Isabel

El secreto de María

En fin, que para estas almas María viene a serlo todo, después de Jesucristo. Ella esclarece su espíritu con su fe pura. Ella profundiza su corazón con su humildad. Ella con su caridad le acrecienta y le abrasa. Ella le purifica con su pureza. Ella le ennoblece y ensancha con su maternidad. Pero, ¿adónde voy a parar? No hay modo de enseñar, si no se experimentan, estas maravillas de María, maravillas increíbles a las gentes sabias y orgullosas, y aun al común de los devotos y devotas. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

El orden de la redención restaura las relaciones primitivas y hace posible, cuando se hace personal, la armoniosa colaboración y la concorde distribución de las funciones en la actividad profesional. Ha traído, además, un cambio esencial en el puesto de la mujer con la propuesta del ideal de la virginidad. Ha roto la norma del Antiguo Testamento según la cual la mujer puede alcanzar la salvación sólo generando hijos. En cualquier caso en el Antiguo Testamento se había superado esta norma cuando Dios llamó a algunas mujeres para cumplir con unas misiones extraordinarias para el pueblo (Débora, Judit).

El reino de la opinión

La demagogia, en efecto, se identifica a partir de la negación de la verdad de la política (fruto de la indagación acerca del hombre, acerca de su naturaleza y su fin). Puede definirse, en otras palabras, porque (aun en la negación y por la negación) resulta posible identificar el bien común. El populismo, en cambio, vive de un sobro gado de la verdad de la política. Postula, como ha escrito por ejemplo Chantal Delsol, que la política se afirma y se desarrolla en el reino de la opinión. Dicho de otro modo, el populismo no niega la verdad sino que la transforma: convierte la opinión en la esencia de la verdad y, por tanto, “relativiza” el bien común, haciéndolo de contenido variable en cuanto dependiente sólo de la convicción de los más. (Danilo Castellano – VERBO)

Espíritu sucio

Personas llenas de virtud afrentan y baldonan al demonio, recordando la expresión de Jesús que le llamó “espíritu sucio”. Y efectivamente tiene que ser un espíritu muy inmundo el que trae a la memoria las obscenidades. Dicen que el demonio es un ser tan soberbio que cuando le menosprecian y afrentan, tratándolo como lo que es, no lo puede aguantar y huye. La virtud de la pureza le atormenta recordando lo que fue y perdió. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Cancelar el discurso

Hay que reconocer pues que, una vez concedida la legitimidad de la “modernidad democrática”, sólo queda, o bien aceptar las consecuencias, o bien aceptar que se impone una revisión a fondo. La creciente hostilidad política hacia la religión de Cristo no cambiaría, pero con la ventaja de evitar todo reproche de duplicidad. Y supondría una fuerza moral considerable en un mundo que se hunde en una postmodernidad autodestructiva.

Claro es que dar ese giro implicaría algo más que abandonar la elección prudencial (imprudente) de hallar un punto de encuentro práctico con el liberalismo; se trataría de cancelar el discurso común con éste. Y a eso, por el momento, parece que los hombres de Iglesia no se atreven. (Miguel Ayuso – VERBO)

Homosexualidad y esperanza

Clippinger: De 785 pacientes tratados, 307 o sea aproximadamente 38 % – fueron curados. Sumando los porcentajes de los otros dos estudios, podemos decir que al menos el 40 % de los homosexuales fueron curados, y un 10 a un 30 % adicional estaban mejor, dependiendo de qué estadísticas estuvieran disponibles.

Fine: Ya sea que con hipnotismo… psicoanálisis de cualquier tipo, psicoterapia educativa, terapia conductual, y/o sencillamente medidas educacionales, un porcentaje considerable de homosexuales se transformaron en heterosexuales… Si los pacientes estaban motivados, sea el que sea el procedimiento adoptado, un alto porcentaje dejará la homosexualidad… La información errónea de que la homosexualidad no tiene tratamiento psicoterapéutico causa un daño incalculable a miles de mujeres… Todos los estudios a partir de Schrenk-Notzing en adelante han encontrado resultados positivos, independiente del tipo de tratamiento. (Asociación Médica Católica – AMCA)

 

 

La Iglesia no es una democracia

La Iglesia no es una democracia. La Iglesia es la Iglesia, o sea, el pueblo de Dios vivificado por el Espíritu Santo, regido por el Papa y los sucesores de los Apóstoles, sociedad visible y místicamente divinizada por la Revelación, la Santa Misa, los Sacramentos, y todo el depósito de la fe. La Iglesia no es una democracia ni una monarquía absoluta. La antinomia mayoría-minoría no tiene ningún sentido dentro de la Iglesia. ¿Algo es válido porque lo dice la mayoría o porque una minoría lo sostiene? Ni una cosa ni otra. Sobre esto el Evangelio, como en todo, es definitivo. Cuando Jesús promete y anuncia la Eucaristía, la mayoría se escandaliza. Pedro proclama y profesa su fe en Jesús. “Desde entonces muchos de sus discípulos se retiraron y ya no le seguían, y dijo Jesús a los doce: ¿Queréis iros vosotros también? Respondió le Simón Pedro: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (Jn. VI, 66-67). (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)