Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos mensuales: septiembre 2013

El Infierno en santa Teresa de Jesús

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

Jaime Pons, pensamientos escogidos de santa teresa de jesús, S.J, santa, Señor, Teresa de Jesús

Después de mucho tiempo que el Señor me había hecho ya muchas de las mercedes que he dicho, y otras muy grandes, estando un día en oración me hallé en un punto toda sin saber cómo, que me parecía estar metida en el infierno. Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado y yo merecido por mis pecados.[1] Ello fue en brevísimo espacio; mas aunque yo viviese muchos años, me parece imposible olvidárseme.

Parecía me la entrada a manera de un callejón muy largo y estrecho, a manera de horno muy bajo y obscuro y angosto. El suelo me parecía de una agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él. Al cabo estaba una concavidad metida en una pared, a manera de una alacena a donde me vi meter en mucho estrecho. Todo esto era deleitoso a la vista en comparación de lo que allí sentí. Esto que he dicho va mal encarecido.

Esto otro me parece que aun principio de encarecerse como es, no lo puede haber, ni se puede entender. Mas sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es, los dolores corporales tan incomportables, que con haberlos pasado en esta vida gravísimas, y según dicen los médicos, los mayores que se pueden acá pasar, porque fue encogérseme todos los nervios, cuando me tullí, sin otros muchos de muchas maneras que he tenido, y aun algunos, como he dicho, causados del demonio, no es todo nada en comparación de lo que allí sentí, y ver que habían de ser sin fin y sin jamás cesar. Esto no es, pues, nada en comparación del agonizar del alma: un apretamiento, un, ahogamiento una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo lo encarecer: porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco, porque allí parece que otro os acaba la vida, más aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé como encarezca aquel fuego interior y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, mas sentíame quemar y desmenuzar, a lo que me parece, y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor.

Estando en tan pestilencial lugar, tan sin poder esperar consuelo, no hay sentarse, ni echarse, ni hay lugar, aunque me pusieran en este como agujero hecho en la pared, porque estas paredes, que son espantosas a la vista, aprietan ellas mismas, y todo ahoga. No hay luz sino todo tinieblas oscurísimas.

Yo no entiendo como puede ser esto, que con no haber luz, lo que a la vista le ha de dar pena, todo se ve.

No quiso el Señor entonces viese más de todo el infierno. Después he visto otra visión de cosas espantosas, de algunos vicios el castigo; cuanto a la vista muy más espantosas me parecieron; mas como no sentía la pena, no me hicieron tanto temor, que en esta visión quiso el Señor que verdaderamente yo sintiese aquellos tormentos y aflicción en el espíritu, como si el cuerpo lo estuviera padeciendo.

Yo no sé cómo ello fue, más bien entendí ser gran merced, y que quiso el Señor yo viese por vista de los ojos de donde me había librado su misericordia: porque no es nada oírlo decir, ni haber yo otras veces pensado en diferentes tormentos, aunque pocos (que por temor no se llevaba bien mi alma), ni que los demonios atenazan, ni otros diferentes tormentos que he leído: no es nada comparado con esta pena, porque es otra cosa; en fin, como de dibujo a la verdad; y el quemarse acá es muy poco en comparación de este fuego de allá.

Yo quedé tan espantada, y aun lo estoy ahora escribiéndolo, con que casi seis años; y es ansí que me parece el calor natural que me falta de temor aquí donde estoy, y ansí no me acuerdo ver que tenga trabajo en dolores, que no me parezca no nada todo lo que acá se puede pasar, y ansí me parece en parte que nos quejamos sin propósito. Y ansí torno a decir que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, ansí para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor que me libró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles.

¿Qué será de la pobre alma que, acabada de salir de los dolores y trabajos de la muerte cae luego en manos del demonio? ¡Negro descanso le viene! ¡Qué despedazada irá al infierno! ¡Qué temeroso lugar! ¡Qué desventurado hospedaje! Pues para una noche una mala posada no hay quien la sufra si es personas regaladas, que son los que más deben de ir allá: pues posada de para siempre, siempre, para sin fin, ¿qué pensáis sentirá aquella triste alma?

