Contracorriente

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Imitación de Cristo XVIII

07 martes May 2013

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Capítulo 24 (II)

Del juicio y penas de los pecadores

4. No hay vicio que no tenga su propio tormento.
Allí los soberbios estarán llenos de confusión, y los avarientos serán oprimidos con miserable necesidad.
Allí será más grave pasar una hora de pena que aquí cien años de amarguísima penitencia.
Allí no hay sosiego ni consuelo alguno para los condenados; mas aquí cesan algunas veces los trabajos y se goza del consuelo de los amigos.
Ten ahora cuidado y dolor de tus pecados, para que en el día del Juicio estés seguro con los bienaventurados.

5. Pues entonces «estarán los justos con gran constancia contra los que les angustiaron y persiguieron» (Sab 5,1).
Entonces estará para juzgar el que aquí se sujetó humildemente al juicio de los hombres.
Entonces tendrá mucha confianza el pobre y humilde; mas el soberbio, por todos los lados se estremecerá.
Entonces se verá que el verdadero sabio en este mundo fue aquel que aprendió a ser necio y menospreciado por Cristo.
Entonces agradará toda tribulación sufrida con paciencia, «y toda maldad no despegará los labios» (Sal 106,42).
Entonces se alegrarán todos los devotos y se entristecerán todos los disolutos.
Entonces se alegrará más la carne afligida que la que siempre vivió en deleites.
Entonces resplandecerá el vestido despreciado y parecerá vil el precioso.
Entonces será más alabada la pobre casilla que el palacio dorado.
Entonces ayudará más la constante paciencia que todo el poder del mundo.
Entonces será más ensalzada la simple obediencia que toda la sagacidad del siglo.
Entonces alegrará más la pura y buena conciencia que la docta filosofía.
Entonces se estimará más el desprecio de las riquezas que todo el tesoro de los ricos de la tierra.
Entonces te consolarás más de haber orado con devoción que de haber comido delicadamente.
Entonces te alegrarás más de haber guardado silencio que de haber conversado mucho.
Entonces valdrán más las obras santas que las palabras floridas.
Entonces agradará más la vida estrecha y la rigurosa penitencia que todos los deleites terrenos.

6. Aprende ahora a padecer en lo poco, para que entonces seas libre de lo muy grave.
Prueba aquí primero lo que podrás después.
Si ahora no puedes padecer levemente, ¿cómo podrás después sufrir los tormentos eternos?
Si una pequeña penalidad te hace tan impaciente, ¿qué hará entonces el infierno?
De verdad no puedes tener dos goces: deleitarte en este mundo y después reinar con Cristo.
Si hasta ahora hubieses vivido siempre en honores y deleites, y te llegase el instante de la muerte, ¿qué te aprovecharía todo lo pasado?
Todo, pues, es vanidad, sino amar a Dios y servirle a Él solo.
Porque quien ama a Dios de todo corazón, no teme la muerte, ni el tormento, ni el juicio, ni el infierno; pues el amor perfecto tiene segura entrada para Dios.
Mas quien todavía se deleita en pecar, no es maravilla que tema la muerte y el juicio.
Bueno es, no obstante, que si el amor aún no te desvía de lo malo, por lo menos el temor del infierno te refrene.
Pero el que pospone el temor de Dios, no puede durar mucho tiempo en el bien, sino que caerá muy pronto en los lazos del demonio.

 

Imitación de Cristo XVII

01 miércoles May 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Capítulo 24 (I)

Del juicio y penas de los pecadores

 1. Mira el fin de todas las cosas y de qué suerte estarás delante de aquel Juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.
¡Oh ignorante y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que temes a veces el rostro de un hombre airado?
¿Por qué no te previenes para el día del Juicio, cuando no habrá quien defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí?
Ahora tu trabajo es fructuoso, tu llanto aceptable, tus gemidos se oyen, tu dolor es satisfactorio y purificador.

2. Aquí tiene grande y saludable purgatorio el hombre sufrido que, recibiendo injurias, se duele más de la malicia del injuriador que de su propia ofensa; que ruega a Dios voluntariamente por sus contrarios y de corazón perdona los agravios; que no se detiene en pedir perdón a cualquiera; que más fácilmente tiene misericordia que se indigna; que se hace fuerza muchas veces y procura sujetar del todo su carne al espíritu.
Mejor es purgar ahora los pecados y cortar los vicios que dejar el purgarlos para lo venidero.
Por cierto nos engañamos a nosotros mismos por el amor desordenado que tenemos a la carne.

3. ¿En qué otra cosa se cebará aquel fuego sino en tus pecados?
Cuanto más te perdonas ahora a ti mismo y sigues a la carne, tanto más gravemente serás después atormentado, pues guardas mayor materia para quemarte.
En lo mismo que peca el hombre sería más gravemente castigado.
Allí los perezosos serán punzados con los aguijones ardientes, y los golosos serán atormentados con gravísima hambre y sed.
Allí los lujuriosos y amadores de deleites serán rociados con ardiente pez y hediondo azufre, y los envidiosos aullarán de dolor, como rabiosos perros.

