Contracorriente

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Santo Patrono Protector de «Contracorriente»

17 lunes Jun 2013

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san jose

Contracorriente ha elegido como patrono protector a San José, padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo y esposo de la Virgen María. Esta semana iniciamos la publicación de una breve «Vida de José«, del Doctor en Sagrada Escritura, Benjamín Martín Sánchez.

 

PRESENTACIÓN

 

Queridos lectores:

Con este pequeño libro, cuyas ideas van fundamentadas en la Biblia y en la Tradición, me he propuesto hacer un breve resumen de lo más esencial de la Vida de San José, el esposo virginal de la Virgen María y padre también virginal de Jesucristo, para ponerla al alcance de todos y asi contribuir a dar a conocer lo mejor posible su gran figura.

A San José se le ha llamado «el Santo del silencio» porque en los Evangelios no vemos consignada palabra alguna salida de sus labios, y porque en ellos aparecen muy pocos datos referentes a su vida; mas aunque estos sean escasos, como iremos viendo, nos revelan la grandeza de su personalidad.

Las breves frases «varón justo», «esposo de María» y «padre de Jesús», ensalzan ya de tal manera a San José que lo colocan sobre todos los santos.

San Francisco de Sales exclamó un día: «¡Oh qué santo tan grande es San José! Le fue dado poseer a Jesús y a María. Con estos dos tesoros pudo inspirar envidia a los mismos ángeles y desafiar el cielo por tener a su disposición la mayor riqueza de la gloria».

«Siendo inferior a María todo lo que no es Dios, y superior sólo Dios, lo es también a José en razón de estado; por lo cual no hay santo que a José pueda ser superior» (Hernando de Santiago).

San José fue un santo excepcional al que llamaremos padre y virgen, o sea, padre virginal de Jesús y custodio de la virginidad de María.

Mi deseo, como ya he dicho, es dar a conocer lo más posible a San José y fomentar su devoción, y lograr de esta manera que todos le tengan como protector especial.

Benjamín Martín Sánchez

Zamora, 1 de octubre de 1986

El Pecado Particular de Cada Uno

07 martes May 2013

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1, 8-9, alma, contra Dios, deleite asqueroso, deliberada, destrucción cristiano, esclavo de satanas, Infierno, Isaías, Luzbel, malicia del pecado, pecado, pecado mortal, pecado particular, rebelión, san francisco de sales, san ignacio, san Juan, san juan de ávila, santa teresa de jesús, santísima trinidad, suicido espiritual, vil criatura

“El tercero: asimismo hacer otro tanto sobre el tercero pecado particular de cada uno que por un pecado mortal es ido san Ignacioal infierno, y otros muchos sin cuento por menos pecados que yo he hecho. Digo hacer otro tanto sobre el 3 pecado particular, trayendo a la memoria la gravedad y malicia del pecado contra su Criador y Señor, discurrir con el entendimiento cómo en el pecar y hacer contra la bondad infinita, justamente ha sido condenado para siempre, y acabar con la voluntad, como está dicho”.

La fe nos enseña que quien muere con un sólo pecado mortal se condena en el infierno para siempre. Es lo que le sucedió a Luzbel y a los ángeles que desobedecieron a Dios. La Iglesia sólo nos dice quienes son los que se salvan, los santos. No sabemos si hay alguien hombre o mujer que se haya condenado por un sólo pecado mortal. Lo que san Ignacio quiere es que nos convenzamos de la malicia del pecado, para preferir antes morir que pecar. No hay nada más horrible que un pecado mortal que nos hace merecedores del infierno, de una vida de eterno sufrimiento y desesperación. El condenado jamás verá a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; jamás verá a la Virgen Santísima.

Todo pecado mortal es una rebelión deliberada contra Dios; la criatura se enfrenta a su Creador; es la rebelión contra la Misericordia infinita de Dios. Y todo por una vil criatura, un deleite asqueroso. El pecado es un suicidio espiritual; es la destrucción del alma del cristiano como templo vivo de la Santísima Trinidad; es la única desgracia que merece ese nombre. El pecado mortal encierra en sí una malicia, en cierto modo, infinita. Por el pecado el cristiano pierde la dignidad de hijo de Dios y se hace esclavo de Satanás: “El pecado entra por una puerta y Dios sale por la otra ¡Oh malaventurado de aquel que dice de Dios: Salíos, que quiero entrar en mi casa al demonio!” (San Juan de Ávila). Santa Teresa de Jesús dice: “En ninguna manera sufriera andar en pecado mortal solo un día, si yo lo entendiera”.