¿Qué será de los pobres que están en el infierno? que no se han de mudar para siempre: que, aunque sea de trabajo a trabajo, parece de algún alivio.

Para librarnos del infierno merecido, todo es poco.

Todo me parece fácil en comparación de un momento que se haya de sufrir lo que se padece en el infierno.

Vi cuán bien se merece el infierno por una sola culpa mortal, porque no se puede entender cuán gravísima cosa es hacerla delante de tan gran Majestad; y ansí se ve más su misericordia, pues entendiendo nosotros todo esto nos sufre.

¡Oh, válame Dios! ¡Qué gran tormento es para mí, cuando considero qué sentirá un alma que siempre ha sido acá tenida y querida y servida y estimada y regalada, cuando en acabándose de morir se vea ya perdida para siempre, entienda claro que no ha de tener fin! ¡Que allí no le valdrá querer no pensar las cosas de la fe, como acá ha hecho, y se vea apartar de lo que le parecerá que aún no había comenzado a gozar! Y con razón, porque como todo lo que con la vida se acaba es un soplo, y rodeada de aquella compañía disforme y sin piedad, con quien siempre ha de padecer, metida en aquel lago hediondo lleno de serpientes, que la que más pudiere la dará mayor bocado, en aquella miserable oscuridad, a donde no verán sino lo que les dará tormento y pena, sin ver luz sino de una llama tenebrosa.

¡Oh qué poco encarecido va para lo que es! ¡Oh Señor! ¿quién puso tanto lodo en los ojos de los mortales, que no vean esto hasta que estén allí? ¿Quién ha atapado sus oídos para no oír las muchas veces que se les había dicho esto, y la eternidad de estos tormentos?

¡Oh vida que no se acabará! ¡Oh tormento sin fin! ¡Oh tormento sin fin! ¿Cómo no os temen los que temen dormir en una dura cama, por no dar pena a su cuerpo?

Pensamientos escogidos de santa Teresa de Jesús
P. Jaime Pons, S. J. Barcelona-1908 (pp. 22)


[1] Dice esto la Santa Madre por su profunda humildad; puesto que todos los que conocieron los más íntimos secretos de su alma, y la misma Bula de su Canonización, están concordes en asegurar que jamás manchó su alma con ningún pecado mortal.

La voz de los sin Voz XXXVIII

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

aristóteles, Ángel Maestro, derecho internacional público, Domingo Soto, España, francia, francisco de vitoria, hispanoamérica, Holanda, INglaterra, Juan Ignacio Peñalba, Melchor Cano, Salamanca, Santiago de Compostela

El derecho internacional público nació en España, en Salamanca. Francisco de Vitoria y teólogos extraordinarios, como Domingo Soto y MELCHOR Cano, elaboraron la organización jurídica de Hispanoamérica. Inglaterra, Francia y Holanda trataron a los indios como seres infrahumanos.

Juan Ignacio Peñalba escribe en Razón Española que los encuentros siguen mostrando el letargo de los españoles con la partidocracia: “El régimen se dirige a un callejón sin salida, en el que la Corona está anulada como cabeza del Estado y el Presidente lee Marca, mientras el desempleo sigue creciendo (6,2 millones de parados según la EPA) Y con Franco pleno empleo.

Se habla y se escribe mucho del accidente ferroviario de Santiago de Compostela; sin embargo, la característica esencial del mayor atentado terrorista de la historia (no solo de España) del 11-M ha sido la desinformación. Luis del Pino afirma rotundamente que fue un golpe de Estado.

A mi entender, el hecho histórico más manipulado en esto que llaman democracia es el protagonizado por  D. Antonio Tejero el 23 de febrero de 1981. Ya nadie cree que fue un golpe militar involucionista. Hay hechos reales más evidentes. Hay quienes escriben de las cloacas democráticas de los partidos.