 

La Religiosa María Victoria: ¿Agnóstica o Impía?

20 miércoles Feb 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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victoriaHonda pena sentí al leer las declaraciones de la religiosa María Victoria, enviadas por un joven matrimonio contracorriente. Esta mujer de 76 años ha dicho que: “Cuando el Papa vino a la Sagrada Familia, se vio el papel que tiene la mujer en la Iglesia, limpiar lo que ensucia el Papa”. Consagrar un altar para esta señorita es ensuciar. Qué diferencia de trato con el sumo Pontífice de las santas que le llamaron el “Dulce Cristo en la tierra”. El papel, la misión de la religiosa en la Iglesia es ser esposa de Cristo. Después de tantos años no se ha enterado.

Otras palabras suyas: “Estoy segura de que si el Papa, hubiese hablado con las mujeres que yo he hablado, les diría que usaran preservativos”. Seguridad errónea, porque la Iglesia no puede contradecirse. A una prostituta que, al salir de la parroquia, me pidió que dijera una Misa por su madre. Le respondí: Tú también tienes que rezar por ella. Me respondió: Señor cura, lo hago todos los días, mi madre era una santa y a mí me educó cristianamente. La vida da muchos tumbos… Este trabajo de la prostitución es el más duro y asqueroso que existe, pero yo creo en Dios y en la Virgen. Nunca salgo a la calle a “trabajar” sin esto. Me enseña la palma de la mano y, en ella, grabada a bolígrafo una cruz de Cristo.

Sigue rezando otra frasecita de la religiosa, que ha cambiado el hábito por los pantalones tejanos: “Cuando no haya curas, la Iglesia aceptará que las mujeres digan misa”. Profeta endiablada, digo yo. La mujer más santa que todos los santos del Cielo y la tierra juntos, la Madre de Dios, María Santísima, no fue sacerdote, porque su divino Hijo sólo quiso que lo sean los hombres.

“No tengo problemas para llegar a fin de mes porque (en la comunidad) vivimos en el comunismo, el auténtico comunismo”. Lo dice  y se queda tan pancha. Lo que vive su comunidad en lo que enseñó Jesucristo y desde la primitiva Iglesia, se viene practicando incesantemente en conventos, monasterios, congregaciones religiosas: La caridad cristiana, concretada en los votos de obediencia, castidad y pobreza. Pobreza abrazada libremente, por amor a Cristo y a los pobres. No la pobreza impuesta por los mandarines del comunismo al pueblo juzgado, mientras los comunistas vivían y viven, como reyes y faraones. El comunismo es el capitalismo más salvaje que ha existido en la historia de la humanidad, la ideología más antihumana y antidivina.

Y la última bufonada de esa boquita impía es de una dureza infernal: “Del otro mundo no se nada. En este sentido soy agnóstica, el agnosticismo es esto: no saber nada. Pero aunque no haya nada en el otro mundo, amar ya me ha hecho muy feliz.” ¿En que Biblia ha mamado su fe esta mujer?. Es de fe divina revelada en la Sagrada Escritura, la existencia del Cielo y del infierno. Cuando Cristo dice: “Venid, benditos de mi Padre a tomad posesión del reino… apartaos de Mi, malditos al fuego eterno, preparada para el diablo y para sus ángeles”. Está diciendo que hay un cielo, donde los que se salvan son felices eternamente; y un infierno donde los que se condenan, sufren eternamente: Estas dos verdades reveladas por Dios, la Iglesia, voz de Dios en la tierra, las ha definido como dogmas que hay que saber y creer para salvarse.

Esta “teresiana”, de la congregación religiosa de Santa Teresa de Jesús, fundada por San Enrique de Ossó, ¿no ha leído nada de su fundador? Fue uno de los grandes predicadores de los novísimos: muerte, juicio, infierno y gloria. En su libro “Un cuarto de hora de oración”, habla de la eternidad de las penas que sufren los condenados en el infierno y de la felicidad que gozan los bienaventurados en el Cielo: “Lo mismo será eterna la gloria del cielo que los tormentos del infierno… Eterno el fuego… eterno el gusano roedor de la conciencia… eterno el cuerpo… eterna el alma… eterno el decreto de Dios… eterna su ira que enciende el fuego del infierno… eterna la pena, porque la culpa lo será también… continúa será la pena, sin interrupción, … sin tregua ni descanso”.

