Jacinto Verdaguer (1845-1902) nació en Folgarolas, muy cerca de Vic. Verdaguer ha sido el gran cantor de la Eucaristía, de la Virgen María, del descubrimiento de América, de los santos, de la historia de la Reconquista de Cataluña. Fundamentalmente es el poeta de la fe. En “L’Atlantida” Verdaguer exclama:

I ans que ton Déu, oh Espanya!, t’arrencaran les serres,

que arrels hi té tan fondes com elles en lo món;

poden tos rius escorre’s, venir a mar tes terres;

no l’ull, però, acular-s’hi del sol que mai se pon.

*

“Y antes que a tu Dios, oh España, te arrancarán los montes,

Que raíces tiene tan hondas como ellos en el mundo;

Pueden tus ríos secarse, ir a la mar tus tierras;

Pero no abatirse el ojo del sol que nunca se pone.

Glosando el significado de su gran poema “Canigó”, Menéndez y Pelayo escribía a Verdaguer: “La idea de presentar la civilización cristiana coronando los Pirineos con la Cruz y disipando las supersticiones paganas que reinaban en estos valles, me parece feliz y poética… Le felicito de todo corazón por esta obra tan bella, tan audaz y tan grandiosa, y felicito por ella a Cataluña y a la literatura española”.

En 1880, con motivo del milenario, Verdaguer escribió el popularísimo “Virolai” a la Virgen de Montserrat. Y, con el poema “Montserrat”, Verdaguer se convierte en el cantor insuperable de la historia, de las leyendas, de las glorias de Montserrat. Él define así Montserrat:

Tabor de nostra Espanya, per tos graons de roca

que sants, que reis i hèroes pujaren cap al cel!

vos faran lloc los àngels prop sa real Princesa;

posau per presentalla la lira en son altar.

*

“Tabor de nuestra España, por tus gradas de roca

Que santos, que reyes y héroes subieron al cielo!

Os guardarán sitio los ángeles cerca de su real Princesa;

Poned como ofrenda la lira en su altar”.

Verdaguer, que sentía al unísono con León XIII, Papa de su tiempo, lamenta así las desgracias de España:

Donau abric a Espanya, la malmenada Espanya

que ahir abrigava el món,

i avui és com lo cedre que veu en la muntanya

descoronar son front.

*

“Dad abrigo a España, la destrozada España

Que ayer cubría el mundo,

Y hoy es como el cedro que ve, en la montaña,

Descoronar su frente.”

Y es que León XIII, en la encíclica “Cum multa”, dirigida a los españoles, afirma: “Entre las muchas prendas en que se aventaja la generosa y noble nación española, merece citarse con el mayor elogio el que, después de varias vicisitudes de cosas y de personas, aún conserva su primitiva y casi hereditaria fe católica con que ha estado enlazado siempre el bienestar y grandeza del linaje español”. Por eso Verdaguer invoca la protección de la Virgen de Montserrat en estos términos:

Des del cim d’eixa muntanya

beneïu nostre país,

beneïu tota l’Espanya,

feu-ne vostre Paradís.

Deis fidels Pastora hermosa,

beneïu vostre ramat.

Mirau-nos sempre amorosa,

Princesa de Montserrat.

*

“Desde la cumbre de esta montaña

bendecid nuestro país,

Bendecid a toda España,

haced de ella vuestro Paraíso.

De los fieles, Pastora hermosa,

bendecid vuestro rebaño.

Miradnos siempre amorosa,

Princesa de Montserrat”.

Mosén José Ricart Torrens