Padre Manuel Martínez Cano, mCR
El papa Francisco ha dicho: “¡Cuando el Padre atrae a la gente hacia Jesús, hay otro que atrae de forma contraria y te hace la guerra dentro!”. Se trata de una lucha “para vencer, para destruir el imperio de Satanás, el imperio del mal”.
El P. Francisco de Paula Solá S.I. fue profesor de teología, doctor en filosofía y en teología, miembro de la Academia Pontificia Mariológica de Roma y de la Internacional de Papirología, especialista en demonología y exorcista de la diócesis de Barcelona., participó en el Concilio Vaticano II. Sus clases eran magistrales. Nos decía el gran lío que se armó cuando el beato Pablo VI afirmó que el humo de Satanás había entrado en la Iglesia y que el diablo es un ser personal, maligno. Muchos católicos se escandalizaron y decían que el Papa había exagerado. El padre Solá les contestaba diciendo: “Estamos metidos dentro de un mundo diabólico”.
Seguía diciendo: esto no quiere decir que la Iglesia se hunde. No, la Iglesia no se hundirá, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Por consiguiente esto no nos ha de asustar, aunque estemos metidos dentro de este mundo diabólico. Todo el mundo habla, unos a favor otros en contra, de la existencia del diablo, sin saber qué es exactamente el diablo. A los “científicos” que querían discutir con el padre, les decía: Del demonio o de los ángeles no podemos saber nada si no es por revelación de Dios o por experiencia. Y de los ángeles y demonios tenemos conocimiento por Revelación y la experiencia. Sabemos más de los demonios por experiencia que de los ángeles.
Ciertamente, es un misterio que Dios permita la acción maléfica del demonio. Si miramos lo que Dios ha permitido, miremos también el bien que nos ha dado: a su Hijo muerto y resucitado por todos, la Virgen Santísima, los sacramentos, la Iglesia… No podemos echar la culpa a Dios del mal que vemos, ni solo al diablo. Los hombres también tenemos la culpa por no hacer caso a Dios. Muchos lo han rechazado de su vida, familia, Estado…
El diablo nos tienta para que pequemos, pero “Dios no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas” (1 Cor 10,13). Por la posesión diabólica, el demonio se apodera del cuerpo. Jesús expulsó demonios y dio este poder a los Apóstoles. La Iglesia expulsa a los demonios por medio de los exorcistas.
El padre Solá decía que el diablo también actúa de un modo más sutil y más profundo. Sobre todo en nuestro tiempo. Son las posesiones diabólicas intelectuales, que son las peores. Es una posesión que no se ve, porque no actúa de una manera espectacular. Se ve a un hombre frío, calculador, de talento, un hombre que piensa, que planea…
El comunismo, por ejemplo, es un sistema que nadie aceptaría y se impuso. Y nadie se quejaba de la acción de Lenin, ni de los grandes tiranos. Stalin dijo que la cuestión de los quinquenios del campo le costaron 30 millones de agricultores asesinados. Plan satánico, nadie protestaba. En nuestros días son asesinados millones de niños en las entrañas de sus propias madres. En todas las naciones democráticas el aborto es un derecho satánico.
Se habla y escribe mucho de la ideología de género, auténticamente satánica. Esta y todas las ideologías modernas: comunistas, democráticas, abortistas… han sido pensadas por pocos cerebros humanos poseídos intelectualmente por el demonio. Los medios de comunicación los distribuyen por todo el mundo. Es la acción más importante y peor de Satanás y sus secuaces.
¡Bajo tus amparos nos acogemos Santa Madre de Dios!