Obra Cultural

Sagrada Familia de Nazareth 2.jpgEntre bromas y veras, en esta prueba se reflejan distintas actitudes que facilitan o entorpecen la convivencia: virtudes como la paciencia, la comprensión, la afabilidad, la sinceridad, la urbanidad, la lealtad, la magnanimidad, etc., son básicas para saber convivir. Normalmente el ejercicio de estas virtudes se prueba en pequeños detalles. Si a usted le mueve el deseo de conocerse un poco mejor, conteste a las preguntas con la mano en el corazón, sinceramente.

1. Cuando ve la televisión por la noche
A. Procura que el volumen del sonido no moleste a los vecinos.
B. Procura oír bien el programa, y si el vecino se molesta, que se aguante.

2. Si alguien le llama por teléfono cuando usted no está y le deja recado que le interesa mucho hablar con usted,
A. Le llama usted para ver qué desea.
B. Se encoge de hombros y piensa que si tiene tanto interés ya volverá a llamar.

3. Va usted conduciendo su coche y le ocurre una de esas cosas típicas: a la del coche de delante se le cala el motor justo cuando el semáforo se ha puesto verde; se le cruza por delante otro coche de mala manera; un taxista se para en mitad de la calle y se forma la consabida cola.
A. Procura ejercitar la paciencia y la comprensión, poniéndose en lugar del otro (en el que seguramente ha estado más de una vez).
B. Aporrea la bocina frenéticamente, lanza miradas levemente asesinas o da rienda suelta a su disgusto con palabras malsonantes e injuriosas (para el otro)

4. Cuando usted va a comer al campo
A. Se preocupa de recoger los restos y desperdicios, aunque no haya papeleras.
B. No le importa dejar desperdicios, y se excusa si no hay papeleras.

5. Al hablar de los políticos que tienen ideas diametralmente opuestas a las de usted
A. Es capaz de analizar y, en su caso, criticar serenamente esas ideas,
B. Las descalifica diciendo que el político es un tal y un cual, sin entrar en ideas.

6. Después de escuchar la homilía del domingo
A. Procura sacar alguna conclusión personal para mejorar su vida.
B. Se limita a calificar la calidad formal o la oportunidad del tema.

7. Cuando viaja usted en un medio público de transporte
A. Deja el asiento a otro más necesitado.
B. Se hace el sueco («¿No decís que igualdad de sexos?… Pues ¡toma!») o se tranquiliza («Desde este lugar veo por lo menos tres personas que deberían ceder el asiento antes que yo»).

8. En cualquier comercio, una sola dependienta se afana en despachar a numerosos clientes. Entra uno suplicante: «Tengo mucha prisa…». Usted
A. Facilita las cosas (callándose, poniendo paz…)
B. Hace en voz alta un comentario ingenioso: «A ver qué se cree que tenemos los demás», o piensa en su interior que hay gente aprovechada y caradura.

9. Cuando se encuentra un vecino en la escalera o en el ascensor
A. Le saluda siempre.
B. Espera que el otro le salude (y si no, mutis), o saluda según a quién.

10. ¿Disfruta leyendo esas columnas de la prensa en que se pone «verde» sistemáticamente a otras personas (políticos, artistas, etc.)?
A. No.
B. Sí.

11. Si un amigo un poco pelma le dice que le gustaría hablar con usted de tal asunto
A. Hace un esfuerzo por complacerle.
B. Se excusa.

12. Casualmente ha encontrado usted unos momentos tranquilos para dedicarse a su ocupación favorita o al descanso, y otro miembro de la familia le pide algún favor:
A. Le complace usted sin quejarse.
B. Protesta usted porque no le dejan a uno en paz ni en su propia casa.

13. Si delante de usted, en público, unas personas se comportan de modo grosero, incivil o indigno
A. Procura llamarles la atención con claridad y buenos modales.
B. Se hace el sordo y el ciego, pensando que parece mentira, adónde vamos a parar, etc.

14. En una animada conversación con otra persona, sobre un tema en que ambos tienen puntos de vista diferentes
A. Está usted atento a los argumentos del otro.
B. Se dedica a pensar lo que va a soltar en cuanto el otro le deje hablar, sin escucharle.

15. En cualquier juego competitivo
A. Sabe usted perder con elegancia y buen humor.
B. Se enfada si pierde, intenta hacer trampas, etc.

16. Si en una tertulia se habla mal de otro «amigo» ausente
A. Usted, por lo menos, se siente incómodo.
B. Asiente complacido o incluso echa leña al fuego.

17. Cuando queda citado con otras personas a una hora determinada
A. Acostumbra a llegar con puntualidad.
B. No da mucha importancia a retrasarse, sobre todo «¡si sólo son diez minutos!»

18. Normalmente, ¿en qué tono se dirige a las personas que tienen la misión de prestarle algún servicio (ordenanzas, camareros, recaderos, etc.)?
A. Con amabilidad y con un «por favor…»
B. Con órdenes secas y exigentes, para que quede claro quién manda.

19. Por la calle o en lugares públicos
A. Usa ceniceros y papeleras.
B. Tira colillas, papeles, etc., al suelo.

20. Cuando surgen en la conversación temas eclesiásticos, relativos a actuaciones de obispos y sacerdotes
A. Tiene presente el deber de no hablar mal de nadie, y menos de esas personas.
B. Se deja llevar de su «particular magisterio», para calificarlos de buenos y malos, progres y carcas, rojos y fachas, etc.

