Papa Francisco

El “buen confesor” es, ante todo, un verdadero amigo de Jesús, el Buen Pastor. Sin esta amistad, será muy difícil que madure esa paternidad, tan necesaria en el ministerio de la Reconciliación. Ser amigos de Jesús significa, sobre todo, cultivar la oración. Que sea una oración personal con el Señor, pidiendo sin cesar el don de la caridad pastoral; que sea una oración específica para el ejercicio de la tarea de confesores y por los fieles hermanos y hermanas que se acercan a nosotros en busca de la misericordia de Dios.

Un ministerio de la Reconciliación “envuelto en oración” será un reflejo creíble de la misericordia de Dios y evitará esas asperezas e incomprensiones que, a veces se podrían generar también en el encuentro sacramental. Un confesor que reza sabe muy bien que él mismo es el primer pecador y el primer perdonado. No se puede perdonar en el Sacramento sin ser consciente de haber sido perdonado antes.

Cardenal Robert Sarah

Estos son los caminos de santificación que las autoras, Elisabeth Tollet y Jeanne-Marie Storez, nos ofrecen con este libro, son los medios del cristiano que es consciente del hecho que, como dijo el Señor a la Beata Ángela de Foligno (gran mística italiana que vivió en el siglo XIII): “No te he amado en broma”. Sí, lo que puede salvar a los pecadores de la desesperación y, por lo tanto, del infierno -que los tres niños de Fátima pudieron ver es sólo Jesús y Jesús crucificado.

Como los pastorcillos de Fátima nos han mostrado con su vida, se trata de dejarse transformar por el Amor de Dios, por su Misericordia, que nos ha sido plenamente revelada en la Cruz de Cristo. Contemplando las llagas del Señor Jesús, y de manera particular la de su corazón traspasado, al que está íntimamente unido el Corazón Inmaculado y doloroso de María, estarnos llamados a dejarnos plasmar por Aquel que es el Cordero sin mancha, hasta convertirnos en una sola cosa con Él.

Cardenal Antonio Cañizares

Seamos claros y no vayamos con miramientos: hay algo o mucho en la sociedad y en lo que se hace con los jóvenes que no queremos o no nos atrevemos a reconocer. Vuelvo de alguna manera a algo que ya he insinuado antes. Los jóvenes reflejan una situación humana y moral en la que viven. La quiebra moral y de sentido, quiebra humana y de la verdad, que padece nuestra sociedad es muy grave; se confunde, se pierde el sentido de la bondad y maldad moral; todo es indiferente y vale lo mismo; casi todo está permitido; el relativismo se ha apoderado de la cultura y de las conciencias; lo que cuenta es el interés propio y la decisión de cada uno; se desploman los fundamentos de la verdad y de la vida del hombre, estamos asistiendo a una pérdida notable de horizonte humano y de sentido de la vida; y más aún que todo eso, o detrás de todo ello, el olvido y eclipse de Dios con sus vastas consecuencias deshumanizadoras, que no se quieren reconocer.

Cardenal Jorge Urosa Savino

El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Mons. Diego Padrón, advirtió que la nación avanza hacia un totalitarismo. “Las decisiones políticas tienen graves consecuencias para el destino del país. No habrá soluciones mientras la sociedad civil no tome conciencia de su papel y obligue a los partidos a tomar posturas contundentes. Deben hacer valer los mecanismos constitucionales. La protesta es legítima y un derecho válido”.

Arzobispo Francisco Pérez González

Hay un juego que es muy nocivo aunque aparentemente no lo muestre y es la “Guija” que es un tablero con las letras del alfabeto y otros signos que se utiliza en espiritismo para hacer deslizar un vaso o algún otro objeto con el fin de interpretar, a partir de sus movimientos sobre el tablero, un posible mensaje transmitido por los espíritus de los muertos. Y digo que es muy nocivo porque crea una situación de temor y miedo que posteriormente no deja dormir y se convierte en una obsesión que puede llegar a destruir la normalidad de la vida con lo que esto conlleva de pesadumbre, afecciones del mal y falta de identidad humana.

Obispo Reig Pla

Lo definitivo es siempre la gestación del sujeto humano y cristiano. Para ello hemos de recuperar el proceso de la iniciación cristiana unido a una educación afectivo-sexual que propicie tanto la identidad humana (varón – mujer) como la auténtica vocación al amor. Se trata de lograr una respuesta integral que armonice tanto la inteligencia y la voluntad como los sentimientos, emociones, e impulsos innatos. Esta integración de la persona y su propia identidad como varón y como mujer han sido asaltadas por las ideologías que nacen del individualismo, el dualismo antropológico y del relativismo moral. A ello ha contribuido el mal uso de la tecnología que precisa de una sociedad nihilista para hacer consumo incluso del cuerpo humano mediante la pornografía y la sustitución de lo humano por lo virtual.

Obispo Luis Argüello

El eslogan del autobús planteaba una referencia de objetividad, basada en el cuerpo, frente al eslogan inicial que desencadenó esta campaña de respuesta, y que consagraba como criterio último la autoconciencia subjetiva. Ese es un problema bien serio, el del subjetivismo, que lleva consigo un relativismo que, en principio, parece hacernos sentir más cómodos. Pero el problema es que luego hay que convivir y buscar un bien común. Y esto exige unas referencias objetivas que se puedan compartir.

Obispo Javier del Rio

Arequipa siempre ha sido, hermanos y hermanas, un bastión de la democracia y un bastión de la fe católica, y Arequipa está llamada ahora, en este momento tan importante de nuestra historia, porque esta ideología puede destruir el país como ha destruido las sociedades del hemisferio norte, sociedades que han tenido un crecimiento económico enorme pero en las cuales los suicidios juveniles, la desintegración familiar, los bebés tenidos en laboratorios como si fueran un producto, la destrucción de embriones. Es lo que marca la desintegración del hemisferio norte, y nosotros no queremos eso para nuestro Perú.