Los católicos somos los más imbéciles de los hombres. Lo dice San Pablo: “Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: “el primero de todos”. Y nuestro cuerpo morirá y resucitará. Somos salvados por Cristo y por Él viviremos eternamente felices en el cielo.
Chispicas 89
10 lunes Oct 2016
Posted in P. Manuel Martínez Cano