Uno de los mejores periodistas españoles que yo conozco, Ángel Maestro, ha dicho que “la dictadura imperante hoy en España parece haber conseguido que la arbitrariedad de unos pocos haya alienado con poderosos factores de irracionalidad a una multitud ingente”.

Aristóteles dice que el hombre es por naturaleza social, que es lo mismo que bueno. Dios creó al hombre bueno por naturales pero por el pecado original tiende al mal. No está corrompido como decía Lutero. Con la gracia de Dios puede hacer el bien y ser santo.

El principio fundamental de la democracia actual es que la mayoría decide que es la verdad y el bien. Mentira demoníaca porque la sana política parte de la realidad de las cosas y de la verdad natural y la divina.

Existe una teología política católica, basada en el conocimiento de la naturaleza humana, después de la caída original de nuestros primeros padres que enseña los documentos magisteriales de los Sumos Pontífices.

Si la naturaleza humana hubiese sido destruida por el pecado original, como enseña el protestantismo, no había necesidad de la política, que tiene como fin el bien común, porque no habría bien posible.

Es verdad. Como tampoco haría falta un orden político, si la naturaleza del hombre fuese buena. Con hombres y mujeres buenos el bien común andaría sobre ruedas.

Estamos viendo lo que ya decía Aristóteles: “la mayor parte de los hombres viven a merced de sus pasiones”, y que, por tanto, “el que vive según sus pasiones no prestará oídos a la razón que intente disuadirle” El Señor, en su infinita misericordia, reveló a San Ignacio de Loyola los Ejercicios Espirituales” para “vencerse a sí mismo” y ordenar la vida sin dejarse arrastrar por las pasiones desordenadas. ¡Haz Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola!

Nuestra religión católica no es un movimiento político; nuestra religión es el amor infinito de Dios derramado sobre sus criaturas y la respuesta de amor del hombre y la mujer a su Creador, Señor y padre Celestial. Lo que no significa  que no haya que evangelizar y cristianizar la política. Hay que instaurar todas las osas en Cristo. La ley de Cristo es la norma definitiva para todas las cuestiones humanas.

 

Magdalena, Presidenta

 

Catecismo Social XXX: Educación, Enseñanza y Liberalismo III

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

catecismo social, chicago, Divino Maestro, educación, enseñanza, liberalismo, naciones

17 -No parece éste el criterio de las naciones más progresivas

Si nos referimos a los Estados Unidos, es verdad que allí se preconiza la coeducación. Pero, el fracaso es sensacional. La conocida etnóloga y antropóloga Margaret Mead, en su libro «Hombre y mujer», refiriéndose a la experiencia americana, afirma: «Cada vez se deshacen en fecha más temprana los vínculos de amistad que unían a los adolescentes del mismo sexo, para sustituirlos por las dates, que comienzan antes de la pubertad. En una edad en que los muchachos, según los datos comparativos que poseemos, se encuentran todavía incapacitados para ello, los vemos ya metidos en una vida en la que tratan de imitar el comportamiento sexual de los mayores … Con los juegos eróticos del petting y del Necking, iniciados desde las clases de séptima y sexta de la escuela, ponemos a nuestros chicos en situaciones francamente intolerables y clamamos al cielo cuando se produce lo que es moralmente inevitable » (páginas 202 y 207).

 

18 -No obstante, se persevera en la coeducación.

