Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos diarios: 12 septiembre, 2013

Página para Meditar: Obediencia

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

amor, fe, José María Alba Cereceda, Meridiano católico, obediencia

Si me preguntarais qué virtud deberíais cuidar más este verano, os respondería sin titubear que este verano y durante todo el año, la virtud que más debéis cultivar, la que más necesitáis, la que debemos tener siempre delante de los ojos, es la obediencia. La obediencia es una virtud que ella sola engendra en el alma todas las otras virtudes y las conserva arraigadas en lo profundo del alma.

Nuestra Asociación es un todo orgánico y vivo en donde ha de reinar el espíritu de Dios. Por eso, los inferiores debéis estar sometidos a los superiores. ¿Quiénes son los superiores en la Asociación Juvenil? Aquellos que me preceden a mí por antigüedad, por su, edad, por su cargo. Los inferiores deben estar sometidos cordialmente a los directores de las secciones, Los directores de las secciones a los que determinan en la Junta. Y todos al Director. Y todos, unos y otros, a la voluntad de Dios en el cumplimiento exacto de nuestra manera de proceder y en el espíritu del Centro.

Hoy hay muchos que consideran que no hay que someterse más que en las cosas llamadas importantes, olvidando las palabras del Señor que nos advierten: «el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco vendrá a caer en las mayores. El desobediente, siempre se anda con distinciones entre cosas importantes y cosas pequeñas. Para el que tiene la ley de la obediencia en su corazón, no hay importante y menos importante. No hay más que sujeción en todo, de entendimiento y voluntad, a los gustos de Dios.

Hay otro grupo de jóvenes que se someten a lo que se dice o manda, o es costumbre, si «les parece bien» o rima con su manera de ser» o su educación o punto de vista. Es un error funesto, porque la obediencia no es un tributo a la razón, ni a mi capricho, sino un tributo a la fe y a Dios, a quien me entrego generosamente y con olvido propio en el acto de obediencia. Algunos de vosotros os andáis por las ramas y perdéis miserablemente el tiempo de vuestra santificación por esa falta de generosidad en la obediencia. No tengo que seguir mi parecer ni mi temperamento, sino el gusto de Dios. Y ese gusto de Dios se me manifiesta por otra voluntad que no es la mía. Tengo que abrazarme a ella. Porque no es el fin «acertar con lo mejor», sino obedecer en lo que se me dice, que siempre será lo mejor sobrenaturalmente. Obedecer no es racionalismo, sino amor y fe.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 51, junio de 1981

Cristo Rey

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

beato juan pablo II, benedicto XVI, Cristo Rey, Gaudiu, Juan Pablo I, Juan Pablo II, león XIII, Lumen Gentium, pablo VI, Pilato, realeza de Cristo, Reino de Cristo, San Pío X, VaticanO II

Su Santidad Benedicto XVI dijo: “ En la misma línea del concilio ecuménico Vaticano II, mis venerados predecesores los siervos de Dios Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II fueron auténticos heraldos de la realeza de  Cristo en el mundo contemporáneo. Y es para mí, motivo de consuelo poder contar siempre con vosotros, sea colegialmente, sea de modo individual, para cumplir también yo esta misión fundamental del misterio petrino” ¡Cuenta con nosotros, Vicario de Cristo! (hoy SS Francisco)

Efectivamente, el Vaticano II, enseña la realeza de Cristo en varios documentos: “La Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador, observando fielmente sus preceptos de caridad, de humildad, de abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo, de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes, y constituye en la Tierra el germen y el principio de este Reino” (Lumen Gentium, 5) “ En cualquier asunto temporal, deben guiarse por la conciencia cristiana, ya que ninguna actividad humana, ni siquiera de orden temporal, puede sustraerse al imperio de Dios” (Gaudium et spes, 35) Es obligación de toda la Iglesia el trabajar para que los hombres se vuelvan capaces de restablecer rectamente el orden de los bienes temporales y ordenarlos hacia Dios por Jesucristo. Hay que establecer el orden temporal de forma que, observando íntegramente sus propias leyes, esté conforme con los últimos principio de la vida cristiana” (Apostolicam Actuositatem, 7)

En su primera homilía, el beato Juan Pablo II dijo: “Hermanos y hermanas, no tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad, ayudad al Papa y a todos los que quieran servir a  Cristo. En nuestro conocimiento y, con la potestad de Cristo, servid al hombre  y a la humanidad entera. No temáis. Abrid más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo. Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, tanto de los sistemas económicos como los políticos, los campos extensos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. No temáis.”  No temamos. Combatamos los nobles combates de la fe, hasta que se establezca en España y ene l mundo entero el Reino Social de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Nada sin Dios! Todo impregnado de la ley evangélica de Cristo Rey.

