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El secreto de María

Trabajemos, pues, alma querida, y hagamos de manera que por la fiel práctica de esta devoción, el alma de María sea con nosotros para alegrarnos en Dios su Salvador. Palabras son éstas de San Ambrosio: Sit in singulis anima Mariae ut magnificet Dominum, sit in singulis spiritus Mariae ut exultet in Deo. No vayáis a creer que fuera mayor felicidad habitar en el seno de Abraham, que se llama paraíso, que en el seno de María, en el que el Señor puso su trono. Son palabras del sabio Abad Guerrico: Ne credideris majoris esse felicitatis habitare in sinu Abrahae, qui vocabatur Paradisus, quam in sinu Mariae, in quo possuit thronum suum. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

Todas las potencias del hombre están presentes en la naturaleza de la mujer -en medida y proporción diversa-: esto prueba que ella puede hacer uso de estas energías en las actividades que se corresponden con ellas. Por eso, cuando las labores domésticas no necesitan de todas sus fuerzas, salir de este círculo no supone ciertamente ir contra la naturaleza o la razón. El límite está allí donde la actividad profesional comienza a obstaculizar la vida doméstica, es decir, el bien de la comunidad de vida y comunidad educativa formada por los padres e hijos.

El populismo

A partir de cuanto se ha dicho puede afirmarse que algunos análisis históricos y teóricos del populismo son equivocados. Sobre todo son erróneas aquellas tesis que encuentran su o rigen en la doctrina política católica. Algunos autores liberales y radicales, en efecto, entienden que el populismo sea un producto de la cultura católica. En particular, el populismo de los países hispanoamericanos. Pero el pueblo tal y como lo entiende el populismo no es la comunidad política. El populismo no es la secularización de la cultura católica sino su negación. El populismo -se ha repetido más de una vez- procede de la cultura moderna y en particular de la Revolución francesa. (Danilo Castellano – VERBO)

Las postrimerías

“En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado”. (Ecco. 7, 36)

Unos se aprovechan de la consideración del infierno, ponderando aquello que dice san Gregorio: “Un momento dura lo que deleita, y eternamente lo que atormenta”. Ahondar en aquella eternidad, en aquel “para siempre jamás”, mientras Dios fuere Dios, es medio muy eficaz para no pecar. Bajar ahora vivos al infierno con la consideración, ayuda para no bajar allá después de muertos.

Otros se ayudan meditando sobre la gloria. Es un desatino trocar a Dios por un leve deleite y perder la gloria para siempre. Es una locura dejar de hacer lo que Dios nos manda, ofreciéndonos la gloria, para hacer lo que el demonio quiere yendo al infierno con él.

En fin, hay otros que meditan y sacan provecho al acordarse de la muerte y del juicio final. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Iglesia y libertad

La Iglesia Católica nunca fue contraria a la libertad religiosa, a la libertad en general y a la dignidad de la persona humana, si bien los católicos, como todos los hombres, en ocasiones hayan podido ofenderlas. Más aún, la Iglesia Católica es la única institución que ha dado a la razón humana la posibilidad de definir qué son y a la autoridad social un sentido de lo justo de cómo defenderlas. Todo ello a causa de tener las palabras de vida eterna, que le dan el derecho a la libertad más que a cualquier otra institución o individualidad en la historia. Y es que con el correr de los siglos la inteligencia católica ha comprendido qué fácil es potenciar el pecado para engañar a la gente sobre el significado de la libertad y basar este fraude en ideas que parecen magníficas. Esto ha sido un problema desde los sofistas y no puede resolverse sin un conocimiento de toda la historia de la Iglesia, así como de todos los valores naturales corregidos por la revelación y la gracia, y de todos los medios usados por los hombres para controlar además el Zeitgeist. Y esta libertad religiosa nunca la permitirá la libertad religiosa de los liberales y lammenesianos, porque deben construir su libertad a partir de una potenciación del pecado original que el catolicismo nunca podrá aceptar. (John Rao – VERBO)

Homosexualidad y esperanza

Brown: En resumen, parecería que el modelo de familia con una combinación de una madre dominante y excesivamente íntima sumada a un padre desapegado y hostil o débil está sin duda relacionado al desarrollo de la homosexualidad masculina… Es sorprendente que no se haya reconocido esta relación entre las varias disciplinas que se ocupan de los niños. Un problema que se presenta con relación a esto es cómo informar y educar a los profesores y a los padres con respecto a la influencia decisiva de la familia en determinar el curso y resultado del desarrollo psicosexual del niño… Pareciera no haber justificación para tener que esperar otros 25 o 50 años hasta poder hacer llegar esta información a aquellos que se preocupan de los niños. Y no hay excusa para que profesionales en las ciencias del comportamiento continúen haciéndole el quite a la responsabilidad de diseminar este conocimiento y estos conceptos tan ampliamente como sea posible. (Asociación Médica Católica – AMCA)

La Iglesia es de origen divino

Una cosa es que la Iglesia se apoyare en la fuerza del dinero, del prestigio o de las armas, y otra la renuncia a los medios humanos para transmitir el mensaje. La Iglesia, en bien de la concordia, puede renunciar a bienes materiales adquiridos legítimamente en otras épocas y pactar una transacción honorable. Pero la Iglesia jamás puede amilanarse, por su propia naturaleza de origen divino, al nivel de cualquier secta, organización, o entidad civil, sea religiosa, intelectual o civil. Esto está paladinamente escrito y adoctrinado en el Vaticano II. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)