Sí, se persevera en los Estados Unidos y en muchos países inclinados en la pendiente de la descristianización programada. Pero, prácticamente, no sirve. En Rusia, por una ley del 25 de agosto de 1943, se abolió la coeducación implantada allí por el comunismo en 1917. Las razones soviéticas de la supresión coeducativa, no se basan en motivos religiosos, sino eminentemente prácticos. Un profesor de la Universidad de Chicago, W. C. Bagley, en la revista «School and Isociety», escribe comentando la medida soviética sobre este aspecto, comparada con la americana: «La educación americana se gloría de adoptar frente a sus problemas una actitud netamente científica. La política americana de la educación durante la adolescencia, ¿no tendría necesidad urgente de una seria revisión? Lo cierto es que la sabiduría de esa política coeducativa no se ha fundado nunca entre nosotros en la menor investigación científica» (página 152). En realidad la coeducación tiene el inconveniente insalvable señalado por el pedagogo protestante Foerster, en su obra «Temas capitales de la educación», publicado en 1960. Dice así: «Desde el punto de vista de un influjo beneficioso de los dos sexos entre sí, no nos parece deseable la familiaridad juvenil que se desarrolla en una atmósfera coeducativa. Creemos también que el creciente número de divorcios y de matrimonios mal avenidos, se explica, en gran parte, como una consecuencia de esa camaradería originada por la escuela mixta, que destruye el verdadero sentido del amor al nivelar artificial mente ambos sexos, pues la mujer deja de responder con un amor superior al egoísmo y a la rudeza del hombre y trata de pagarle con la misma moneda». (página 48).

 

19 -En definitiva, ¿qué dice la Iglesia sobre la coeducación?

Estas son las palabras de Pío XI, en la «Divini illius Magistri»: «Igualmente erróneo y pernicioso a la educación cristiana es el método llamado de la coeducación, y también fundado, según muchos, en el naturalismo negador del pecado original y además, según todos los sostenedores de este método, en una deplorable confusión de ideas que trueca la legítima sociedad humana en una promiscuidad e igualdad niveladora. El Creador ha ordenado y dispuesto la convivencia perfecta de los sexos solamente en la unidad del matrimonio, y gradualmente separada en la familia y en la sociedad. Además, no hay en la naturaleza misma, que los hace diversos en el organismo, en las inclinaciones, en las aptitudes, ningún motivo para que pueda o deba haber promiscuidad y mucho menos igualdad de formación para ambos sexos. Estos, conforme a los admirables designios del Creador, están destinados a completarse recíprocamente en la familia y en la sociedad, precisamente por su diversidad; la cual, por lo mismo, debe mantenerse y fomentarse en la formación educativa con la necesaria distinción y correspondiente separación, proporcionada a las varias edades y circunstancias. Principios que han de ser aplicados a su tiempo y lugar, según las normas de la prudencia cristiana, en todas las escuelas, particularmente en el período más delicado y decisivo de la formación, cual es el de la adolescencia; y en los ejercicios gimnásticos y de deporte, con particular atención a la modestia cristiana en la juventud femenina, de la que gravemente desdice cualquier exhibición y publicidad. Recordando las tremendas palabras del Divino Maestro: ¡Ay del mundo por razón de los escándalos!, estimulamos vivamente vuestra solicitud y vigilancia, venerables hermanos, sobre estos perniciosos errores que con sobrada difusión van extendiéndose entre el pueblo cristiano, con inmenso daño de la juventud». Y esta doctrina es la misma que la Iglesia mantiene después del Concilio Vaticano II, como lo demuestra la Instrucción de la Sagrada Congregación para los Religiosos, del 8 de diciembre de 1957, las palabras de Juan XXIII, en el trigésimo aniversario de la «Divini illius Magistri» (A.A.S. 1960, páginas 57-59), y el documento «Perspectiva \::ristiana del amor y la sexualidad», de los obispos de la Provincia Eclesiástica Tarraconense.

 

 

Para la Historia XXX: Respuesta de los Obispos Norteamericanos a la Carta Colectiva del Episcopado Español

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

18 de Noviembre de 1937, Américas, arzobispo de Filadelfia, Cardenal Arzobispo de Toledo, Cardenal Dougherty, carta pastoral, Estados Unidos, Isidro, Miguel Walsh, norteamericanos, Obispo de Charleston, obispos, Primado de España, Secretario

 

Carta del episcopado norteamericano a los obispos españoles

Eminentísimo Sr. D. Isidro, Cardenal Arzobispo de Toledo y Primado de España.

Con profunda emoción hemos leído la Carta Pastoral dirigida en vuestra hora de aflicción a vuestros Hermanos los Obispos del mundo católico. Habéis hecho tan cortés e inapreciable servicio para damos a conocer el verdadero estado en que se encuentra la Religión en España.

