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Benedicto XVI Dimite

21 jueves Feb 2013

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El año 2005 brincábamos de alegría, cuando dejaste de ser cardenal para garraldaconvertirte en Benedicto XVI. Hemos disfrutado de tu sencillez de buen Pastor, de tu alma fina con la confianza siempre puesta en Cristo, Verdad absoluta.

Hemos sido iluminados por tu inteligencia angélica, por tu religiosidad ferviente, y por tu pedagogía de la fe sin fisuras. Has escuchado  el ruido de los vientos del error, has aceptado los riesgos de la humanidad y de la Iglesia, ha sido la luz del faro sobre el acantilado del siglo XXI y fuerza de roca contra el oleaje de la adversidad.

Juan Pablo II no te aceptó la dimisión cuando cumpliste los 75 años, porque sabía que tú eras el mejor regalo del cielo para conducir el diálogo en el mundo moderno, el teólogo que conoce a fondo los temas fronterizos entre Fe y Razón.

Los que esperaban que fueras una caña agitada por el viento en el desierto han quedado defraudados, porque Benedicto XVI  sólo sabe decir amén a la verdad y no a los trapicheos  de quienes pretenden ser como dioses cambiando la misma ley de Dios a su antojo.

Has demostrado ser el continuador del Concilio Vaticano II, que está muy lejos de estar agotado, pero nunca al continuador de un post-concilio a espaldas del concilio. Los de talante marxista, que tanto abundan hoy en España, te acusaban de que “has querido erradicar la Teología de la Liberación”, por no querer distinguir ellos entre Teología de la liberación  de talante marxista, de la de talante cristiano.

En cierta ocasión tuviste que suplir a Juan Pablo II enfermo, en el Viacrucis del Viernes santo; y en tu meditación sobre la novena estación, cuando Jesús cae por tercera vez, pusiste el dedo en la llaga de una Iglesia caída, cuando nuestros cristianos se alejan de Cristo, arrastrados por la ola de la secularismo sin Dios; cuando Dios entra a menudo en el vacío y maldad del corazón que abusa del sacramento  de la presencia eucarística; cuando se falta al respeto al sacramento de la reconciliación, en el cual Cristo nos espera para levantarnos de nuestras caídas; cuando el mayor dolor le traspasa el corazón por la traición de sus discípulos y la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre.

Impresionaba este hablar de la Iglesia como el de un campo  en el que parece que abunda más la cizaña que el trigo, o un barco que hace agua por todas partes. Pero concluías diciendo que Cristo cae por tercera vez y se levanta para levantarnos y llega al Calvario para redimirnos y resucita para resucitarnos.

Y, ahora, caído por la debilidad de tus fuerzas, renuncias a ser obispo de Roma, no por cobardía sino por la valentía de tu humildad. Ves que te faltan fuerzas para remar mar a dentro, para que otro se haga cargo del timón  de la nave de Pedro y marque el rumbo conocedor de la rosa de los vientos.

Tres noticias de gran relieve han sonado esta semana: El meteorito de 130.000 toneladas caído sobre Rusia, el rayo que hemos visto fotografiado sobre la cúpula del Vaticano y tu renuncia, la gran sorpresa, que a todos nos ha cogido con el pie cambiado.

Tu renuncia voluntaria, obligado por la falta de fuerzas para tanto peso de responsabilidad, después de 600 años de la anterior renuncia, ha sido la noticia bomba de más peso histórico que el meteorito y de más susto que el simbólico rayo sobre  la cúpula de Miguel Ángel.

Vas a seguir siendo Benedicto XVI, pero traspasas tus poderes a un nuevo vicario de Cristo. Te vas a dedicar a la oración, en la clausura de un monasterio, para seguir salvando al mundo. Yo lo siento porque, los que no querían, en el año 2005 que fueras vicario de Cristo, hoy se frotan las manos. Pero espero que no pretendan aplaudir, hasta con las orejas, presumiendo que el nuevo Papa sea el que ellos ansían. Muy pronto saldremos de dudas. El Espíritu Santo, que nos ha traído, a caballo de los siglos XX y XXI, Papas de talla universal, volverá a confortarnos, con su fuerza divina, en estos tiempos de capa caída

Ángel Garralda García, Vicepresidente de la Hermandad Sacerdotal Española. 