Pilato mandó colocar en la cruz de Cristo una tablilla con estas palabras: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos” Se quedó corto. Porque Jesús es rey de todos los hombres, de todos los pueblos, de todas las naciones: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra”. Los males que sufre hoy la humanidad tienen su origen en el rechazo de la realeza de Nuestro Señor Jesucristo y en las implantaciones del totalitarismo democrático.

San Pío X condenó el movimiento francés “Le sillón” abanderado de la democracia contemporánea, porque los demócratas llegan al grado de perversidad de atribuir la soberanía al pueblo. ¡El único soberano es Cristo! Por ello, el Papa dice: “No se levantará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos, no; la civilización no está por inventar, ni la ciudad nueva por construir en las nubes. Ha existido, existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: Omnia instaurare en Cristo” (Nostre charge apostolique, 11)

El Vicario de Cristo, León XIII ya lo había dicho: “Cristo es el Rey y Señor de todo el universo” Y el Papa que convocó el concilio ecuménico Vaticano II, beato Juan XXIII escribió en su encíclica Mater et Magister el 15 de mayo de 1961: “el aspecto más siniestramente típico de la época moderna consiste en una absoluta tentativa de querer reconstruir un orden temporal sólido y fecundo prescindiendo de Dios, único fundamento en que puede sostenerse “…”Sin embargo, la experiencia cotidiana, en medio de los desengaños más amargos y aúna veces entre formas sangrientas, sigue atestiguando lo que afirma el libro inspirado: “Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los que la edifican.”

El afán de España para edificar la casa de Dios, el Reinado Social de Jesucristo, es único y trascendental en la historia de la Iglesia. Hemos combatido contra los enemigos de Cristo y su Iglesia en la Reconquista contra el Islam, en Lepanto contra el truco, contra el protestantismo en Europa, contra la Revolución Francesa, contra el comunismo… Hoy casi la mayoría de los católicos rezan en español. “La evangelización del Nuevo Mundo, es una obra sin par” (beato Juan Pablo II) L’Office Internacional de París tiene como ideal la instauración del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Disertaba uno de sus conferenciantes sobre el tema. Fue interpelado por un tontico que le dijo: “pretendéis una utopía. ¿Cuando ha reinado Jesucristo en la sociedad civil?” Contestación del orador francés: “Cristo reinó en la sociedad civil en la España imperial”.

Ideal que persiste hoy en hombres y mujeres españoles. Queremos que Cristo reine en España y en todo el mundo. Realeza social de Cristo que se conseguirá con el restablecimiento de la verdad en el orden natural y sobrenatural. Verdad que debe inspirar las leyes civiles de los estados, santificar las costumbres de los pueblos, iluminar las enseñanzas en los colegios, institutos y universidades. Verdad que podemos conocer todos los bautizados estudiando la Doctrina social y política de la Iglesia.

 

En una de sus visitas a España, el beato Juan Pablo II, nos dijo: “es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica”. Somos hijos de una raza de héroes, santos y mártires. Miles de nuestros compatriotas murieron defendiendo el Reinado Social de Cristo en España. Murieron gritando la jaculatoria “¡Viva Cristo Rey!”. Ya el 1 de Julio de 1937 nuestros obispos escribían en su carta colectiva: “contamos los mártires por millones”. Sea ese grito sagrado nuestra consigna en esta guerra de Dios que estamos viviendo: ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA MARÍA REINA!

 

 

P.Manuel Martínez Cano mCR

Deseos y Virtudes santos

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

deseos, Manuel Martínez Cano, nuevo doctor de la Iglesia, Padre del Cielo, san juan de ávila, Santo Padre Francisco, santo Tomás de Aquino, Santos, Señor, virgen santísima, virtudes

Nuestro nuevo doctor de la Iglesia, san Juan de Ávila, dice que hay personas que en sueños parece que hacen grandes cosas pero que despiertos lo hacen todo al revés. Los sueños, sueños son. No son verdaderos propósitos. El santo exclamaba: ¡Ay de estos que se pasan toda la vida en deseos, y les haya la muerte sin obras! Porque no sólo no les aprovecharán los deseos que tuvieron, antes serán castigados, porque no realizaron las buenas inspiraciones que el Señor les dio.

