hitoIsabel

El secreto de María

He dicho que consistía esta devoción en entregarse a María en calidad de esclavo; y es de notar que hay tres clases de esclavitud. La primera es esclavitud de naturaleza; buenos y malos son de esta manera siervos de Dios. La segunda es esclavitud forzada; los demonio, y los condenados son de este modo esclavos de Dios. La tercera es esclavitud de amor y voluntaria; y con ésta debemos consagrarnos a Dios por medio de María del modo más perfecto con que puede una criatura consagrarse a su Criador. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

El conocimiento, el gozo y la acción de la mujer no son fundamentalmente distintos al hombre; por eso, tanto en el uno como en el otro, aparecen las mismas formas degenerativas: posesión desmedida de las cosas que desnaturaliza y destruye. La diversa intensidad e importancia de estas funciones para la personalidad y para la vida del hombre y de la mujer ponen un momento diferencial en esta degeneración debida al pecado.

Centesimus annus condena la democracia

La Centesimus annus condena a las democracias modernas fundamentadas en el agnosticismo y el relativismo. Por eso al católico le está vedado sostener aquellas políticas que son anticristianas, lo mismo que combatir, porque sostienen la integridad de la doctrina católica, a aquellos hermanos en la fe que públicamente defienden las tesis católicas. Hay que ser plenamente conscientes de que la Iglesia tiene que ocuparse de conseguir las mejores condiciones para que la difusión de su doctrina y la práctica de la religión católica puedan llevarse a efecto para la salvación de las almas. (Estanislao Cantero – Verbo)

Educar racionalmente

A continuación, la familia se constituye para la vida cotidiana, esto es, para atender necesidades naturales y exigencias humanas de la vida de cada día. Que esas necesidades son “naturales” y esas exigencias “humanas” significan que ni son inducidas, ni meras pasiones ni opciones irracionales. En resumen, la familia sirve para evitar el desorden: “Debiendo educar a los hijos, presupone que los educadores (los que «mandan» diría Aristóteles) eduquen según la racionalidad, esto es, según el orden de la naturaleza que impone a todos alcanzar y usar la racionalidad (característica propia del ser humano) para poder vivir autónomamente, es decir, individuando por sí mismos las normas que la naturaleza humana impone respetar al hombre para serlo. Presupone también, sin embargo, un orden que no es impuesto por la voluntad arbitraria de otros (y, por lo mismo, meramente convencional), sino que forma parte de nosotros mismos, más aún, que es nuestro ser esencial. (Miguel Ayuso – VERBO)

Huir de las ocasiones de pecado

Jesús, nuestro Redentor, no permitió ni siquiera ser tentado de este vicio de impureza, para enseñarnos que en tentación semejante no nos habremos nosotros de poner, aunque tuviéramos la certeza del triunfo. Es un vicio tan connatural al hombre, trae consigo tanta delectación que es fácil y peligrosa su entrada. San Buenaventura lo explica así: «Cuando el enemigo tiene dentro de la ciudad que combate algunos que le favorecen, entra más fácilmente y la rinde. Así el demonio, nuestro enemigo, tiene acá dentro quien le favorezca muy particularmente en esta tentación, que es nuestro cuerpo, por el deleite grande que por ello le cabe». Escribe Royo Marín: «Es el más importante y decisivo de los remedios de orden puramente natural. La voluntad más enérgica está expuesta a sucumbir con facilidad, sometida imprudentemente a la dura prueba de una ocasión sugestiva… No valen propósitos enérgicos ni determinaciones inquebrantables: todo se hunde ante la fuerza terriblemente fascinadora de una ocasión. Los sentidos se excitan, se enciende la fantasía, aumenta fuertemente la pasión, se pierde el control de sí mismo y sobreviene fatalmente la caída.» (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Homosexualidad y esperanza

Por otra parte, uno que tuviera bajo nivel de curiosidad por cosas nuevas, pero muy prudente para evitar daños, y con gran necesidad de recompensas, sería más probable que necesitara el apoyo de la aprobación de la madre, y que estaría menos inclinado a buscar y encontrar modelos de comportamiento fuera de la familia, y tendería a evitar a baseball por miedo a ser herido. En la ausencia del apoyo de un padre entusiasta, o de otro modelo alternativo, tal niño tendería a sentirse distinto de sus compañeros, y como consecuencia podría tener experiencias no eróticas en su niñez, que podrían contribuir al desarrollo de tendencias homoeróticas más tarde. Tales experiencias podrían incluir las descritas por Friedman como frecuentes en niños prehomosexuales, incluyendo pobre imagen masculina de sí mismo, aislamiento, echarle la culpa a otros y rechazo por los compañeros hombres y por hombres mayores, incluyendo el padre”. (Asociación Médica Católica – AMCA)

Libertad y verdad

Exactamente. Y así el Beato Pablo VI nos ha dicho: “La verdad debe ser la raíz de la acción, de la libertad. Lo dijo el Señor: “La verdad os hará libres”. No se encuentra en el buen camino quien antepone la acción al pensamiento, la práctica a la doctrina, el voluntarismo a la sabiduría, la llamada teología de la liberación a la teología de la Revelación” (27-IV-1975). (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)