     

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen VIII

20 miércoles Feb 2013

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Excelencia y necesidad de la devoción a la Santísima Virgen

46. Todos los ricos del pueblo, para servirme de la expresión del Espíritu Santo según la explica San Santa_Mar_a_Reina_InmaculadaBernardo, os rogarán de siglo en siglo y estarán pendientes de vuestro rostro, y particularmente al fin del mundo; es decir, que los Santos más grandes, las almas más ricas en gracias y virtudes serán los más asiduos en ser devotos de la Santísima Virgen y en tenerla siempre presente, como su perfecto modelo para imitarla, y como su poderosa ayuda para implorar su auxilio.

47. He dicho que eso sucederá especialmente al fin del mundo, y bien pronto, porque el Altísimo con su Santísima Madre deben suscitar grandes santos que excederán tanto más en santidad a la mayor parte de los demás Santos, cuanto sobresalen los cedros del Líbano entre los arbustos, como le ha sido revelado a una alma santa cuya vida ha sido escrita por un gran servidor de Dios, M. de Renty.

48. Estas grandes almas, llenas de gracia y de celo, serán escogidas para oponerse a los enemigos de Dios, que bramarán por todas partes, y serán especialmente devotas de la Santísima Virgen, esclarecidas por su luz, alimentadas con su leche, conducidas por su espíritu, sostenidas por su brazo y guardadas bajo su protección de tal modo, que combatirán con una mano y edificarán con la otra.
Combatirán con una mano, derribarán, aplastarán a los herejes con sus herejías, a los cismáticos con sus cismas, a los idólatras con sus idolatrías y a los pecadores con sus impiedades, y con la otra mano edificarán el templo del verdadero Salomón y la mística ciudad de Dios, es decir, honrarán a la Santísima Virgen, llamada por los Santos Padres el templo de Salomón y la ciudad de Dios. En fuerza de sus palabras y de su ejemplo, conducirán a todo el mundo a su verdadera devoción, lo cual les granjeará muchos enemigos, pero también muchas victorias a ellos y mucha gloria para sólo Dios. Esto le fue revelado a San Vicente Ferrer, como él mismo lo consignó claramente en una de sus obras.
El mismo Espíritu Santo parece haber predicho esta verdad en el salmo LVIII, con estas palabras: «Y sabrán que el Señor reinará en Jacob y sobre toda la tierra; ellos se convertirán aunque tarde, sufriendo el hambre, como perros famélicos, y acudirán alrededor de la ciudad para encontrar qué comer».
Esta ciudad que los hombres encontrarán al fin del mundo para convertirse y para saciar el hambre de justicia que tendrán, es la Santísima Virgen, llamada por el Espíritu Santo casa y ciudad de Dios.

49. Por María comenzó la salvación del mundo, y por María debe consumarse; María no se manifestó casi en el primer advenimiento de Jesucristo, a fin de que los hombres, aún poco instruidos e ilustrados acerca de la persona de su Hijo, no se separasen de El, adhiriéndose demasiado fuerte y groseramente a Ella, lo que aparentemente hubiera sucedido si María hubiese sido conocida, a causa de los admirables encantos que el Altísimo había puesto incluso en su exterior, lo cual es tan cierto, que San Dionisio Aeropagita nos ha dejado escrito que, cuando la vio, la hubiera tomado por una divinidad por sus secretos atractivos y su incomparable belleza, si la fe, en que estaba bien fundado, no le hubiese enseñado lo contrario. Pero en el segundo advenimiento de Jesucristo, María debe ser conocida y revelada por el Espíritu Santo a fin de hacer por Ella que sea conocido, amado y servido Jesucristo. Las razones que movieron al Espíritu Santo a ocultar a su Esposa durante su vida, y a no manifestarla sino muy poco después de la predicación del Evangelio, no subsisten ya.

