alba cerecedaRvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 237, marzo de 1999

Fue san José quien libró a Jesús de caer en manos de Herodes. Fue san José el que protegió a la Virgen Santísima y cuidó a Jesús y el enseñó su oficio para vivir de su trabajo. Fue san José quien presidió el hogar de Nazaret, modelo de toda familia. Es san José el encargado de proteger a la Iglesia, como hizo con María, y de dirigir la Iglesia como un gran Nazaret para que crezcan en la Iglesia muchas vocaciones que imiten a Jesús. Este marzo, mes de san José, oremos todos los lectores de Meridiano Católico por las vocaciones, especialmente las misioneras.

Dice el Papa: “La actividad misionera representa aún hoy el mayor desafío para la Iglesia. Mientras se aproxima, el final del segundo milenio de la Redención, resulta cada vez más evidente que las gentes que no han recibido todavía el primer anuncio de Cristo, son la mayoría de la Humanidad. Nuestra época… exige un nuevo impulso en la actividad misionera de la Iglesia. Por consiguiente invito a los institutos de consagración especial a comprometerse aún más en las misiones convencido de que este celo misionero les atraerá vocaciones auténticas y será levadura para la renovación de las comunidades” (Discurso a la Congregación para la evangelización de los pueblos, 20-XI-98).

El alma se llena de ansias apostólicas al escuchar estas ardientes palabras de nuestro universal Pastor, que conoce las necesidades espirituales de todo el mundo. Ha sonado para todos nosotros la hora de la oración ante san José para que suscite muchas vocaciones al sacerdocio, y especialmente para la vida misionera. La mies es mucha y los operarios son pocos. Por esos os propongo especial para este mes: los misioneros de Cristo Rey.

Atendiendo a la súplica del Papa y a las peticiones de distintos obispos americanos, el Superior de los Misioneros de Cristo Rey, se ha trasladado a América, para conocer de cerca las necesidades más urgentes y responder a ellas a fin de abrir en alguna de aquellas inmensas naciones un nuevo puesto de misión. Que el Señor le dé el acierto en la elección y que las oraciones misioneras de Meridiano Católico contribuyan a que los jóvenes misioneros de Cristo Rey desarrollen su celo apostólico entre las gentes que esperan la llegada de misioneros apostólicos. ¿Cómo conocerán a Cristo, si no hay enviados para que se lo anuncien? Hermosa intención para todos nosotros, formando la retaguardia misionera bajo el patrocinio de san José.