mojonesMontserrat

Las almas más débiles y simples

“Durante una meditación sobre la humildad me volvió la vieja duda de que un alma tan miserable como la mía, no cumpliría la tarea que el Señor exigía. En el mismo momento en que yo analizaba esa duda, el sacerdote que predicaba los ejercicios espirituales, interrumpió el tema de la prédica y dijo justamente lo que yo tenía en duda, es decir, que Dios elige generalmente a las almas más débiles y más simples como instrumentos para realizar sus obras más grandes, y ésta es una verdad incontestable. Veamos a quiénes eligió como Apóstoles, o veamos la historia de la Iglesia, qué obras tan grandes realizaron las almas que eran las menos aptas para hacerlo, porque justamente en esa forma las obras de Dios se revelan como tales. Cuando mi duda cedió completamente, el sacerdote volvió al tema sobre la humildad. Jesús, como siempre durante cada prédica, estaba en el altar y no me decía nada, sino que con su mirada penetraba amablemente mi pobre alma que [ya] no tenía ninguna excusa.” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 464.

Sed ejemplares

“Demostrad ese espíritu en la atención prestada a los problemas cruciales. En el ámbito de la familia, viviendo y defendiendo la indisolubilidad y los demás valores del matrimonio, promoviendo el respeto a toda vida desde el momento de la concepción. En el mundo de la cultura, de la educación y de la enseñanza, eligiendo para vuestros hijos una enseñanza en la que esté presente el pan de la fe cristiana” (Homilía, 7 noviembre 1982, 8). Ojalá tenga así plena efectividad en vuestro País el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que prefieren para sus hijos. Sed ejemplares en vuestra vida cívica y en la capacidad de convivencia, contribuyendo a una mayor justicia social para todos. Con el debido respeto a las legítimas opciones ajenas, “esforzaos por que las leyes y costumbres no vuelvan la espalda al sentido trascendente del hombre ni a los aspectos morales de la vida” (ibid.).” San Juan Pablo II, Ante el V centenario de la evangelización de América, p. 16.

Jerarquía social

“Esa unificación de la soberanía es la causa y el cimiento del régimen parlamentario, y la diferenciación de las dos, el verdadero régimen representativo. Si no existe más que una sola soberanía, que emana de la muchedumbre, y lleva a la cumbre el Estado, del Estado descenderá en forma de una inmensa jerarquía de delegados y funcionarios. Y si existe una soberanía social que emerge de la familia y que, por una escala gradual de necesidades, produce el municipio y, por otra escala análoga, engendra, por la federación de los municipios, la comarca, y después, por la federación de éstas, la región; esa soberanía social limitará la soberanía política, que solo existe como tilla necesidad colectiva de orden y de dirección para todo lo que es común, pero nada más que para lo que es común y de conjunto.” Rafael Gambra, El Verbo de la Tradición, p. 44.

Caminos para salvarse

“Tiene a Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, que con su Redención nos ha alcanzado la gracia. Y por Jesucristo, contamos con la Santa Misa, los Sacramentos, la mediación maternal de María, la Iglesia católica, y cada uno con su desarrollo personal en la familia, en la profesión, en el estado -sacerdote, soltero, casado- en que está colocado, en la integración del designio de Dios formando el Cuerpo Místico, y en comunión unos con otros para completar la obra de la creación con el trabajo y la inteligencia, con una unidad misteriosamente real, y con una diversidad hermosamente comunitaria, al servicio de todos los hombres y, sobre todo, de la santificación personal, sin olvidar la impregnación de la Ley divina y del Evangelio en las estructuras, ambientes y relaciones sociales. Estas son las metas de la persona y de la sociedad. Aquí se encuentra la santidad propia y el bien de los demás. Aquí se enlaza la conciencia perfectamente ordenada y el empeño de una sociedad cada día más justa.” Ricart Torrens, Catecismo social, p. 19.

Los nuevos tiranos

“Los nuevos tiranos nos venden la ruptura con la tradición como una suerte de liberación mesiánica. Absolutizando el presen te, los hombres llegan a creerse dioses; y olvidan que las ideas nuevas que les rondan la cabeza (que, por supuesto, son ideas inducidas por el tirano de turno, que ha modelado a placer sus conciencias) son repetición de los viejos errores de antaño, esos errores que sólo a la luz de la tradición se delatan. Porque la tradición nos conecta con un depósito de sabiduría acumulada que sirve para explicar el mundo, que ofrece soluciones a los problemas en apariencia irresolubles que el mundo nos propone; problemas que otros confrontaron y dilucidaron antes que nosotros. Y cuando los vínculos con ese depósito de sabiduría acumulada son destruidos, cualquier intento de comprender el mundo se hace añicos.” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, p. 380.

Matrimonio y familia

“En una entrevista en la revista mensual La voce di Padre Pio, de marzo de 2015, el cardenal Carla Caffara cuenta que, cuando Juan Pablo II lo designó encargado de la Fundación del Instituto Pontifical de Estudios del matrimonio y la familia, escribió a sor Lucía para pedirle su oración, «Al inicio de los trabajos -explica Caffarra, escribí a Sor Lucía […]. No me esperaba recibir una respuesta -sólo le había pedido sus oraciones por el proyecto-, pero días después recibí una larga carta firmada de su mano […]. En esta carta, sor Lucía escribe: «La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás se centrará en el matrimonio y la familia. No tengáis miedo, pues todos aquellos que trabajen por la santidad del matrimonio y de la familia, serán siempre combatidos y odiados por todos lados, porque es el punto decisivo». Y concluía: «No obstante, Nuestra Señora ya le aplastó la cabeza». «Lucía advertía que era el punto central porque tocaba la columna que sostenía toda la Creación, la verdad sobre la relación entre el hombre y la mujer, y entre las generaciones. Cuando se toca el eje central, todo el edificio se derrumba, es lo que estamos viendo, en este momento».” Revista Ave María, nº 803, noviembre-diciembre 2015, p. 44.

Signo de contradicción

“Las iglesias han renunciado a ser signo de contradicción, un contramundo en el mundo, y es lógico que hayan perdido su auctoritas legítima. Entregadas asimismo al festival humanitario del nihilismo (o, para disimular, del pensamiento débil) no parecen capaces de emprender una nueva lucha de las Investiduras, una contienda inevitablemente eterna. En las circunstancias actuales no tanto por motivos jurisdiccionales como en defensa y afirmación sin retórica, con hechos, de la fe en Cristo, su razón de ser. Quizá sea esto la causa de todo, incluida la disminución de la inteligencia que preocupa a Besançon. Cada vez más disminuidas, como es lógico al haber renunciado a la esencia de su missio, prefieren acomodarse y, en estas circunstancias, la única opción que les queda a quienes deseen todavía ser libres -la libertad sexual no es la libertad política- consiste en abandonar el Estado en que se sienten a disgusto y trasladarse a otro que les parezca mejor, mientras exista una pluralidad de Estados. Inconscientemente o para impedirlo, la Unión Europea intenta configurarse como un Superestado burocráticos destruyendo las naciones, las unidades políticas, dice Pierre Manent, de la Cristiandad.” Dalmacio Negro, Razón Española, septiembre-octubre 2015, pp. 155 y 156.