mojonesMontserrat

Sentir la Pasión

“A menudo sentí la Pasión del Señor Jesús en mi cuerpo; aunque esto fue invisible, me alegro de eso, porque Jesús quiere que sea así. Eso duró muy poco tiempo. Estos sufrimientos incendiaban mi alma con un fuego de amor hacia Dios y hacia las almas inmortales. El amor soportará todo, el amor continuará después de la muerte, el amor no teme nada…” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 46.

La mitad de la Iglesia

“Hoy me trae hasta vosotros el comienzo de la preparación espiritual al V Centenario de la llegada de la fe cristiana al Continente americano. El hecho del encuentro entre Europa y éste que fue llamado el Nuevo Mundo, tuvo importancia universal, con vastas repercusiones en la historia de la humanidad. Pero no menor incidencia tuvo, en el aspecto religioso, el nacimiento de lo que hoyes casi la mitad de la Iglesia católica. Por ello había que recordar el principio de ese evento, para dar gracias al Altísimo y a cuantos fueron artífices del mismo. Mas sobre todo había que preparar con esmero tales celebraciones, para que den origen a iniciativas pastorales y culturales que complementen la obra iniciada hace casi cinco siglos. . La presencia del Papa en esta tierra donde se plantó la primera cruz, se celebró la primera Misa y se rezó la primera avemaría, quiere ser un impulso a esos objetivos, que el CELAM, a través de sus representantes que nos acompañan, ha promovido para la circunstancia; y que abarcan la extensión entera de la Iglesia en América Latina.” San Juan Pablo II, Ante el V centenario de la evangelización de América, pp. 21 y 22.

Franco y el progreso de España

«TODAVÍA NO SE HA APRENDIDO ESA FRASE DE: “LO MÍO ES MÍO Y LO TUYO A REPARTIR…” Y ESA ES LA IDEA IMPERANTE. Este es un artículo que nos han remitido de Carlos Herrera sobre Podemos. Ignoramos donde fue publicado. Es muy interesante porque les define de forma magistral. Pero hay una afirmación falsa que hay que comentar: Afirma que “esta España que debe a su Constitución los años de progreso más admirable y contrastable de su historia…”. Los años de progreso más admirable de la Historia de España no se deben ni a la Constitución de 1978 ni a la Democracia que padecemos. Se los debemos al denostado Régimen de Francisco Franco, que fue capaz de recoger un país arruinado por una contienda civil más que sangrienta y, en medio de la guerra fuera de nuestras fronteras y del bloqueo internacional, elevar a España hasta la OCTAVA POTENCIA ECONÓMICA MUNDIAL, que es el puesto que ocupábamos en 1975 al fallecimiento de Franco. Así se enseñaba entonces en las escuelas y. constaba en los libros de texto. Salvo en este detalle, suscribimos lo demás.» Revista Empenta, nº 99, 2º Trimestre 2015, p. 37.

Estadolatría

“Y deducido el concepto y el atributo esencial de la persona, procede preguntar si debe existir una sola persona colectiva o si deben existir varias en sociedad. Si no hubiera más que una, el Estado sería el tirano de Hobbes y Maquiavelo, o el socialismo político de la Estadolatría moderna, y las demás personas existirían por concesión suya. Y si las personas colectivas no existen más que por concesión y tolerancia del Poder, la libertad de las individuales sufre un golpe de muerte, porque si no pueden juntar sus fuerzas más que a capricho del Poder central, carecerán del derecho natural de asociación, y negado ese derecho no habría razón alguna para, que no se nieguen los demás; y como ese es El medio de desarrollarlos y de protegerlos todos contra las invasiones del Poder, destruido el medio y derribado el baluarte, caerían sepultados debajo de sus ruinas y no quedaría triunfante más que una tiranía solitaria, rodeada de sepulcros. Luego hay que reconocer diferentes personas colectivas en la sociedad que tengan existencia y vida propia, que no dependa de la concesión del Estado.” Rafael Gambra, El Verbo de la Tradición, pp. 45 y 46.

Sociedad animalizada

“Convertirse en aquel rebaño de pesadilla prefigurado por Tocqueville es el destino natural de los pueblos sin tradición. Pero no pensemos que ese «poder inmenso y tutelar » se conforma con convertir a los pueblos en multitud de gentes colectáneas y animalizadas; su benevolencia taimada es la misma que la del Gran Inquisidor de Dostoievski, que mantiene a sus siervos en un estado de felicidad infantil a cambio de ordeñarlos a conciencia, como hacen las hormigas con los pulgones. El destino inevitable de los pueblos que se dejan arrebatar sus bienes espirituales es el expolio indiscriminado de sus bienes materiales: una vez que el tirano consigue convertir a los seres humanos en mónadas narcisistas que reniegan de los compromisos fuertes, para entregarse a sus apetitos y caprichos, resulta mucho más sencillo someterlos a exacciones l arrebatarles el futuro, en el que ya han dejado de creer.” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, p. 381.

Razonamientos pseudológicos

“En aquellos momentos, las sociedades más avanzadas de Europa y de América se encontraban en un período de “transición” entre la edad ideológica y la “positiva” o “científica”. A ese respecto, cuando Fernández de la Mora hace referencia a las “ideologías” toma del sociólogo y economista Vilfredo Pareto la noción de “derivación”. Las ideologías son “derivaciones”, es decir, el conjunto de razonamientos pseudológicos que construye el hombre para que crean ciertas cosas o ejecutar determinadas acciones; son “mitos”, “creencias”, filosofías políticas “popularizadas”, “patetizadas”, “simplificadas”. Naturalmente, las ideologías se encuentran íntimamente relacionadas a lo que Pareto denominaba “residuos”, o sea, las manifestaciones de los sentimientos, de los instintos, de los prejuicios, de los intereses inconfesables. En ese sentido, las ideologías poseían una función persuasiva , favorecedora de la estupidez humana tal cual se manifiesta, por un lado, en los absurdos de la teoría que predican para empujar al rebaño humano; y, por otro, la credulidad de los que se dejan guiar: “Una ideología nace para uso de los estratos ínfimos del género humano. Es algo concebido para los mercados suburbanos del pensamiento. Es la antecámara de la acción colectiva, la espuela de los movimientos sociales (…) El plebeyismo constitutivo de las ideologías no les priva de su condición de ideas; pero las convierte en ideas efectistas, elementales, genéricas y catequísticas”. Hasta entonces, el liberalismo, el socialismo y el nacionalismo habían sido los grandes mitos políticos de la historia contemporánea”. Pedro Carlos González Cuevas, Revista Razón Española, septiembre-octubre 2015, p. 156.

Habituarse a vivir

“Y esta pretensión de encallecimiento psíquico es, sobre extraña, suicida. Porque estar de vuelta de todas las cosas es como estar de vuelta de la vida. Es habituarse a vivir, y esto sí que es algo realmente terrible, porque equivale a vivir maquinalmente una vida tópica y esperada, que no da frío ni calor. Si habituarse a rezar es hacer de la religión un formulario rito, y habituarse a pintar transforma el arte en fría técnica, habituarse a vivir es disecar la vida y suicidarse de una manera indolora y cómoda. Yo no creo que por ser el asombro y la sorpresa patrimonio del primitivo y del niño, pueda afirmarse que el progreso y la madurez consistan en incapacitarse para el asombro y la sorpresa. Antes al contrario, creo que de ellos arrancan las más agresivas manifestaciones del espíritu.” Gonzalo Fernández de la Mora, Revista Razón Española, julio-agosto  2015, pp. 3 y 4.