ESTADO SOCIAL DE DERECHO

Francisco Franco y su mujerNuestro Estado social de derecho encuentra su garantía en una doble vertiente: de un lado, en la naturaleza permanente e inmutable de sus Principios, unida al carácter de superley de nuestras Leyes Fundamentales, que sólo con determinadas condiciones pueden ser modificadas; de otro lado, en la suprema garantía del cumplimiento de la Ley por una Justicia independiente. En el primer aspecto, el papel del Consejo Nacional es decisivo. En el segundo, la garantía del imperio de la Ley está fijada de modo terminante por el artículo 17 del Fuero de los Españoles, que establece el derecho a la seguridad jurídica. Todos los órganos del Estado han de actuar conforme a un orden jerárquico de normas preestablecidas, que no podrán ser arbitrariamente interpretadas ni alteradas, y nuestras Leyes Fundamentales atribuyen la función jurisdiccional a una justicia que goza de completa independencia, y que ha de ser ejercida exclusivamente por los Juzgados o Tribunales determinados en la Ley Orgánica de la Justicia.

LIBERTAD, JUSTICIA Y AUTORIDAD

El gran problema que muchos países sufren, y que afecta a casi todas las sociedades de nuestro tiempo, es el de encontrar un orden político capaz de conjugar armónicamente las legítimas aspiraciones de libertad y de justicia con la necesaria autoridad, sin la que es imposible una libertad verdadera, garantizada en su ejercicio y limitada por el bien común. Alcanzar este equilibrio sobre el que se asienta el bien supremo de la paz, ha sido nuestra tarea en estos lustros. Pero es necesario tener presente que no se logra de una vez para siempre. Es una meta por la que hay que trabajar esperanzadamente cada día, y esta tarea por la paz es responsabilidad de todos y cada uno de los españoles. Por ello es absolutamente indispensable que nos enfrentemos al futuro con el mismo espíritu de unidad y solidaridad que nos ha animado hasta ahora, con idéntica voluntad de poner el bien común de la Nación por encima de las conveniencias particulares. La fidelidad permanente a estos ideales constituye nuestra interna fortaleza y no debéis tolerar nunca que nadie, ni de fuera ni de dentro, trate de destruirlos.

Esta es la obra común que hemos venido levantando a lo largo de estos años. Sus frutos están a la vista de todos. El desarrollo económico y social que la sociedad española ha experimentado es patente, y el proceso de institucionalización ha logrado sus objetivos.