21. En la toilette acaba de terminarse el papel higiénico:
A. Usted procura reponerlo inmediatamente o avisar a quien corresponda.
B. Resuelve su problema y el que venga detrás que arree.

22. Se trata de vaciar de maletas el ascensor a la vuelta del veraneo:
A. Lo desaloja rápidamente, dejando los bultos junto a la puerta y cerrando enseguida la puerta.
B. Deja la puerta del ascensor abierta el tiempo que haga falta y va llevando pacientemente los fardos hasta su casa, deteniéndose incluso a saludar a algún vecino.

23. A usted le gusta la conducción deportiva y es consciente de que domina el coche como muy pocos.
A. Pero se percata de que sus acompañantes van con el alma en vilo, por lo que decide continuar el trayecto con una conducción más suave.
B. Se molesta porque no se fían de usted y continúa conduciendo «ágilmente», dispuesto a demostrarles de lo que es capaz, pero sin hacer el burro.

24. Hay charcos, polvo o barro en la calzada, junto a las cunetas y aceras:
A. Usted se percata de que puede embadurnar a aquel sufrido peatón, reduce la velocidad y se aparta cuanto puede del bordillo en un intento de reducir al máximo el daño.
B. No es que acelere a posto -eso no-, pero se limita a echar una miradita por el retrovisor y no puede evitar una traviesa sonrisa mientras el peatón se limpia y le insulta.

25. En la piscina pública que usted frecuenta existe la tajante indicación de ducharse antes de zambullirse. Usted llega sudoroso del trabajo:
A. Cumple ese higiénico precepto a pesar de que las duchas no están a mano y de que el agua -¡mecachis!- está más fría de lo que debiera.
B. Disimula unos minutos y se tira a la piscina sin más preámbulos.

26. Lo de siempre: dos programas televisivos simultáneos que se reparten los plácemes de los miembros de su familia.
A. Usted, muchas veces, permite que otros elijan o, a lo más, con simpatía y salero, procura llevar suavemente el agua a su molino.
B. Le ponen negro este tipo de discusiones, por lo que habitualmente dirime la cuestión apretando el botón del canal que se debe ver esa noche…, por supuesto el suyo.

27. Suena el teléfono de la oficina y la llamada, una vez más es para Fernández, que no puede andar muy lejos.
A. Contesta con cortesía, se levanta, busca de verdad a Fernández y si no lo encuentra procura recoger el recado y luego lo transmite puntual.
B. Deja cortado al comunicante con un medio rugido, grita suavemente ¡Fernández! -para tranquilizar su conciencia-, y dice que no está, a veces esperando un poco para no quedar como un cochero.

28. En un frenazo de autobús, la señora de los tacones altos le propina un pisotón; o el chaval, jugueteando con sus compañeros le arrea sin querer un carterazo. La mujer o el crío, corridos, le piden perdón.
A. Usted acepta con prontitud las excusas, incluso, si el dolor se lo permite, con una sonrisa. A lo más, indica con amabilidad al colegial que procure tener un poco de cuidado.
B. Abronca a la agresora o al agresor, en voz clara y bien alta, aumentando su vergüenza y procurando recabar el apoyo de otros viajeros; no disimula en lo que puede el dolor y arremete contra el tipo de calzado que usa la señora, o la educación que dan sus padres al borrico del chaval.

29. Lleva ya más de dos años viviendo en su nuevo piso:
A. Conoce a varios de sus vecinos, sabe los hijos que tienen, sus nombres, profesiones, de lo que estudian… Quizá lo justo que se charla mientras sube el ascensor.
B. No sabe nada de nada, ni ha puesto el menor interés; por supuesto, jamás ha pisado otro piso ni ha acudido a esas «aburridas» asambleas de vecinos.

30. Si usted ha tenido un pequeño accidente de tráfico:
A. Se preocupa si a los ocupantes del otro vehículo les ha pasado algo y facilita y toma los datos oportunos.
B. Insulta al conductor del otro vehículo y se empeña en demostrar «in situ» que la culpa fue de él.

Su sagacidad le habrá llevado a descubrir que, para esto de la convivencia, lo bueno es que uno se encuentre en la línea de las posibilidades señaladas con la letra A. En consecuencia, podemos establecer la siguiente tabla de valoración: De 30 a 25 veces: convive usted muy bien -quizá con algún fallo, pero ¡hay que ser comprensivos! -. De 24 a 16 veces: su nivel de convivencia es aceptable, pero mejorable. De 15a 10 veces: sin duda, necesita convivir mucho mejor. Menos de 10 veces: pero, ¿¡en qué jungla vive usted?! En caso de que usted no haya podido responder a algunas preguntas -por ejemplo, porque no conduce, o porque casi no ve la televisión-, basta que disminuya el baremo anterior de sus aciertos -letra A- en tantos puntos como respuestas no contestadas.

«LA ÚNICA FELICIDAD QUE TENEMOS SOBRE LA TIERRA ES AMAR A DIOS Y SABER QUE DIOS NOS AMA», decía el Santo Cura de Ars. Esta felicidad ya empiezan a saborearla los que cada mañana y cada noche rezan las TRES AVEMARÍAS con la mayor fe y amor. Porque María es camino hacia Dios.