Acerba ha sido nuestra tristeza, porque no podíamos menos de darnos cuenta de los horribles sufrimientos a que ha sido sometida la venerable Iglesia española, acreedora en justicia a la profunda gratitud del mundo por su contribución a todo cuanto se resume y cifra en estas palabras: “Cultura cristiana”. En medio de los grandes conflictos, tanto políticos como económicos, que se han suscitado, habéis sido calumniados ante el mundo entero como si, olvidándoos de vuestras sagradas tradiciones y brillante ejecutoria, hubieseis descuidado la triste y desgraciada condición social del campesino y del obrero. Una propaganda artera, usada maliciosamente por aquellos que fomentan el ateísmo y el caos, ha oscurecido la realidad de los hechos que han tenido lugar en la vida contemporánea de la Iglesia de España. Esa propaganda ha tratado de hacer que prevalezca la idea, de que ha dejado de representar el verdadero sentir del pueblo español. Han sido violados los derechos humanos, y la Iglesia de España ha sido atrozmente perseguida, no precisamente porque hubiese olvidado los derechos del humilde y del débil, sino más bien porque esa misma Iglesia, a costa de su sangre generosa de mártir, tuvo el valor de dar testimonio de los principios cristianos de un gran pueblo. Trágicos son los hechos verdaderos de la persecución religiosa en España, llevada a cabo por ciertos hombres que han pretendido presentarse ante los ojos del mundo bajo la capa de defensores de los derechos humanos. Nos decís que diez Obispos, que miles de sacerdotes y religiosos y decenas de millares de fieles católicos han sido asesinados, no pocas veces con crueldad execrable, por haberse mostrado infatigables enseñando al mundo la obra divina del Evangelio. Vuestras palabras nos han causado profundo horror, porque aceptamos como axioma la libertad de conciencia y de palabra.

La irreligión y el ateísmo, bajo cualquier capa que se presenten, son cosas con las que los Obispos no pueden contemporizar. Lamentable por cierto el hecho de que muchos hombres honrados y de recto pensar hayan sido víctimas de noticias altamente tendenciosas, que, desfigurando la verdad completamente en todo lo concerniente a la Iglesia de España, han sido esparcidas profusamente por todo el mundo. Pero es peor todavía el ver que unos jefes cristianos, tal vez inconscientemente, se hayan tomado ¡la libertad de apadrinar ciertos principios, que, aceptados en toda su amplitud, destruirían hasta los últimos vestigios de la civilización occidental.

Habéis hablado claramente, como seguidores que sois del Príncipe de la Paz, haciéndoos por ello acreedores a nuestra gratitud. Nos es grato sobremanera el ver que vuestras palabras muestran un realismo que en modo alguno desdice de aquel altísimo ideal que a través de las edades ha sido la característica relevante de la Iglesia de España. En ninguna parte de vuestra tan oportuna Pastoral puede hombre alguno, que por honrado se tenga, ver que hayáis defendido ninguna doctrina social que rehúse reconocer los problemas palpitantes de nuestros tiempos. De su atenta lectura claramente se desprende para nosotros la convicción de que los católicos españoles, con tenaz esfuerzo, con intrepidez propia de cruzados, tratan de fomentar y convertir en hermosa realidad los principios sociales de las Encíclicas de nuestro Santo Padre.

