El secreto de María
Y si después de estar así consagrados a la Santísima Virgen, deseamos aliviar algún alma del purgatorio, salvar a algún pecador, sostener a alguno de nuestros amigos con nuestras oraciones, mortificaciones, limosnas, sacrificios, preciso es pedírselo humildemente a Ella, y estar a lo que determine, aunque no lo conozcamos: bien persuadidos de que el valor de nuestras acciones, administrado por las manos mismas de que Dios se sirve para distribuirnos sus gracias y dones, no podrá menos de aplicarse a la mayor gloria suya. (San Luis Mª Grignion de Montfort)
La mujer
Edith Stein
Ya podemos sintetizar cómo es la complementariedad del hombre y de la mujer según el orden originario: en el hombre la vocación al dominio es fundamental, mientras que la paternidad es secundaria (pero no como subordinada o contrapuesta a la vocación al dominio, sino como incorporada en ésta); en la mujer la vocación a la maternidad es la fundamental, y participar en el dominio es secundaria (en cierto modo incluida en la maternidad).
El pluralismo
Hoy que el pluralismo está de moda, nadie puede olvidar o desconocer cuál es el pluralismo del que habla la Iglesia como legítimo ni cuál es la política católica que propugna la Iglesia. El legítimo pluralismo al que la Iglesia se refiere presupone la verdad y el bien, tanto de orden natural como sobrenatural y sobre ellos se basa la moral y la convivencia. Si el pluralismo es legítimo lo es a condición de que las diversas opciones posibles acepten un mínimo común constituido por la doctrina católica. Las opciones que no acepten esta integridad de la doctrina no son legítimas. Por eso San Juan Pablo II al hablar de la nueva evangelización, repetidamente ha desautorizado a la llamada teología de la liberación y ha insistido en que la doctrina no se acomoda a nada, sino que tiene que transmitirse en su pureza. (Estanislao Cantero – Verbo)
Matrimonio y procreación
En segundo lugar, si la familia se constituye es para una necesidad exigida por el orden natural. Es necesario, sigue Aristóteles, que se unan los seres que no pueden existir separados el uno del otro. Así, la existencia del varón y de la mujer está en función de la procreación. Lo que no es convencional ni dependiente de opciones individuales, sino dispuesto por la naturaleza que nos muestra cómo nada se hace sin finalidad. Y lo que, de resultas excluye, una familia (matrimonio) homosexual, pues la voluntad no puede imponerse sobre la realidad, así como el pensamiento no es sinónimo de la fantasía. (Miguel Ayuso – VERBO)
Discreción
San Juan Clímaco tratando de la discreción explica que en diferentes tentaciones nos habremos de haber diferentemente en el modo de resistir; porque hay algunos vicios que de su naturaleza son desabridos y penosos: la ira, la envidia, el rencor, el odio, el deseo de venganza, la impaciencia, la indignación, la amargura de corazón, la tristeza, la contienda etc… Pero hay otros que traen consigo deleite: los pecados carnales, el comer, el beber, el reír, el charlar y otros gustos y contentamientos sensuales. Estos, cuando más los miramos tanto más atraen nuestro corazón. Por ello es preciso pelear huyendo, apartarnos de las ocasiones. desviar la vista y la memoria con toda presteza. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)
Homosexualidad y esperanza
Byne: “Una revisión crítica muestra que la evidencia favorable a una teoría biológica no existe. En un modelo alternativo, rasgos de personalidad y temperamento interactúan con el medio social y familiar, al desarrollarse la sexualidad del individuo”. Investigación de la herencia de algunos rasgos de personalidad sugieren que algunos de ellos pueden ser hereditarios, incluyendo curiosidad por novedades, evitar daños y dependencia de recompensas. Si uno aplica tales rasgos al escenario anterior, uno podría predecir que un niño con mucho afán de novedades y poca prudencia para evitar daños y poca necesidad de recompensas, tendría tendencia a ignorar los consejos de su madre contra el baseball. (Asociación Médica Católica – AMCA)
¿Qué es la libertad?
La libertad es el atributo de la voluntad personal, por la que puede autodeterminarse. La libertad supone la racionalidad. Y ésta debe iluminar la voluntad. Así es desde un plano metafísico. Pero la libertad supone también condiciones éticas. Y por ello necesitamos que las pasiones sirvan a los dictámenes de la razón recta, y en el foro exterior, que las leyes encaucen y ayuden el ejercicio de la libertad. En el Vaticano II se habla así de la libertad: “La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre… Es Dios Creador el que constituye al hombre inteligente y libre en la sociedad… La orientación del hombre hacia el bien sólo se logra con el uso de la libertad, la cual posee un valor” (Constitución conciliar sobre la Iglesia y el mundo). (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social).
