iglesiaPapa Francisco

Querido hermanos y hermanas: La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios “de todo corazón” (Jn 2, 12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

Cardenal Antonio Cañizares

Recuperar la Eucaristía dominical permitiría dar un paso de gigante en la renovación de nuestra Iglesia diocesana, de sus comunidades, de su capacidad de presencia en el mundo y de su obra evangelizadora. Necesitamos fortalecer el domingo y que los sacerdotes mejoremos nuestras celebraciones dominicales y, en este sentido, una fuente privilegiada desde la que partir para ello es esta nueva edición del misal. La Eucaristía es el corazón de la Iglesia local, está en el centro de la vida cristiana, de cada una de las comunidades y es la fuente y la cumbre de toda aura evangelizadora. Según como vivamos la Eucaristía, de cómo la celebremos y la participemos, depende hoy mucho que hayan comunidades cristianas capaces de evangelizar.

Arzobispo Jean Abdou Arbach

De cada cinco refugiados, solo uno es sirio. Las cifras nos hablan de 11 millones de refugiados sirios y los países están dispuestos a acoger a unos miles… ¿Qué hacemos con el resto? Esto no soluciona nada. ¿Cuál es el futuro? Esta es la pregunta. Si no pueden salir de su tierra y tampoco pueden quedarse en ella, ¿qué hacemos?

Obispo Francisco Cerro Chaves

La misión para toda la Iglesia es llevar al Corazón de Cristo Redentor, sabiendo que colaboramos a la Redención con nuestras pobrezas, enfermedades, limitaciones, cansancios, a veces incluso con la convicción de que somos David luchando contra Goliat, contra un mundo, un ambiente que nos puede y que es muy poco lo que podemos hacer y sin embargo una y otra vez decimos “en Tu nombre echaré las redes” porque “sé de quién me he fiado y estoy persuadido de que llevará a buen término la obra que empezó en mí”.