Como Jerarquía que somos dentro de una gran democracia, siempre alerta para defender y salvaguardar para todos los hombres los principios fundamentales de nuestra Constitución americana, sabemos, por experiencia propia, las tremendas dificultades que hoy afrontáis ante el tribunal de la opinión pública de todo el mundo. A nadie cedemos el honor de una sincera y más leal adhesión a los grandes principios democráticos, sobre los cuales descansa y está fundado nuestro gobierno. Estos principios son fundamentalmente resultado de la recta razón y están en todo acordes con las enseñanzas cristianas. Sabemos muy bien que Vuestras Eminencias y Excelencias, al lado de vuestro clero verdaderamente admirable y de vuestros religiosos y fieles, estáis trabajando con desinterés, que arrebata tras sí la admiración y el cariño de todo hombre bien informado por inculcar los principios de Justicia Social y de la Caridad cristiana, tan clara y explícitamente enunciados en las Encíclicas de nuestros Santo Padre. Queremos haceros saber que en este vuestro empeño, a nosotros, al igual que a todos los Obispos del mundo católico, nos tenéis a vuestro lado, y os damos las más rendidas gracias por vuestro claro, reposado y digno informe acerca del estado de la Iglesia de España. Sin dejar vuestro campo de acción, como Pastores del rebaño encomendado a vuestro cuidado y vigilancia, habéis hecho un gran servicio con vuestra Carta Pastoral. La verdadera concisión de su estructura y la relación clarísima de los sucesos, hecha por testigos irrecusables, desmienten categóricamente las afirmaciones de los propagandistas de sistemas ateos, y deberían obligar a todo hombre de recto sentir a apreciar vuestra labor en pro de la Humanidad, reconociendo al mismo tiempo vuestro valor y determinación.

Nosotros, por nuestra parte, os ofrecemos nuestra sincera condolencia y os aseguramos que vuestras tribulaciones han llegado a lo más íntimo de nuestros corazones. Diariamente, en unión con nuestros sacerdotes, religiosos y fieles, elevamos al cielo la más fervorosa plegaria para que el pueblo de Reyes Católicos Fernando e Isabel halle la solución adecuada a sus apremiantes problemas, sin abandonar los principios cristianos que fueron la base de toda su grandeza en el pasado. Como americanos, nos liga a vosotros una deuda inmensa de gratitud. En nuestro lejano Sur, Suroeste y Occidente todavía se narra la historia de los heroicos sacerdotes y frailes españoles que llevaron a cabo una obra que es parte integrante de nuestra gloria nacional. Ya en otro tiempo la Jerarquía española ayudó a salvar al mundo occidental de la amenaza del islamismo. Quiera Dios que otra vez más podáis ser el dique infranqueable que contenga la ola de ateísmo, traducida al lenguaje social y disfrazada con habilidad diabólica. Sírvaos de consuelo en vuestras horas de tribulación y amargura el saber que nosotros compartimos vuestros dolores y tristezas. El día se presenta bien oscuro para vosotros, pero a las tinieblas del Calvario en la Historia de la Iglesia ha seguido siempre una risueña alborada de Pascua.

Por los Obispos de los Estados Unidos de América, en su Asamblea anual, Washington, D. C., 18 de noviembre de 1937,

Fraternalmente en Cristo, † D. Cardenal Dougherty, Arzobispo de Filadelfia; † Eminent. Miguel Walsh, Secretario, Obispo de Charleston.

La traducción la enviaron ellos mismos, firmada junto con el original inglés.

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen XXXV: Motivos para esta consagración III

12 jueves Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Etiquetas

consagraciónv, Dios, maría, santísima virgen, virgen

DE LA DEVOCIÓN MÁS EXCELENTE
A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Motivos de esta perfecta consagración

180. Si algún crítico que esto lea creyese que hablo aquí con exageración, ¡ay!, es que no me entiende, ya porque es hombre carnal, que no gusta para nada de las cosas del espíritu, ya porque es del mundo, el cual no puede recibir el Espíritu Santo, o ya también porque es orgulloso y crítico, que condena o desprecia todo lo que no entiende. Pero las almas que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios y de María, me comprenden y gustan, y para ellas escribo esto (Jn. 14,17; 1,13).

181. Sin embargo, para unos y para otros digo, volviendo al asunto que he interrumpido, que siendo la divina María la más noble y la más generosa de las puras criaturas, jamás se deja vencer en amor y liberalidad, y, como dice un santo devoto por un huevo te da un buey («pour un oeuf, Elle donne un boeuf»); es decir, por poco que se le dé, da Ella en retorno mucho de lo que ha recibido de Dios; y, por consiguiente, si un alma se da a Ella sin reserva, poniendo en Ella toda su confianza sin presunción, trabajando cuanto esté de su parte para adquirir las virtudes y domar sus pasiones, María se da también sin reserva a esta alma.