El Señor quiere que tengamos grandes deseos de practicar las virtudes porque, lo que se desea poco, cuando se recibe, se le tiene en poco. Así las almas se van enfriando hasta caer en la tibieza. San Buenaventura dice que hay personas que tienen buenos propósitos pero que nunca se vencen a sí mismas. En realidad, no son auténticos propósitos sino veleidades: quieren, pero no quieren. “Desea el perezoso, pero nada logra” (Prov. 13, 4)

Si los buenos deseos y propósitos no se pueden realizar sin culpa propia, el Señor los tiene muy presentes y los acepta como realizados. Estamos en las manos y en el corazón de nuestro Padre del Cielo, infinitamente misericordioso. Nada hay que debamos temer:  “El que tenga sed que venga a Mí, y beba” (Jn 7, 37) Sólo tenemos que dar los pasas necesarios. Porque más desea el Señor comunicarnos sus gracias actuales que nosotros recibirlas.

Los santos nos dicen que en el camino de la virtud el no avanza retrocede. Debemos andar al ritmo que nos marca el Señor: “Quien dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo”. (1 Jn 2, 6) Siempre contracorriente como nos exhorta el Santo Padre Francisco. Sobrealimentando  el alma con la oración, el sacrificio y la frecuencia de los sacramentos. Combatiendo los nobles combates de la fe como lo hicieron todos los santos: “El Reino de los Cielos padece violencia y los esforzados son los que lo arrebatan” (Mt. 11, 12) Contra las pasiones desordenadas, la práctica de las virtudes cristianas.

Santo Tomás de Aquino recuerda a los religiosos que viven en estado de perfección, por sus votos de pobreza, castidad y obediencia, que no son perfectos, sino que están obligados a aspirar a la perfección cristiana mediante la práctica de las virtudes teologales y morales. Religiosos, sacerdotes y seglares, estamos creados a imagen y no nos bastan los bienes temporales para calmar el deseo innato de ser felices. Necesitamos los bienes espirituales que nos alcanza la eterna bienaventuranza del Cielo.

Que la Virgen Santísima nos coja de una mano, y nos proteja, bajo su manto, para que nos enseñe a practicar las virtudes sobrenaturales que necesitamos para alcanzar la perfección cristiana a la que hemos sido llamados.

 

P. Manuel Martinez Cano mCR

El Infierno en santa Teresa de Jesús

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

Jaime Pons, pensamientos escogidos de santa teresa de jesús, S.J, santa, Señor, Teresa de Jesús

Después de mucho tiempo que el Señor me había hecho ya muchas de las mercedes que he dicho, y otras muy grandes, estando un día en oración me hallé en un punto toda sin saber cómo, que me parecía estar metida en el infierno. Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado y yo merecido por mis pecados.[1] Ello fue en brevísimo espacio; mas aunque yo viviese muchos años, me parece imposible olvidárseme.

Parecía me la entrada a manera de un callejón muy largo y estrecho, a manera de horno muy bajo y obscuro y angosto. El suelo me parecía de una agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él. Al cabo estaba una concavidad metida en una pared, a manera de una alacena a donde me vi meter en mucho estrecho. Todo esto era deleitoso a la vista en comparación de lo que allí sentí. Esto que he dicho va mal encarecido.

Esto otro me parece que aun principio de encarecerse como es, no lo puede haber, ni se puede entender. Mas sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es, los dolores corporales tan incomportables, que con haberlos pasado en esta vida gravísimas, y según dicen los médicos, los mayores que se pueden acá pasar, porque fue encogérseme todos los nervios, cuando me tullí, sin otros muchos de muchas maneras que he tenido, y aun algunos, como he dicho, causados del demonio, no es todo nada en comparación de lo que allí sentí, y ver que habían de ser sin fin y sin jamás cesar. Esto no es, pues, nada en comparación del agonizar del alma: un apretamiento, un, ahogamiento una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo lo encarecer: porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco, porque allí parece que otro os acaba la vida, más aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé como encarezca aquel fuego interior y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, mas sentíame quemar y desmenuzar, a lo que me parece, y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor.