50. Dios quiere, pues, descubrir y manifestar a María como la más perfecta obra de sus manos, en estos últimos tiempos:
1.º Porque Ella se ha escondido en este mundo y colocádose más bajo que el polvo por su profunda humildad, habiendo alcanzado de Dios, de sus Apóstoles y de sus Evangelistas el no ser suficientemente conocida.
2.º Porque siendo la más perfecta obra de Dios, tanto acá abajo por la gracia, como en el cielo por la gloria, quiere el mismo Dios que sea glorificada y ensalzada en la tierra por los hombres.
3.º Como es la aurora que precede y descubre al Sol de justicia que es Jesucristo, debe ser reconocida y manifestada, a fin de que lo sea su divino Hijo.
4.º Siendo el camino por donde primera vez vino Jesucristo a nosotros, lo será también cuando venga por segunda vez, aunque no del mismo modo.
5.º Siendo el medio seguro y el camino recto e inmaculado para ir a Jesucristo y hallarlo perfectamente, por Ella deben buscarle las almas que deban resplandecer en santidad. Quien halle a María, alcanzará la vida, es decir, a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida, mas no es posible encontrar a María si no se la busca; no se la puede buscar si no se la conoce, porque no se busca ni se desea un objeto desconocido; es menester, pues, que María sea más conocida que nunca para mayor conocimiento y gloria de la Santísima Trinidad.
6.º María debe resplandecer más que nunca en misericordia, en poder y en gracia, en estos últimos tiempos; en misericordia, para reducir y acoger amorosamente a los pobres pecadores y extraviados, que
inmaculada-04se convertirán y volverán a la Iglesia Católica; en poder, contra los enemigos de Dios, los idólatras, cismáticos, mahometanos, judíos e incrédulos endurecidos, quienes se revolverán terriblemente para seducir y hacer caer por promesas y amenazas a todos los que sean contrarios, y, finalmente, debe resplandecer en gracia, para animar y sostener a los soldados valientes y fieles servidores de Jesucristo, que combatirán por sus intereses.
7.º María, en fin, debe ser terrible al demonio y a sus secuaces como un ejército ordenado en batalla, principalmente en estas últimas edades; porque sabiendo Satanás que le queda poco tiempo, y menos que nunca, para perder almas, redoblará diariamente sus esfuerzos y sus combates; suscitará inmediatamente nuevas persecuciones, y tenderá terribles emboscadas a los servidores fieles y a los verdaderos hijos de María, a quienes vence más difícilmente que a los demás.

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen VII

13 miércoles Feb 2013

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Parte Primera

DE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
EN GENERAL

Excelencia y necesidad de la devoción a la Santísima Virgen

41. Las figuras y las expresiones del antiguo y del nuevo Testamento lo inmaculado_corazon2prueban, los sentimientos y los ejemplos de los santos lo confirman, la razón y la experiencia lo enseñan y demuestran; los mismos demonios y sus secuaces, impelidos por la fuerza de la verdad, se han visto con frecuencia obligados a confesarlo a pesar suyo. De todos los pasajes de los Santos Padres y de los Doctores de que he hecho vasta colección para probar esta verdad, sólo citaré uno, para no ser demasiado extenso: Seros devoto, oh Santísima Virgen, dice San Juan Damasceno, es una arma de salvación que Dios da a los que quiere salvar.

42. Y podría citar aquí varias historias que probarían lo mismo, entre otras: la que se refiere en las Crónicas de San Francisco, de cuando vio en éxtasis una gran escalera que llegaba al cielo, al fin de la cual estaba la Santísima Virgen y por la cual se le indicó que era preciso subir para llegar al cielo; y la que se refiere en las crónicas de Santo Domingo, cuando quince mil demonios apoderados del alma de un desgraciado hereje, cerca de Carcasona, en donde este Santo predicaba el Rosario, se vieron obligados, por el mandato que les hizo la Santísima Virgen, a confesar muchas verdades grandes y consoladoras referentes al amor hacia la Reina del cielo, con tanta fuerza y claridad, que no puede leerse esta historia auténtica y el panegírico que el diablo hizo a pesar suyo de esta devoción, sin derramar lágrimas de alegría por poco devoto que uno sea de la Santísima Virgen.

43. Si la devoción a María es necesaria a todos los hombres, simplemente para alcanzar la salvación, es aún más necesaria a los que son llamados a una perfección particular, y no creo que una persona pueda adquirir una unión íntima con Nuestro Señor y una fidelidad perfecta al Espíritu Santo, sin una unión grandísima con la Santísima Virgen y una gran dependencia de su socorro.

