EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS… con ojos de niño (VIII)
15 domingo May 2022
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14 sábado May 2022
14 sábado May 2022
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La Imagen de la Virgen se encuentra en la Ciudad de Guatemala en la, Iglesia de San Francisco (Ciudad de Guatemala) custodiado bajo la Orden de San Francisco de Asís. Su festividad es el 8 de diciembre, denominado «Día Clásico de Guatemala» celebrado con gran apoteosis y entusiasmo por parte de todos los novoguatemalenses.
Actualmente algunos atribuyen el patronazgo de la República de Guatemala a las advocaciones del Rosario y la Asunción, pero en numerosos momentos históricos como en 1640, 1654, 1759, 1760, 1821, 1879 y 1954 documentos pontificios y arzobispales aclaran que la Inmaculada Concepción es Patrona de la Iglesia Católica en la nación guatemalteca, adjuntando a este título el término de Principal, sido la única advocación mariana en este país que tiene el grado de Principal.
Con motivo de la devastación de la ciudad de Santiago de los Caballeros, originada por el terremoto ocurrido en 1773, el Cabildo del Ayuntamiento decidió trasladar la capital a otra sede, al Valle de la Ermita o de la Virgen, llamando a la nueva ciudad la Nueva Guatemala de la Asunción, la antigua imagen de la Inmaculada Concepción fue trasladada, tal como lo expresaron los cronistas de la época y posteriormente.
El 5 de diciembre de 1954, en el marco del primer centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el Papa Pío XII concedió a la imagen de la Inmaculada Concepción, la Coronación Pontificia, máximo honor que la iglesia otorga a las esculturas más célebres, veneradas, insignes y queridas del pueblo católico. Es conveniente recordar que en la Constitución Ineffabiliis Deus, del 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX pronunció y definió ese dogma. En esa oportunidad manifestó: “La Virgen fue toda pureza y hermosura; más hermosa que la hermosura, más santa que la santidad y sola santa y purísima en cuerpo y alma”.
El 3 de agosto de 2005, el presidente de la República, en ese entonces, señor Oscar Rafael Berger Perdomo, impone la Orden del Quetzal en grado de Gran Cruz, a dicha imagen, en acto celebrado en el salón de recepciones del Palacio Nacional de la Cultura, como homenaje a la benemérita labor de los frailes franciscanos, a cuya orden religiosa pertenece esta advocación mariana y quienes iniciaron la devoción religiosa que se ha mencionado.
El 5 de diciembre de 2012, El Ministerio de Cultura y Deportes de la República de Guatemala emitió el respectivo Acuerdo mediante el cual declara al Rezado a la Inmaculada Concepción, del Templo de San Francisco en la ciudad capital, como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación, al considerar que dicho Rezado representa una manifestación cultural de carácter religioso que constituye y fortalece la identidad guatemalteca.
Entre las actividades relacionadas con la festividad de la Inmaculada Concepción correspondientes al 2013, la imagen de la Virgen se trasladó al Instituto de Antropología e Historia -IDAEH-, de la República de Guatemala, para restaurarla. El memorable retorno de dicha imagen a su Templo se realizó el 23 de noviembre del año referido.
13 viernes May 2022
12 jueves May 2022
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Siempre será un misterio insondable de la divina Providencia que tanto esfuerzo y entusiasmo se perdieran casi totalmente. Las Cruzadas fracasaron, pero se consiguieron resultados muy apreciables. Se manifestó magníficamente el entusiasmo religioso y se multiplicaron los actos de heroísmo. Es cierto que se mezclaron miserias humanas, pero analizadas en su conjunto, las Cruzadas son la manifestación más brillante del espíritu cristiano de la época. Se acreditó y afianzó la figura del Papa como guía y jefe de la Cristiandad. Se detuvo, durante varios siglos, el poderío musulmán, que amenazaba constantemente a Europa.
El contacto con la cultura bizantina trajo a Occidente elementos culturales nuevos e importantes; se estrecharon más los vínculos de fraternidad cristiana entre los pueblos; se crearon nuevas diócesis y se organizaron obras de caridad y beneficencia.
El famoso escritor italiano, de fama universal, Vittorio Messori ha dicho: los iluministas han construido una “Leyenda Negra” sobre las cruzadas como arma de la guerra psicológica contra la Iglesia Romana.
En Oriente la Leyenda Negra se ha vuelto contra el entero Occidente: pagamos todos (y pagaremos todavía más) las consecuencias, con el deseo de venganza de las multitudes musulmanas que piden venganza contra el «gran Satanás» que no es sólo Estados Unidos, sino la entera cristiandad ¿No son quizá los occidentales mismos quienes insisten en decir que las cruzadas han sido una terrible, imperdonable agresión contra los píos, devotos, mansos seguidores del Corán?
¿Quién fue el agredido y quién el agresor? Cuando, en el 638, el califa Ornar conquista Jerusalén, ésta era ya desde hacía más de tres siglos cristiana. Poco después, los seguidores del Profeta invaden y destruyen las gloriosas iglesias primero de Egipto y luego del norte de África, llevando a la extinción del cristianismo en los lugares que habían tenido obispos como San Agustín. Toca luego a España, a Sicilia, a Grecia, a la que luego se llamará Turquía y donde las comunidades fundadas por San Pablo mismo se convierten en cúmulos de ruinas. En 1453, tras siete siglos de asedio, capitula y es islamizada la misma Constantinopla, la segunda Roma. El rodillo islámico alcanza los Balcanes, y como por milagro es detenido y obligado a retroceder ante los muros de Viena.
«Todavía hoy: ¿qué país musulmán reconoce a los otros que no sean los suyos, los derechos civiles o la libertad de culto? ¿Quién se indigna ante el genocidio de los armenios ayer y de los sudaneses cristianos hoy? El mundo, según los devotos del Corán, ¿no está dividido en «territorio del Islam» y «territorio de la guerra», esto es, todos los lugares todavía no musulmanes que deben serlo, por las buenas o por las malas?».
«Un simple repaso a la historia incluso en sus líneas generales, confirma una verdad evidente: una Cristiandad en continua postura defensiva respecto a una agresión musulmana, desde los inicios hasta hoy (en África, por ejemplo, está en curso una ofensiva sangrienta para islamizar a las etnias que los sacrificios heroicos de generaciones de misioneros habían llevado al bautismo). Admitido -y probablemente no concedido- que alguno, en la historia, deba pedir excusas a otro ¿deberán ser quizá los católicos quienes se hagan perdonar por aquel acto de autodefensa, por aquel intento de tener al menos abierta la vía de la peregrinación a los lugares de Jesús que el ciclo de las cruzadas?».
Una de las manifestaciones más características del espíritu cristiano de este tiempo son las Órdenes militares, estrechamente unidas al espíritu guerrero de la época y al fervor de los cruzados.
Las órdenes militares participaban del espíritu monacal y militar al mismo tiempo. Todos sus miembros hacían voto de pobreza, castidad y obediencia; los caballeros añadían el voto de consagrarse a la milicia.
La Orden Hospitalaria se fundó en el hospital de San Juan Bautista de Jerusalén, hacia el año 1050. Raimundo de Puy le dio la organización definitiva y una Regla propia. En este primer periodo eran denominados Hospitalarios; más tarde, convencidos de que para proteger a los peregrinos en los hospitales y refugios necesitaban una fuerza militar, nació la rama de los Caballeros en el año 1137; se fue estableciendo de tal manera que la Orden tomó el carácter de Orden militar, aunque nunca abandonaron el cuidado de los enfermos. Como distintivo llevaban manto rojo y una cruz blanca.