182. Digan, pues, atrevidamente con San Juan Damasceno, los fieles servidores de la Santísima Virgen: Si confío en Vos, ¡oh Madre de Dios!, seré salvo y defendido por Vos nada temeré; con vuestro auxilio combatiré a mis enemigos y los pondré en fuga, porque ser devoto vuestro es una prenda de salvación que Dios da a los que quiere salvar.

183. De todas las verdades que acabo de consignar respecto de la Santísima Virgen y de sus hijos y servidores, el Espíritu Santo nos ofrece en el libro del Génesis una figura admirable en la historia de Jacob, quien recibió la bendición de su padre Isaac por la diligencia e industria de Rebeca, su madre. Vedla tal como el Espíritu Santo la refiere; por mi parte añadiré luego algunas explicaciones.

184. Habiendo vendido Esaú a Jacob su derecho de primogenitura, Rebeca, madre de ambos hermanos, a quienes Isaac amaba tiernamente, le aseguró esta prerrogativa muchos años después, en virtud de un acto de santa destreza llena de misterio. Sintiéndose ya muy viejo Isaac y deseando bendecir a sus hijos antes de morir, llamó a su hijo Esaú, a quien amaba, y le encargó que fuese a cazar alga que comer para bendecirle en seguida. Rebeca puso inmediatamente en conocimiento de Jacob lo que pasaba, y le ordenó que fuese en busca de dos cabritos del rebaño. Cuando los hubo entregado a su madre, ésta preparó para Isaac un manjar que sabía le gustaba, vistió a Jacob con las ropas de Esaú, que ella guardaba, y cubrió sus manos y su cuello con la piel de los cabritos, a fin de que su padre, que estaba ciego, pudiese, al oír las palabras de Jacob, creer, siquiera por el vello de las manos, que era Esaú.
Isaac, sorprendido con el timbre de aquella voz que le hacía creer que era la de Jacob, le hizo aproximarse, y al tocar el pelo de las pieles con que se había cubierto las manos, dijo que verdaderamente la voz era la de Jacob, pero que las manos eran las de Esaú. Después que comió y sintió, al besar a Jacob, el olor de sus perfumados vestidos, le bendijo y le deseó el rocío del cielo y la fecundidad de la tierra; le hizo señor de sus hermanos, y dio fin a su bendición con estas palabras: «Aquel que te maldijere, sea maldito, y el que te bendiga, sea colmado de bendiciones».
No bien acabó de hablar Isaac, cuando entra Esaú trayendo para comer lo que había cazado, para que su padre le bendijese en seguida. El santo Patriarca se sorprende con increíble asombro, cuando comprendió lo que acababa de pasar; más lejos de retractar lo que había hecho, al contrario, lo confirmó, porque distinguía sensiblemente el dedo de Dios en este proceder. Esaú entonces lanza bramidos, como nota la Sagrada Escritura; acusa de engañador a su hermano, y pregunta a su padre si no tenía más que una bendición; en lo cual era, como advierten los Santos Padres, la imagen de los que, hallando fácil aliar a Dios con el mundo, quieren gozar a la vez los consuelos del cielo y los goces de la tierra. Isaac, enternecido con los gritos de Esaú, lo bendijo, al fin, pero con bendición de la tierra, sujetándolo a su hermano, lo cual hizo concebir a Esaú un odio tan envenedado contra Jacob, que no esperaba más que la muerte de su padre para matarle; y Jacob no hubiera podido evitar la muerte si su amada madre Rebeca no hubiese acudido a su seguridad con la solicitud y los buenos consejos que le dio, y que él aprovechó.

← Entradas anteriores
Entradas recientes →
septiembre 2013
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  
« Ago   Oct »

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra