Pablo

Solo la verdad

Dice Jesús: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 5, 5). Solo la verdad y la gracia de Cristo salvan a los hombres. Y esa salvación se refiere no solo a la vida eterna, sino también a la vida temporal. Cualquiera que espere el bien común temporal, unión-paz-justicia, y reniegue de la fe católica, es un pelagiano, un apóstata.

La Iglesia, de la que somos miembros vivos por el bautismo, quiere, hoy y siempre, que Cristo sea reconocido como Rey y Salvador, y que todos los hombres y naciones caminen a su luz, reconociendo en Él la Verdad y el Camino que llevan a la Vida. Todos los días oramos “venga a nosotros tu Reino”. El intento del Apóstol, “instaurar todas las cosas en Cristo” (Ef. 1, 10) es la norma de la Iglesia. (José Díaz Rincón – PADRE NUESTRO)

¿A qué jugamos, intelectuales?

A mí lo que más me preocupa es la esquizofrenia de una parte de la intelectualidad occidental. Es imposible mantener una discusión seria, académica, filosófica, antropológica o psicológica sobre la homosexualidad, pues sólo con plantearlo ya eres una especie de “genocida en potencia”. En cambio, cuando hemos visto cómo los yihadistas ejecutan homosexuales lanzándolos desde lo alto de edificios, no hay forma de que lo saquen en un telediario o lo denuncien ciertos intelectuales. ¿A qué jugamos, pues? (Javier Barraycoa – AVE MARÍA)

17  Pudor y castidad

Es cierto, sí, que, pudor y castidad se integran en la virtud de la templanza, y que ésta es la menos alta: es el primer peldaño en la escala de la perfección espiritual. Ahora bien, si careciendo de la necesaria ayuda de la Palabra divina, los fieles cristianos no son capaces de superar ese primer peldaño, se ven impedidos ya desde el principio para ir más arriba en su ascensión espiritual. Se quedan en tierra.

Por eso mismo, pues, porque pudor y castidad están entre las virtudes más elementales, por eso es preciso predicarlas con fuerza a los cristianos desde el principio, es decir, sobre todo a los principiantes, que son todavía carnales (1ª Cor 3, 1-3). (José María Iraburu)

Idolatría del dinero

Los brazos en alto con el puño cerrado como amenazando, también se ven hoy en algunos mítines de individuos políticos con ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia que pretenden hacer que Dios (lo religioso) sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Hay que estar sobre aviso porque si esto se extiende traerá injusticias.

También se va extendiendo la idolatría del dinero, a causa de la cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los más pobres, y esto trae injusticias (Teófilo Marco – EL PAN DE LOS POBRES)

Preocupada en Roma

Confieso que salí para Roma muy preocupada, porque mi marido y yo habíamos seguido muy de cerca los trabajos del Sínodo anterior (2014) y habíamos visto los increíbles ataques contra la doctrina católica que se dieron entonces, y que procedían lamentablemente, además, de altos jerarcas de la Iglesia. Conociendo mis pecados y mis debilidades, me preguntaba qué sería de mi pobre fe cuando viera de cerca algo parecido, en el seno mismo del Vaticano. Además, me preocupaba la responsabilidad que asumía como participante, aunque no tuviera mucha posibilidad de contribuir al resultado final del Sínodo. (Dr. Anca M. Cernera – AVE MARÍA)

Liberado de la posesión diabólica

¿Qué aspectos de su vida cree facilitaron esa posesión demoníaca?

Sin duda el pecado. El demonio a uno lo tienta a pecar. Cuando uno es reiterativo en el pecado -y esto lo dicen algunos exorcistas como el fallecido padre Amorth-, el demonio puede poseerlo. Creo que ese fue mi caso.

¿Cuál era su pecado?

La infidelidad, el adulterio.

Tras haber sido liberado de una posesión demoníaca por acción directa de la misericordia de Dios -según narra en el libro-, seguramente cambió su percepción y conducta respecto de los demonios.

Antes no creía en la existencia del demonio y si alguien me lo hubiera mencionado me habría reído o burlado. Hoy, no solo estoy seguro de que el demonio existe, sino además tengo la convicción de que su objetivo es separarnos de Dios y llevarnos al infierno. (Portaluz – MERIDIANO CATÓLICO)

 

 

 

 

Lucha entre el Bien y el Mal

A lo largo de los siglos, siempre ha habido una lucha entre el Bien y el Mal, entre la Verdad y la Mentira, entre Dios y el Demonio. La Ideología de Género, totalmente opuesta a la Moral Católica, salvo en el caso de violación, es actualmente, por su oposición a la vida con su defensa del aborto y la eutanasia, su afán de destruir el matrimonio, la familia, la maternidad y la religión, así como inducir a los niños, adolescentes y jóvenes a la corrupción, el arma más eficaz que tiene el Diablo en su lucha contra el Bien. No es extraño por ello que aquellas profesiones cuyo sentido propio es defender la vida y servir a los demás, sean precisamente un objetivo claro de la ideología de género. Padres, médicos, maestros y sacerdotes son, por tanto, objetivos preciados de esta ideología. (Infocatólica – Pedro Trevijano Etcheverría)