44. Sólo María ha encontrado gracia ante Dios sin auxilio de ninguna otra pura criatura. Sólo por Ella han obtenido gracia ante Dios cuantos la han alcanzado, y solamente por Ella la conseguirán cuantos en adelante la logren. Estaba llena de gracia cuando la saludó el arcángel Gabriel, y fue superabundantemente inundada de gracia por el Espíritu Santo cuando su sombra inefable la cubrió; y ha aumentado de tal modo de día en día y de momento en momento esta doble plenitud, que ha llegado a un grado de gracia inmensa e inconcebible, de manera que el Altísimo la ha hecho tesorera única de sus tesoros y la única dispensadora de sus gracias, para ennoblecer, elevar y enriquecer a quien Ella quiera en el estrecho camino del cielo; para hacer pasar, a pesar de todo, a quien Ella quiera por la angosta puerta de la vida, y para dar el trono, el cetro y la corona de rey a quien Ella quiera. Jesús es en todas partes y siempre el fruto y el Hijo de María, y María es en todas partes el árbol verdadero del fruto de la vida y la verdadera Madre que lo produce.

45. Solamente a María ha dado Dios las llaves de los tesoros del divino amor, y el poder de entrar en los caminos más sublimes y más secretos de la perfección, y de hacer entrar a otros en ellos. Sólo María proporciona la entrada en el paraíso terrestre a los desgraciados hijos de la infiel Eva para pasearse en ese paraíso agradablemente con Dios, abrigarse seguramente en él contra toda clase de enemigos, para alimentarse deliciosamente sin temer más a la muerte, del fruto de los árboles de la vida y de la ciencia, y para madre de talaverabeber a torrentes las aguas celestiales de la hermosa fuente que allí abundantemente rebosa.
Ella es en sí misma ese paraíso terrestre o esa tierra virgen y bendita de que han sido expulsados los pecadores Adán y Eva. Ella no da entrada en el paraíso de su corazón más que a los que Ella quiere que se hagan santos.

 

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María IV

23 miércoles Ene 2013

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TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN (4)

Parte Primera

DE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
EN GENERAL

Excelencia y necesidad de la devoción a la Santísima Virgen

20. El Espíritu Santo, que no produce otra persona divina, se ha hecho fecundo por María, con quien se ha desposado. Con Ella, en Ella y de Ella ha producido su obra maestra, que es un Dios hecho hombre; produce todos los días y producirá hasta el fin del mundo los predestinados, que son los miembros del cuerpo de esa cabeza adorable; por eso cuanto más encuentra a María su cara e indisoluble Esposa, en una alma, tanto más deseoso y decidido se muestra a producir a Jesucristo en esa alma, y a esa alma en Jesucristo.

maria

21. No se quiere por esto decir que la Santísima Virgen da fecundidad al Espíritu Santo, cual si de ella careciese, puesto que, siendo Dios, posee la fecundidad infinita; sino que el Espíritu Santo, por la mediación de la Santísima Virgen, de la que tiene a bien valerse, aunque no la necesite absolutamente, pone por obra su fecundidad, produciendo en Ella y por Ella a Jesucristo y sus miembros; misterio de gracia desconocido hasta de los cristianos más sabios y espirituales.

22. Y la conducta que las tres Personas de la Santísima Trinidad han observado en la Encarnación y en la primera venida de Jesucristo, la siguen todos los días, de una manera invisible, en la Santa Iglesia, y la observarán hasta la consumación de los siglos, aun en la última venida del Señor.

23. Dios Padre, que ha hecho un conjunto de todas las aguas, que ha llamado mar, ha hecho un conjunto de todas sus gracias, que ha llamado María. Este gran Dios tiene un tesoro o un depósito muy rico, en el que ha encerrado cuanto hay de hermoso, de radiante, de raro y de precioso, hasta su mismo Hijo; y este inmenso tesoro no es otra cosa sino María, que los Santos llaman el tesoro del Señor, y de cuya plenitud se enriquecen los hombres.

