaba la atención en su construcción de las frases la expresión de sus ideas, el modo propio con que lo hacía… y aunque divagara, no perdía jamás el hilo de lo que se había propuesto decir. En los últimos días, casi incapaz de hablar por su extrema debilidad y por la trepanación que le hicieron del cráneo para realizar la biopsia -el decía que le habían tocado el nervio de la mandíbula inferior derecha-, musitaba, con apenas voz, lo que tenía que decir con el mínimo de palabras, y aun en este estado, dictó las cartas de despedida, con múltiples interrupciones, para taparse la cara con las manos o descansar sobre el brazo, pues se agotaba o tenía dolor -no lo supimos-, y resultaba dramático el oírle, pero sus cartas resultaban bien hilvanadas.

Tenía una personalidad sumamente rica. Siempre demostró un gran equilibrio emocional. Nos dejaba a todos admirados. A veces solía decir que, de joven, un cierto amigo suyo le había dicho que era incapaz de conocer lo que le afectaba en el campo emocional. Junto a la agudeza de entendimiento tenía esta personalidad tan polifacética. Era firme en sus ideas. Cuando empezaba un proyecto, aunque hubiera interrupciones, lo acababa, incluso hasta en los momentos más difíciles de sus últimos días. Para educar a los que le rodeaban siempre decía con acierto lo que le convenía a cada uno, aunque le pudiera sentar mal, pero siempre dejaba el corazón consolado, pues al mismo tiempo era sumamente afectuoso y cariñoso. Con suma serenidad veía partir a los jóvenes que él había formado que se iban al seminario o, una vez ordenados-, a sus parroquias, y parecía que no se inmutara, pero, una vez marchados, hacía comentarios como las despedidas son un poco como la muerte. No era amigo de blandenguerías. Sólo en los últimos días se le oyó decir a unos y a otros, de los muchos que pasaron a verle, palabras y demostraciones de más afecto, como: tomar la mano del visitante y ponérsela sobre el corazón, reiterándole su afecto.

En fin, no acabaríamos de expresar todo lo que nos ha demostrado estos últimos días. Su nobleza de corazón se demostró más en los últimos días pues nos agradecía a todos nuestra lealtad y nuestra fidelidad, sobre todo en la hora amarga de la persecución hace unos años. Lo agradeció siempre, pero lo manifestó más en sus últimos días: uno a uno nos decía palabras de agradecimiento.

Conociendo su carácter abierto al máximo, alegre en todo momento, confiado y seguro de sí mismo, sencillo y humilde, siempre de buen humor, a menudo no se sabía si decía las cosas en serio o en broma. Siempre nos incitaba a ser la alegría de los que nos rodearan, a hacer la vida alegre a los demás. Cuando anuncié a una de las señoras del servicio que ya volvía del hospital, exclamó: ¡Qué bien! ¡Ya llega la alegría de la casa!… Es verdad, así lo hablábamos entre nosotras el otro día. Él siempre sabía decir palabras agradables a todo el que le salía al paso.

En ocasiones se decía de él mismo: A veces me parece que soy el oso (el que hace reír).

Un día entró en un mercado para buscar cajas, pues había que guardar libros, y a los pocos momentos ya tenía revolucionadas a todas las vendedoras y, naturalmente riendo gozosas, todas arremolinadas a su alrededor. Al salir decía: Voilá le témoignage!… pues llevaba sotana y sabía que daba testimonio de sacerdote. Como esta anécdota se pueden contar múltiples.

En las bodas de sus jóvenes, al terminar, cogía las tarjetas de los menús y ¡ya la tenía liada! En ellas escribía poesías anónimas dirigidas a las damas alabándoles su peinado o la prenda que llevaran que más llamaba la atención, y las mandaba por medio de los niños que hubiera, con lo que tenía al comedor entero revolucionado.

Su virtud principal, a mi entender, era su misericordia: todo lo llevaba a la mejor parte, todo lo justificaba, teníapadreramblas un gran corazón, que enamoraba a todo el que se le acercaba: los niños del colegio recurrían a él cuando se hacían merecedores de castigo, pues sabían que él les estimularía a pedir disculpas y a suavizar y enmendar su maldad.

Una exclamación que se le oía decir a menudo era ¡MAGNÍFICO! y en los últimos días dijo que había ofrecido todos sus magníficos por la salvación de Israel.

Algo se ha dicho hasta aquí de cómo era el padre Alba, visto exteriormente… aunque cada una de sus virtudes y facetas merecería capítulo aparte. Pido a todos los que le han conocido que escriban anécdotas, recuerdos suyos… aunque hay tanto que no creo que pueda ser posible ser publicado exhaustivamente.

Isabel Lamarca

 
 
febrero 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  
« Sep    

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...