Y la ¿Misericordia Divina? Contesta Santo Tomás de Aquino: “Dios en sí mismo es de una misericordia sin límites, sin embargo, ésta regulada por la sabiduría y de ahí que no se extienda a cuantos se han hecho indignos de ella, es a saber: a los demonios y a los condenados obstinados en su malicia. Puede decirse, no obstante que la misericordia divina se ejerce incluso para con ellos, no para poner fin a sus penas, si no para castigarlos menos de cuanto merecen” (Suma teológica, Supl. 9. 21, a 4)

No conozco ninguna revelación privada del infierno más impresionante que la manifestada por la Misericordia Divina a Santa Faustina Kowalska: “Lo que he escrito es nada más reflejo de las cosas que yo vi. Pero noté una cosa, que la mayoría de las almas que estaban allí, eran aquellas que no creyeron que existía el infierno”. Lean el diario de la santa que dice: “Yo rezo aún más fervientemente por la conversión de los pecadores”

Es lo que la Virgen pidió en Lourdes y en Fátima: rezad por los pecadores, porque muchos van al infierno porque no hay quien rece y se sacrifiquen por ellos.

P. Manuel Martínez Cano, mCR 

Imitación de Cristo III

16 miércoles Ene 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Capítulo 3

De la doctrina de la Verdad

1. Bienaventurado aquel a quien la Verdad por sí misma enseña, no por figuras y voces que se pasan, sino así como es.
Nuestra estimación y nuestro sentimiento a menudo nos engañan y conocen poco.
¿Qué aprovecha la gran curiosidad de saber cosas oscuras y ocultas, pues que del no saberlas no seremos en el día del juicio reprendidos?
Gran locura es que, dejadas las cosas útiles y necesarias, entendemos con gusto en las curiosas y dañosas. Verdaderamente, teniendo ojos, no vemos.
¿Qué se nos da de los géneros y especies de los lógicos?
Aquel a quien habla el Verbo eterno, de muchas opiniones se desembaraza.
De este Verbo salen todas las cosas. Y todas predican este Uno, y este es el Principio que nos habla (Jn 8,25).
Ninguno entiende o juzga sin Él rectamente.
Aquel a quien todas las cosas le fueren uno, y las trajere a uno, y las viere en uno, podrá ser estable y firme de corazón y permanecer pacífico en Dios.
¡Oh Dios, que eres la Verdad! Hazme permanecer uno contigo en caridad perpetua.
Enójame muchas veces leer y oír muchas cosas; en ti está todo lo que quiero y deseo.
Callen todos los doctores; callen las criaturas en tu presencia: háblame tú solo.

2. Cuanto alguno fuere más unido contigo, y más sencillo en su corazón, tanto más y mayores cosas entiende sin trabajo, porque de arriba recibe la luz de la inteligencia.
El espíritu puro, sencillo y constante no se distrae, aunque entienda en muchas cosas, porque todo lo hace a honra de Dios; y esfuérzase a estar desocupado en sí de toda curiosidad.
¿Quién más te impide y molesta que la afición de tu corazón no mortificada?
El hombre bueno y devoto, primero ordena dentro de sí las obras que debe hacer de fuera. Y ellas no le llevan a deseos de inclinación viciosa; mas él las trae al albedrío de la recta razón.
¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza a vencerse a sí mismo?
Y esto debería ser nuestro negocio: querer vencerse a sí mismo, y cada día hacerse más fuerte y aprovechar en mejorarse.

3. Toda la perfección de esta vida tiene consigo cierta imperfección; y toda nuestra especulación no carece de alguna oscuridad.
El humilde conocimiento de ti mismo es más cierto camino para Dios que escudriñar la profundidad de la ciencia.
No es de culpar la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que, en sí considerado, es bueno y ordenado por Dios; mas siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la vida virtuosa.
Pero porque muchos estudian más para saber que para bien vivir, por eso yerran muchas veces, y poco o ningún fruto hacen.

4. Si tanta diligencia pusiesen en desarraigar los vicios y sembrar las virtudes como en mover cuestiones, no se harían tantos males y escándalos en el pueblo, ni habría tanta disolución en los monasterios.
Ciertamente, en el día del Juicio no nos preguntarán qué leímos, sino qué hicimos; ni cuán bien hablamos, sino cuán religiosamente vivimos.
Dime: ¿dónde están ahora todos aquellos señores y maestros que tú conociste cuando vivían y florecían en los estudios?
Ya poseen otros sus rentas, y por ventura no hay quien de ellos se acuerde. En su vida parecían algo; ya no hay de ellos memoria.

5. ¡Oh, cuán presto se pasa la gloria del mundo! Pluguiera a Dios que su vida concordara con su ciencia, y entonces hubieran estudiado y leído bien.
¡Cuántos perecen en este siglo por su vana ciencia, que cuidan poco del servicio de Dios!
Y porque eligen ser más grandes que humildes, por eso se hacen vanos en sus pensamientos.
Verdaderamente es grande el que tiene gran caridad.
Verdaderamente es grande el que se tiene por pequeño y tiene en nada la más encumbrada honra.
Verdaderamente es prudente el que todo lo terreno tiene por estiércol para ganar a Cristo (Flp 3,8).
Y verdaderamente es sabio el que hace la voluntad de Dios y deja la suya.

 

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