El pecado es enseñorear la bestia que llevamos dentro: “El apartamiento de Dios al recrearse desordenadamente de la criatura” (Santo Tomás de Aquino). “No entendemos que es el pecado una guerra campal contra Dios de todos nuestros sentidos y potencias del alma… vi cuán bien se merece el infierno por una sola culpa mortal, porque no se puede entender cuán gravísima cosa es hacerla delante de Dios” (Santa Teresa de Jesús). San Francisco de Sales: “Es preferible morir antes que pecar conscientemente y deliberadamente; pero cuando caemos es preferible todo antes que perder el ánimo, la esperanza y la voluntad, pues el Señor lo convertirá todo en gloria y honra suya”.

San Juan de Ávila: “Para que quiere Dios el Cielo sino para los pecadores arrepentidos”. Isaías: “Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana”. 1º San Juan 1, 8-9: “Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él que es fiel y justo, nos perdonará los pecados”. los santos encontraron siempre, en el conocimiento de sus propios pecados perdonados, materia abundante para encenderse en el amor de Dios. Nuestro Señor dijo a Santa Catalina: “El pecado de desesperación me ofende más que el abuso de confianza y es más grave  para los pecadores que todos los otros pecados que cometieron en el curso de la vida”. Eclesiástico 7,40: “Acuérdate de tus postrimerías (muerte, juicio, infierno, cielo) y no pecarás”.

Nuestro Señor dijo a Santa Margarita María Alacoque: “Mira este corazón que tanto ha amado a los hombres y que en pago de tanto amor no recibe de ellos más que ingratitudes, olvidos, indiferencias y ultrajes”. Beata Jacinta: “Fíjate, ¿sabes? nuestro Señor esta triste porque Nuestra Señora nos dijo que no lo ofendieran más que ya está muy ofendido, y nadie le hizo caso; continúan haciendo los mismos pecados… Las guerras son castigos por los pecados de los hombres”. Las quejas más amargas, por los pecados de los sacerdotes, religiosos y religiosas, las recibió santa Faustina Kowalska de la Divina Misericordia. El pecado es la separación del amor infinito de Dios, la idolatría de uno mismo. El pecado nace en el terreno del gusto; todos los pecados son agradables a la naturaleza humana caída, menos el de envidia. Decimos que no queremos pecar y buscamos la ocasión de pecar (TV, revistas, cine…). Hay que pedir al Señor aborrecimiento de las ocasiones de pecar. Todo tiene importancia, para evitar el pecado.

Sabiduría 5,16: “Sabed que uno que convierte al pecador de su extravío, se salvará de la muerte, y sepultará un sinfín de pecados”. Sublime, divino ideal. Trabajar incansablemente por la salvación de las almas, gastar y consumir nuestras vidas consolando al Corazón de Jesús (Jacinta y Francisco de Fátima). “Cristo murió por nuestros pecados” (1, Cor. 15,3). “Que ninguno de vosotros se endurezca con el engaño del pecado” (Hbr. 3,15). “Aún no habéis resistido hasta la sangre en vuestra lucha contra el pecado” (Hebr. 12,4).

Santa Maravillas de Jesús: “¡Qué importa todo menos ofender a Dios! Está el Señor tan solo; la soberbia, el propio yo, le arroja de tantas almas. El ver las ofensas de Dios parece llegar a lo más íntimo del alma ¡Cómo está el mundo, qué indecencias y sobre todo qué ceguedad de los buenos y que confusión de ideas! ¡Hija, por amor de Dios! En estos momentos, en que tanto hay que pedir y reparar, no se entristezca sino por las ofensas de Dios y agradézcale las cosas desagradables al natural, sean las que sean, y más las que tan directamente tienden a hacerle agradable a Él. Cuando veo tantas ofensas y tan poca correspondencia de los suyos, me dan ganas que venga lo que sea, con tal de que no se le ofenda más”.

Muchos se han condenado con menos pecados de los que yo he cometido. Los juicios de Dios son incontestables. Ellos justamente condenados y yo misericordiosamente perdonado. Queda una sola cosa. Reformar mi vida, solamente deseando y eligiendo lo que más me conduce para el fin que he sido creado: la felicidad eterna. “Dios es un Padre que perdona. Su misericordia es mayor que nuestro pecado. Él perdonará nuestras faltas: decidamos no volver a cometerlas”. “Jesús nos ha dicho algo muy bello: Sus muchos pecados le han sido perdonados porque ha amado mucho. Si de verdad queremos tener reconciliación, tenemos que perdonarnos unos a otros, porque perdonar nos da un corazón puro, y el que tiene el corazón puro puede ver a Dios y puede amar con un amor puro, como Dios nos ama” (Beata Teresa de Calcuta).