Estando en tan pestilencial lugar, tan sin poder esperar consuelo, no hay sentarse, ni echarse, ni hay lugar, aunque me pusieran en este como agujero hecho en la pared, porque estas paredes, que son espantosas a la vista, aprietan ellas mismas, y todo ahoga. No hay luz sino todo tinieblas oscurísimas.

Yo no entiendo como puede ser esto, que con no haber luz, lo que a la vista le ha de dar pena, todo se ve.

No quiso el Señor entonces viese más de todo el infierno. Después he visto otra visión de cosas espantosas, de algunos vicios el castigo; cuanto a la vista muy más espantosas me parecieron; mas como no sentía la pena, no me hicieron tanto temor, que en esta visión quiso el Señor que verdaderamente yo sintiese aquellos tormentos y aflicción en el espíritu, como si el cuerpo lo estuviera padeciendo.

Yo no sé cómo ello fue, más bien entendí ser gran merced, y que quiso el Señor yo viese por vista de los ojos de donde me había librado su misericordia: porque no es nada oírlo decir, ni haber yo otras veces pensado en diferentes tormentos, aunque pocos (que por temor no se llevaba bien mi alma), ni que los demonios atenazan, ni otros diferentes tormentos que he leído: no es nada comparado con esta pena, porque es otra cosa; en fin, como de dibujo a la verdad; y el quemarse acá es muy poco en comparación de este fuego de allá.

Yo quedé tan espantada, y aun lo estoy ahora escribiéndolo, con que casi seis años; y es ansí que me parece el calor natural que me falta de temor aquí donde estoy, y ansí no me acuerdo ver que tenga trabajo en dolores, que no me parezca no nada todo lo que acá se puede pasar, y ansí me parece en parte que nos quejamos sin propósito. Y ansí torno a decir que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, ansí para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor que me libró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles.

¿Qué será de la pobre alma que, acabada de salir de los dolores y trabajos de la muerte cae luego en manos del demonio? ¡Negro descanso le viene! ¡Qué despedazada irá al infierno! ¡Qué temeroso lugar! ¡Qué desventurado hospedaje! Pues para una noche una mala posada no hay quien la sufra si es personas regaladas, que son los que más deben de ir allá: pues posada de para siempre, siempre, para sin fin, ¿qué pensáis sentirá aquella triste alma?

¿Qué será de los pobres que están en el infierno? que no se han de mudar para siempre: que, aunque sea de trabajo a trabajo, parece de algún alivio.

Para librarnos del infierno merecido, todo es poco.

Todo me parece fácil en comparación de un momento que se haya de sufrir lo que se padece en el infierno.

Vi cuán bien se merece el infierno por una sola culpa mortal, porque no se puede entender cuán gravísima cosa es hacerla delante de tan gran Majestad; y ansí se ve más su misericordia, pues entendiendo nosotros todo esto nos sufre.

¡Oh, válame Dios! ¡Qué gran tormento es para mí, cuando considero qué sentirá un alma que siempre ha sido acá tenida y querida y servida y estimada y regalada, cuando en acabándose de morir se vea ya perdida para siempre, entienda claro que no ha de tener fin! ¡Que allí no le valdrá querer no pensar las cosas de la fe, como acá ha hecho, y se vea apartar de lo que le parecerá que aún no había comenzado a gozar! Y con razón, porque como todo lo que con la vida se acaba es un soplo, y rodeada de aquella compañía disforme y sin piedad, con quien siempre ha de padecer, metida en aquel lago hediondo lleno de serpientes, que la que más pudiere la dará mayor bocado, en aquella miserable oscuridad, a donde no verán sino lo que les dará tormento y pena, sin ver luz sino de una llama tenebrosa.

¡Oh qué poco encarecido va para lo que es! ¡Oh Señor! ¿quién puso tanto lodo en los ojos de los mortales, que no vean esto hasta que estén allí? ¿Quién ha atapado sus oídos para no oír las muchas veces que se les había dicho esto, y la eternidad de estos tormentos?