24. Dios Hijo ha comunicado a su Madre cuanto ha adquirido por su vida y su muerte, sus méritos infinitos y sus virtudes admirables, y la ha hecho tesorera de todo lo que su Padre le ha dado en herencia; por Ella aplica sus méritos a sus miembros; por Ella comunica sus virtudes y distribuye sus gracias; es su canal misterioso, es su acueducto de oro por el que hace pasar suave y abundantemente sus misericordias.

25. Dios Espíritu Santo ha comunicado a María, su fiel Esposa, sus dones inefables, y la ha escogido como dispensadora de todo lo que posee; de manera que Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere, todos sus dones y sus gracias, y ningún don celestial se hace a los hombres sin que pase por sus manos virginales, pues tal ha sido la voluntad de Dios, que ha querido que lo tengamos todo por María; así será enriquecida, enaltecida y honrada por el Altísimo, la que se ha empobrecido, humillado y ocultado hasta el fondo de la nada por su profunda humildad durante toda su vida. He aquí los sentimientos de la Iglesia y de los Santos Padres.

26. Si hablase con los espíritus fuertes de estos tiempos, todo lo que sencillamente manifiesto, lo probaría más extensamente por las Santas Escrituras y por los Santos Padres, cuyos pasajes en latín citaría; probaría todo esto con razones que pueden verse citadas por el Rdo. P. Poiré, de la Compañía de Jesús, en su Triple corona de la Santísima Virgen; pero como hablo particularmente con los sencillos, que siendo gentes de buena voluntad y que tienen más fe que la generalidad de los sabios, creen con más sencillez y con más mérito, me contento con declararles simplemente la verdad sin detenerme a citarles los pasajes latinos que no entienden. Prosigamos.

coronaciondelavirgen

27. Perfeccionando la gracia a la naturaleza, y perfeccionando la gloria a la gracia, es cierto que Nuestro Señor, hasta en el cielo, es tan Hijo de María como lo era en la tierra, y que, por consiguiente, ha conservado la sumisión y la obediencia más perfecta de todas las criaturas hacia la mejor de todas las madres. Pero conviene no ver en esta dependencia la menor humillación o imperfección en Jesucristo, pues encontrándose María muy por debajo de su Hijo, que es Dios, no le manda como una madre de la tierra mandaría a su hijo, que es inferior a ella; María, transformada toda en Dios por la gracia y por la gloria que transforma a todos los Santos en El, no pide, no quiere ni hace cosa alguna que sea contraria a la eterna e inmutable voluntad de Dios. Así, cuando se lee en los escritos de los Santos Bernardo, Buenaventura, Bernardino, etc., que en el cielo y en la tierra, todo, incluso el mismo Dios, está sometido a la Santísima Virgen, se entiende que la autoridad que Dios ha tenido a bien confiarle es tan grande, que parece que posee el mismo poder que Dios, y que sus ruegos y peticiones tienen tanto poder para con Dios, que siempre pasan como mandatos de un Dios que nunca desoye el ruego de su querida Madre, porque siempre respeta y se conforma con su voluntad.

Si Moisés, por la fuerza de su ruego contuvo la ira de Dios sobre los israelitas de un modo tan poderoso, que no pudiendo el Altísimo y misericordioso Señor desestimarlo, le dijo que le dejase encolerizarse y castigar a ese pueblo rebelde, ¿qué debemos pensar nosotros, con más motivo, de las súplicas de la humilde María y digna Madre de Dios, que tiene más influencia para con su Majestad que las oraciones e intercesiones de los ángeles y de los Santos todos del cielo y de la tierra? (Exodo 32,10).

28. María manda en el cielo a los ángeles y a los bienaventurados. Como recompensa de su profunda humildad, Dios le ha dado el poder y el encargo de llenar de Santos los tronos vacíos de los ángeles apóstatas caídos por el orgullo. Tal es la voluntad del Altísimo, que engrandece a los humildes, que el cielo, la tierra y el infierno se sujetan de bueno o de mal grado a los mandatos de la humilde María, a quien ha hecho Soberana del cielo y de la tierra, generala de sus ejércitos, tesorera de su hacienda, dispensadora de sus gracias, obradora de sus grandes maravillas, reparadora del género humano, mediadora de los hombres, exterminadora de los enemigos de Dios y fiel compañera de sus grandezas y de sus triunfos.