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

02 miércoles Ene 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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amor, apostolado, beata madre teresa de calcuta, beato juan pablo II, benedicto XVI, cardenal montini, ejercicios espirituales, enciclica mens nostra, iñigo de loyla, iñigo de loyola, león XIII, obra de ejercicios parroquiales, pío IX, pío XI, san alfonso maría de liborio, san francisco de sales, san ignacio, san ignacio de loyola, san juan de ávila, san pedro canisio

ignacio7Iñigo de Loyola era un hombre vano y desgarrado, frívolo y mundano, que sintió la llamada de Dios a la vida de perfección cristiana en una convalecencia que hubo de soportar por la herida provocada por una bomba en la ciudadela de Pamplona. Iñigo ha pasado a la historia como uno de los más grandes santos de la iglesia y gran benefactor de la Humanidad. Leamos su Autobiografía, la vida de san Ignacio de Loyola.

Por inspiración del Espíritu Santo, san Ignacio escribió, bajo la maternal mirada de María santísima, los Ejercicios Espirituales que el Magisterio de nuestra santa madre Iglesia ha encomiado en más de 700 documentos pontificios. Los Ejercicios de san Ignacio son un encuentro con Cristo que llevan a una experiencia de amistad y amor tan fervorosa que transforma la vida del ejercitante. No exagera nuestro compatriota Iñigo cuando afirma: Los Ejercicios es todo lo mejor que en esta vida puedo yo pensar, sentir y entender, ya para que el hombre se aproveche a sí mismo, ya para que fructifique y haga aprovechar a muchos.

 El Papa León XIII dijo: Mucho he procurado hacer el bien en mi país natal, pero de todo lo que he hecho, lo más saludable y lo que más me llena el alma de consuelo es el haber facilitado al clero la práctica de los Ejercicios Espirituales. La meditación del fin del hombre por si sola bastaría para renovar todo el orden social.

San Pío X, primer Papa santo del siglo XX afirmó: La obra de los Ejercicios para obreros es la más providencial de todas.

En su encíclica Mens Nostra sobre los Ejercicios del 20 de diciembre de 1929, Su Santidad Pío XI dice. En estos cenáculos-alzados como por inspiración divina- los corazones generosos, fortalecidos por la gracia, ilustrados por las verdades eternas y alentados por el ejemplo de Cristo, no solo conocerán el valor de las almas y se incendiarán en deseos de salvarlas sino que emprenderán con celo los trabajos y arduas empresas del apostolado cristiano. Los Ejercicios son el antídoto de la novísima ligereza, la formación del cristiano, fragua de apóstoles, estímulo fortísimo y peritísimo para procurar la reforma de las costumbres y alcanzar la cima de la perfección.

Pío XII, en proceso de beatificación, nos dijo a los Españoles: Si se quiere dar un poderoso impulso a la renovación espiritual que, después de tantos sacrificios, se siente en la noble y católica España será un poderoso medio propagar en toda la Nación esta Obra de Ejercicios parroquiales que hará de todos aquellos que se retiran a meditar, según el tradicional método ignaciano, las verdades eternas, perfectos cristianos que han de irradiar a su vez, en torno suyo, la vida sobrenatural.

Siendo Arzobispo de Milán, el Cardenal Montini, dijo: Los Ejercicios son escuela sublime, que después de tantos años, en vez de mostrarse superada y agotada, parece inventada para nuestros tiempos y nuestra psicología. Ya Sumo Pontífice afirmó: Los Ejercicios de san Ignacio son todavía hoy escuela insustituible para introducir a las almas a una mayor intimidad con Dios, al amor a la virtud y a la verdadera ciencia de la vida como don de Dios y respuesta a su llamada.

El beato Juan Pablo II afirmó rotundamente: La escuela de los Ejercicios Espirituales será siempre un remedio eficaz para el mal del hombre moderno, arrastrado por el torbellino de las vicisitudes humanas a vivir fuera de sí, excesivamente absorbido por las cosas exteriores. Sea fragua de hombres nuevos, de cristianos auténticos, de apóstoles comprometidos. Es el deseo que confío a la intercesión de la Virgen, la contemplativa por excelencia, la maestra sabia de los Ejercicios Espirituales. Que sacerdotes, religiosos y seglares continúen siendo fieles a esta experiencia y le den incremento. Hago esta invitación a todos los que buscan sinceramente la verdad.

 Nuestro amado Benedicto XVI, Vicario actual de Cristo en la Tierra nos enseña que los Ejercicios Espirituales: En un tiempo como el actual, en que la confusión y multiplicidad de los mensajes y la rapidez de cambios y situaciones dificultan de especial manera a nuestros contemporáneos la labor de poner orden en su vida y de responder con determinación y alegría a la llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros, los Ejercicios Espirituales constituyen un camino y un método particularmente valioso de buscar y hallar a Dios en nosotros, en nuestro alrededor y en todas las cosas, con el fin de conocer su voluntad y de llevarlas a la práctica.

