Señor mío y Dios mío, Jesucristo,
ofrecemos a tu corazón sagrado
nuestra casa y nuestras personas
por el corazón inmaculado de María.
Hoy muchos te arrojan de su
vivienda, familia y trabajo;
nosotros, como Zaqueo y Lázaro,
te recibimos en nuestro hogar;
quédate con nosotros para siempre.
Señor Jesús, danos la fe,
aumenta nuestra esperanza y caridad
para hacer el bien a todos
en el camino a la casa del Padre
conducidos por el Espíritu Santo.
Bendito sea por siempre, Señor. Amén.