Es dogma de fe que existen los ángeles: Seres espirituales, inferiores a Dios, pero superiores a los hombres. El Concilio IV de Letrán definió que Dios, por su bondad y virtud omnipotente…desde el principio del tiempo, creo de la nada a una y otra criatura, la espiritual y la corporal, esto es, la angélica y luego la humana. Dogma de fe es una verdad revelada por Dios en la Sagrada Escritura o en la Tradición Divina, definida por la Iglesia como doctrina que debe ser creída por todos los católicos. Pensar de otra manera y contradecir un dogma es caer en herejía. El hereje queda excluido de la Iglesia, es excomulgado. Siempre puede arrepentirse de su pecado y volver a ser miembro de la Iglesia Católica fundada por Cristo.
La secta de los saduceos negaba la existencia de los ángeles. Decían: no existe ni el ángel ni el espíritu (Hech 23,8). En nuestros días, niegan la existencia de los ángeles los racionalistas, materialistas y espiritistas. La masa cree en los extraterrestres y demás tonterías que les inculcan ciertos medios de comunicación social.
Los ángeles fueron elevados al orden sobrenatural: Dios creó a los ángeles (…) los adornó con el ornato maravilloso (…) de su gracia. Pues al decirme en la Sagrada Escritura que el demonio no se mantuvo en la verdad, es evidente que él y todos los ángeles desertores estuvieron adornados de gracia desde el principio (Catecismo Romano). Dice San Agustín que Dios les dio a los ángeles al mismo tiempo el ser y la gracia.
Enseñan los Santos Padres que los ángeles estuvieron en estado de prueba y que los buenos recibieron la vida de eterna felicidad, después de haberla merecido; sin embargo los que pecaron desobedeciendo a Dios se condenaron para siempre en el infierno. San Agustín afirma: mientras los ángeles desobedientes pecaron por el libre albedrío, los buenos, sirviéndose del mismo libre albedrío, permanecieron fieles y merecieron el justo premio de su perseverancia. Los ángeles buenos consiguieron la gloria: por lo cual deben ser invocados, porque ven a Dios constantemente (Catecismo
Romano). Lo había dicho Jesucristo: sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre que está en
los cielos (Mt 18,10).
Dios nos da a cada uno un ángel bueno para que nos guarde habitual y permanentemente. Es el Ángel de la Guarda: Te enviará a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos y ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces (Salmo 91,11).
P. Manuel Martínez Cano, mCR
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