¡Oh vida que no se acabará! ¡Oh tormento sin fin! ¡Oh tormento sin fin! ¿Cómo no os temen los que temen dormir en una dura cama, por no dar pena a su cuerpo?

Pensamientos escogidos de santa Teresa de Jesús
P. Jaime Pons, S. J. Barcelona-1908 (pp. 22)


[1] Dice esto la Santa Madre por su profunda humildad; puesto que todos los que conocieron los más íntimos secretos de su alma, y la misma Bula de su Canonización, están concordes en asegurar que jamás manchó su alma con ningún pecado mortal.

La voz de los sin Voz XXXVIII

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

aristóteles, Ángel Maestro, derecho internacional público, Domingo Soto, España, francia, francisco de vitoria, hispanoamérica, Holanda, INglaterra, Juan Ignacio Peñalba, Melchor Cano, Salamanca, Santiago de Compostela

El derecho internacional público nació en España, en Salamanca. Francisco de Vitoria y teólogos extraordinarios, como Domingo Soto y MELCHOR Cano, elaboraron la organización jurídica de Hispanoamérica. Inglaterra, Francia y Holanda trataron a los indios como seres infrahumanos.

Juan Ignacio Peñalba escribe en Razón Española que los encuentros siguen mostrando el letargo de los españoles con la partidocracia: “El régimen se dirige a un callejón sin salida, en el que la Corona está anulada como cabeza del Estado y el Presidente lee Marca, mientras el desempleo sigue creciendo (6,2 millones de parados según la EPA) Y con Franco pleno empleo.

Se habla y se escribe mucho del accidente ferroviario de Santiago de Compostela; sin embargo, la característica esencial del mayor atentado terrorista de la historia (no solo de España) del 11-M ha sido la desinformación. Luis del Pino afirma rotundamente que fue un golpe de Estado.

A mi entender, el hecho histórico más manipulado en esto que llaman democracia es el protagonizado por  D. Antonio Tejero el 23 de febrero de 1981. Ya nadie cree que fue un golpe militar involucionista. Hay hechos reales más evidentes. Hay quienes escriben de las cloacas democráticas de los partidos.

Uno de los mejores periodistas españoles que yo conozco, Ángel Maestro, ha dicho que “la dictadura imperante hoy en España parece haber conseguido que la arbitrariedad de unos pocos haya alienado con poderosos factores de irracionalidad a una multitud ingente”.

Aristóteles dice que el hombre es por naturaleza social, que es lo mismo que bueno. Dios creó al hombre bueno por naturales pero por el pecado original tiende al mal. No está corrompido como decía Lutero. Con la gracia de Dios puede hacer el bien y ser santo.

El principio fundamental de la democracia actual es que la mayoría decide que es la verdad y el bien. Mentira demoníaca porque la sana política parte de la realidad de las cosas y de la verdad natural y la divina.

Existe una teología política católica, basada en el conocimiento de la naturaleza humana, después de la caída original de nuestros primeros padres que enseña los documentos magisteriales de los Sumos Pontífices.

Si la naturaleza humana hubiese sido destruida por el pecado original, como enseña el protestantismo, no había necesidad de la política, que tiene como fin el bien común, porque no habría bien posible.

Es verdad. Como tampoco haría falta un orden político, si la naturaleza del hombre fuese buena. Con hombres y mujeres buenos el bien común andaría sobre ruedas.

Estamos viendo lo que ya decía Aristóteles: “la mayor parte de los hombres viven a merced de sus pasiones”, y que, por tanto, “el que vive según sus pasiones no prestará oídos a la razón que intente disuadirle” El Señor, en su infinita misericordia, reveló a San Ignacio de Loyola los Ejercicios Espirituales” para “vencerse a sí mismo” y ordenar la vida sin dejarse arrastrar por las pasiones desordenadas. ¡Haz Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola!

Nuestra religión católica no es un movimiento político; nuestra religión es el amor infinito de Dios derramado sobre sus criaturas y la respuesta de amor del hombre y la mujer a su Creador, Señor y padre Celestial. Lo que no significa  que no haya que evangelizar y cristianizar la política. Hay que instaurar todas las osas en Cristo. La ley de Cristo es la norma definitiva para todas las cuestiones humanas.

 

Magdalena, Presidenta

 

← Entradas anteriores
septiembre 2013
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  
« Ago   Oct »

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra