Montserrat

Sufrir por fe

“Oh Dios mío, cómo es dulce sufrir por Ti, sufrir en los rincones más secretos del corazón, muy ocultamente, arder como una víctima sin ser vista por nadie, pura como el cristal, sin consolación alguna ni compasión. Mi espíritu arde con el amor activo, no pierdo tiempo en ninguna fantasía, tomo cada momento por separado, ya que esto está en mi poder; el pasado no me pertenece, el futuro no [es] mío, el tiempo presente trato de aprovecharlo con toda el alma.” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 351.

El regalismo

“El regalismo es una forma hipócrita de cesarismo, que puede presentarse de dos maneras: reivindicando las funciones religiosas, como regalía de la Corona, o como prerrogativa del Estado. Su objeto de destruir la unidad de la unidad de la Iglesia universal, repartiéndola en Iglesias nacionales. Y su esencia, como la del cesarismo, de que es manifestación atenuada, consiste en sostener que el poder no es sólo civil, sino también eclesiástico o mixto, porque supone, cuando menos implícitamente, que viene, por sí, por su propia naturaleza, funciones y derechos religiosos. Es decir, la aberración pagana de la confusión de los dos poderes.” Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, p. 73.

La peor de las formas

“Paradójicamente la monarquía se convertiría en mero y ciego instrumento de aplicación y de contingente garantía de cualquier mandato, incluso del inicuo. La monarquía se transformaría, así, en la peor de las formas de gobierno, porque estaría gobernada por quien debería, en cambio, gobernar. El rey no es el notario de la voluntad del pueblo, como no es la fuente de la voluntad del Estado. Es el ministro de la voluntad de Dios, «leída» en el orden natural que se entiende adecuadamente cuando tiene por guía la Revelación divina.” Danilo Castellano, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, p. 532.

Totalitarismo histórico

“Juzgar la historia y pretender reescribirla es un signo claro de totalitarismo, que todavía no ha reparado un sector del PSOE, ni de Ciudadanos y PP. Tendrá que recordárselo la lectura del poema de Martin Niemöller en la nueva versión «cuando vinieron por los franquistas, cuando borraban de calles, plazas, iglesias y monumentos, todo vestigio de la verdad, de la heroicidad, del martirio; cuando retiraban honores y distinciones a muertos vivos, por el único crimen de no ser de los nuestros, todos guardamos silencio, no protestamos, por considerar que a mí no me podía afectar; cuando vinieron por mí y quise tener mi libertad individual, de expresión hablada o escrita, y colectiva de formar un grupo donde proyectar la historia, la cultura o cambiar el estado de cosas, nadie pudo ayudarme siquiera a protestar».” Jaime Alonso, Revista Razón Española, nº 196, Marzo-Abril 2016, pp. 228 y 229.

Jerarquía de valores

“Nunca pierde nuestro buen Hidalgo el sentido de la jerarquía entre las cuestiones santas y profanas: así, en su célebre Discurso de las Armas y las Letras declara que no mete en la comparación las letras divinas, «que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo» (I, 37). Y cuando siente las ansias de la muerte, después de dar gracias a Dios por devolverle el juicio, Alonso Quijano pide de inmediato un confesor, pues «en tales trances como éste no se ha de burlar el hombre con el alma» (II, 74), dejando a todos muy edificados con su en te reza.” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 547-548, agosto-septiembre-octubre 2016, p. 573.

El diablo y sus herejías

“El diablo, pues, en tiempos de cismas y herejías, lo primero que profrocuró fue que barajasen y trastocasen los vocablos; medio seguro para traer desde luego mareadas y al retortero la mayor parte de las inteligencias. Esto pasó con el Arrianismo, en términos que varios obispos de gran santidad llegaron a suscribir en el Concilio de Milán una fórmula en que se condenaba al insigne Atanasio, martillo de aquella herejía. Y aparecerían en la historia como verdaderos autores de ella si Eusebio Mártir, legado pontificio, no hubiese acudido a tiempo a desenredar de tales lazos lo que el Breviario llama captivatam simplicitatem de alguno de aquellos candorosos ancianos. Lo mismo sucedió con el Pelagianismo; lo mismo con el Jansenismo tiempo atrás; lo mismo acontece hoy con el Liberalismo.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, p. 28.

Filosofía moral

“Podría distinguirse un sentido amplio del término filosofía moral y otro restringido. El primero, considera la bondad o malicia del acto humano no sólo en su realidad más abstracta y universal, sino también considerando su realización existencial en la que siempre e inevitablemente tiene un carácter político y jurídico. De esta manera, la filosofía moral incluye las filosofías política y jurídica. Es el modo menos común de entender el término. En su sentido restringido, la filosofía moral considera la bondad o maldad del acto humano en su carácter más general y abstracto, prescindiendo entonces de la consideración en particular de las formas e instituciones políticas y jurídicas que lo modifican o de las que él es causa.” José Luis Widow, Revista Verbo, nº 537-538, agosto-septiembre-octubre 2015, p. 596.