 

 

** TODOS LOS MIÉRCOLES, DÍA DE SAN JOSÉ, DIOS MEDIANTE, SON PUBLICADOS NUEVOS ARTÍCULOS **

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen III

16 miércoles Ene 2013

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Parte Primera

DE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
EN GENERAL

Excelencia y necesidad de la devoción a la Santísima Virgen

santísima virgen14. Confieso con toda la Iglesia que no siendo María sino una pura criatura salida de las manos del Altísimo, comparada con la Majestad infinita es menos que un átomo, o más bien es nada, puesto que sólo Dios es quien es, y por consiguiente, confieso que este gran Señor, Ser soberano y absoluto, ni ha tenido ni ahora tiene necesidad alguna de la Santísima Virgen para hacer su voluntad santísima y para manifestar su gloria. Basta que Dios quiera, para que todo se haga.

15. Digo, sin embargo, que así y todo, habiendo querido Dios empezar y concluir sus más grandes obras por la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará de conducta en el transcurso de los siglos, pues es Dios y no varía en sus sentimientos ni en su proceder.

16. El Eterno Padre no ha dado su único Hijo al mundo sino por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los Patriarcas, por más ruegos que le dirigieron los Profetas y los Santos de la antigua ley durante cuatro mil años para poseer ese tesoro, no ha habido más que María que lo haya merecido y que haya obtenido gracia ante Dios en fuerza de sus súplicas y por la alteza de sus virtudes. El mundo era indigno, dice San Agustín, de recibir al Hijo de Dios directamente de las manos del Padre; se lo ha dado a María para que el mundo lo recibiese por Ella. El Hijo de Dios se ha hecho hombre para nuestra salvación, pero en María y por María. El Espíritu Santo ha formado a Jesucristo en María, pero después de haberla pedido su aquiescencia por uno de los primeros ministros de su corte.

17. El Eterno Padre ha comunicado a María su fecundidad, en cuanto una pura criatura podía recibirla, a fin de darle poder para engendrar a su Hijo y después a todos los miembros de su cuerpo místico.

18. Dios Hijo ha bajado a su seno virginal, como el nuevo Adán al paraíso terrestre, para tener en Ella sus complacencias y para obrar en Ella las grandes maravillas de la gracia. Dios hecho hombre ha encontrado su libertad en verse aprisionado en su seno; ha hecho aparecer su poder en dejarse mandar por esta Virgen bendita; ha hallado su gloria y la de su Padre en ocultar sus esplendores a todas las criaturas de la tierra para no revelarlos sino a María; ha glorificado su independencia y su majestad en depender de esta humilde Virgen en Su Concepción, en su Nacimiento, en su Presentación en el templo, en su vida oculta de treinta años, hasta su muerte, en la que debía acompañarle, porque no quería menos que sacrificarse con Ella y ser inmolado con su beneplácito al Padre Eterno, como en otro tiempo Isaac, por la obediencia de Abraham, a la voluntad de Dios. Ella es quien le ha amamantado, alimentado, cuidado, y podríamos añadir, sacrificado por nosotros.
¡Oh admirable e incomprensible dependencia de un Dios! El Espíritu Santo, para demostrarnos todo su valor, no ha podido pasarla en silencio en el Evangelio, por más que nos haya ocultado casi todas las cosas admirables que esta Sabiduría encarnada ha hecho en su vida oculta. Jesucristo ha dado más gloria a Dios, Su Padre, por la sumisión que ha tenido a María durante treinta años, que la que le hubiera proporcionado convirtiendo al mundo entero por obra de sus mayores maravillas. ¡Oh, cuán altamente se glorifica a Dios desde el momento en que para complacerlo se somete uno a María, a imitación de Jesucristo, nuestro único modelo!

19. Si examinamos de cerca el resto de la vida de Jesucristo, encontraremos que ha querido inaugurar sus milagros por María. Santificó a San Juan en el seno de su madre Santa Isabel por la palabra de María, porque apenas habló la Virgen, Juan fue santificado, y ese es el primero y mayor milagro de la gracia. Bastó el humilde ruego de María para que en las bodas de Caná cambiase el agua en vino, y ese es su primer milagro sobre la naturaleza. Ha principiado y seguido sus milagros por María, y los continuará por María hasta la consumación de los siglos.

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

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