Como la confusión que denuncia el Papa, se ha introducido también en la práctica de los Ejercicios Espirituales, hemos de tener muy presente la advertencia de Su Santidad Pío XII que nos dice que todos los frutos reseñados solo se conseguirán: con la condición de que sean auténticamente ignacianos.

Muchos santos ratifican la doctrina de los Sumos Pontífices. San Juan de Ávila, nuestro nuevo doctor de la Iglesia dice que los Ejercicios Espirituales es escuela de celestial sabiduría. San Pedro Canisio: noviciado del género humano.  San Francisco de Sales: método santo de reformar las costumbres. San Alfonso
María de Ligorio: tesoro manifestado por Dios en estos últimos tiempos.

Y en los tiempos actuales, la mujer que ha practicado en toda su perfección la misericordia divina, la madre de los 5369_18_479a10b8e78ccpobres más pobres, la fundadora de las Misioneras de la Caridad, la beata Teresa de Calcuta dejó establecido que: en nuestras constituciones de Misioneras de la Caridad, hacemos desde el comienzo los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que son hermosos y fructuosos. Los aconsejo a todos, pues no están reservados a los religiosos.

Yo también os lo aconsejo. En los Ejercicios de san Ignacio conocí a Cristo.

P.Manuel Martínez Cano, mCR

 ** CADA MIÉRCOLES DÍA DE SAN JOSÉ, DIOS MEDIANTE, SON PUBLICADOS NUEVOS ARTÍCULOS **

La tentación

19 miércoles Dic 2012

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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demonio, libertad, pecado, san francisco de sales, san juan de ávila, santa teresa de jesús, tentación

San MiguelLa tentación es la sugestión interior, motivada por causas internas o externas, que nos incita a pecar. Quien quiera servir a Dios  puede contar con tentaciones, preparase contra ellas; el mejor preparativo es armarse de fortaleza, para hacerles frente cuando vengan (San Francisco de Sales).

El ocio es origen de muchas tentaciones. San Francisco de Sales dice: la tentación nunca nos coge tan flacos como cuando estamos tan ociosos. Y en otro lugar dice: No dejéis que se entretenga vuestro espíritu en pensamientos varios e inútiles; si se acostumbra a  éstos, luego pasará más allá, deteniéndose en los malos y nocivos. Combates tendréis y no pequeños, porque nuestros enemigos son muchos y muy crueles, por tanto no os descuidéis; si no, luego sois perdidos. Si los que velan aún tienen trabajo en guardarse, qué pensáis será de los descuidados, sino ser todo vencidos (San Juan de Ávila).

Las tentaciones actúan en el hombre de tres maneras:

1º engañando el entendimiento con falsas ilusiones, por ejemplo: me salvaré aunque siga pecando.

2º debilitando nuestra voluntad, a base de caer continuamente en la comodidad, la negligencia, la fantasía, etc.

3º instigando a los sentidos internos, principalmente la imaginación, ofreciendo imágenes sensuales, soberbias, odios, etc.

La tentación sólo puede incitar a pecar, pero nunca nos puede obligar a pecar, porque la voluntad permanece dueña de su libertad. La tentación es pecado, no cuando la sentimos, sino cuando voluntariamente la consentimos. Pero estamos en buenas manos, estamos en el Corazón Divino de nuestro Salvador: Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados  sobre vuestras fuerzas, antes dispondrá con la tentación el éxito para que podáis resistirla (1 Cor 10, 15).

San Juan de Ávila nos advierte: Un santo dice que el hombre que se cree a sí mismo no ha menester demonio que lo tiente, que él es demonio para sí. Esto es verdad, lo ha dicho un doctor de la Iglesia, pero también es verdad que detrás de cada tentación, directa o indirectamente, está el demonio. El oficio propio del demonio es tentar, llevar a los hombres a pecar. El demonio empieza con una sugestión o mera representación del mal y después sigue con  complacencia deliberada  y consentimiento de la libertad.

Las tentaciones se vencen con la frecuencia de los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia, la oración, la mortificación de los sentidos, la abnegación del entendimiento y de la voluntad, la huida de las ocasiones de pecado y, Nuestra Señora de los Ángeles BCNsobre todo, con la devoción a la Virgen Santísima y al Ángel de la Guarda. También con el absoluto desprecio del demonio: Son tantas veces las que estos malditos demonios me atormentan, y tan poco el miedo que ya los he, con ver que no pueden menear si el Señor no les da licencia…Sepan que cada vez se nos da poco de ellos quedan con menos fuerza y el alma muy más señora…Porque no son nada sus fuerzas si no ven almas rendidas a ellos y cobardes que aquí muestran ellos su poder (Santa Teresa de Jesús).

 P. Manuel Martínez Cano, mCR

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

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