EL AGUA BENDITA… con los ojos de niño (3)
19 domingo Sep 2021
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19 domingo Sep 2021
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18 sábado Sep 2021
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Allí, su primer párroco, el padre Paul Vachon, instituyó la Hermandad del Rosario, unos pocos años después, hasta que en 1714 se comenzó la construcción de un segundo templo, más grande, que sustituiría la pequeña capilla de madera.
Este segundo templo, que actualmente se conoce como “el viejo santuario”, todavía está en pie, y es la iglesia más antigua de Canadá en la que aún se celebra, a diario, la Santa Misa.
Pero cuando el padre Vachon murió, en 1729, la iglesia pasó cerca de 155 años sin tener un párroco permanente. No fue sino hasta 1864 cuando el padre Luc Desilets llegó al lugar. Allí, tuvo una experiencia que marcó definitivamente el futuro de esa comunidad, y del propio santuario.
Desilets escuchó un extraño ruido procedente del templo. Al entrar, descubrió que se trataba de un pequeño cerdito, masticando un rosario. La experiencia marcó profundamente al sacerdote, que interpretó el hecho como una señal del abandono espiritual en el que se hallaba la comunidad.
Así, decidió darle un nuevo empuje a la Hermandad del Rosario que el propio Vachon había fundado años atrás.
Se consagró a Nuestra Señora y comenzó el rezo del rosario después de cada Misa, invitando a los habitantes de la localidad a rezarlo además en sus casas.
Al poco tiempo, la iglesia ya no daba abasto para recibir a todos los fieles. Este fue el primer milagro de Notre-Dame-Du-Cap.
El segundo está relacionado con la construcción de una tercera iglesia, que ya era necesaria para albergar a una comunidad cada vez más grande.
Habiendo obtenido los permisos en 1879, los materiales de construcción tenían que ser llevados al sitio cruzando el río San Lorenzo en el invierno. Pero ese año el invierno no fue lo suficientemente frío, y el río no se congeló.
Los feligreses rezaron el Rosario continuamente, pidiéndole a Nuestra Señora que el río se congelase para poder traer los materiales de construcción.
Desilets le prometió a la Virgen que consagraría el templo en su honor si lograban traer el material antes de la primavera.
A mediados de marzo de ese año, una serie de delgadas placas de hielo se deslizaron desde el Lago San Pedro hasta llegar al Cabo de la Magdalena.
El vicario de la parroquia y varios miembros de la comunidad trabajaron para hacer un puente de hielo con estas placas (añadiendo nieve y agua), que se mantuvo en su sitio por toda una semana.
Así, con el llamado milagro del “puente del rosario”, los materiales lograron llegar a tiempo, sin contratiempos.
El 22 de junio de 1888, el tercer milagro tuvo lugar. Fue en el mismo día de la dedicación del que se convertiría entonces en el santuario definitivo.
Una hermosa imagen de la Virgen donada por un feligrés había sido entronizada ese día, y se le había colocado, ceremoniosamente, sobre el altar.
Al caer la tarde, Pierre Lacroix, un vecino de la zona que sufría de ciertas discapacidades motoras, pidió que le ayudasen a entrar al templo, para rezar.
El padre Desilets, y un fraile franciscano de apellido Janssoone le ayudaron, y se quedaron rezando con él, y la imagen de la Virgen abrió sus ojos, durante casi diez minutos. Los tres hombres lo vieron, desde distintos lugares del templo. Por el resto de su vida, Janssoone contaría cómo ese evento había cambiado su vida.
16 jueves Sep 2021
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– DIFICULTADES EN LA PROPAGACIÓN DEL CRISTIANISMO
El principal obstáculo de la naciente Iglesia fue la Sinagoga. Los judíos de la Sinagoga se opusieron con tenacidad al Cristianismo por suponerlo contrario a la idea tradicional del Mesías y de la Ley de Moisés.
Entre los gentiles fueron los sacerdotes y sacerdotisas de las falsas divinidades quienes se opusieron al Cristianismo, porque veían amenazados sus intereses personales.
Filósofos y personas ilustradas, ricos y personas mundanas se sentían ofendidos y molestos por la austeridad del Cristianismo, su doctrina de la Cruz y la caridad fraterna. Ellos fueron los que más contribuyeron con sus calumnias contra los cristianos a crear un ambiente de odio popular contra el Cristianismo. Calumnias que prepararon el clima adecuado para las persecuciones romanas.
Los cristianos rechazaban los falsos dioses y el culto romano a los dioses. Por esta razón fueron considerados por los Emperadores romanos como enemigos del género humano. Ésta fue la causa principal de las persecuciones romanas.
– JERARQUÍA ECLESIÁSTICA
Al principio la Iglesia era dirigida por los Apóstoles; cuando la comunidad cristiana aumentó notablemente, los Apóstoles eligieron a siete diáconos y poco después constituyeron el consejo de los presbíteros, que participaron en el Concilio de Jerusalén del año 50, como ya hemos estudiado en lecciones anteriores.
En las comunidades cristianas que fundaba San Pablo nombraba siempre presbíteros para gobernarlas. Cuando las comunidades aumentaban considerablemente, establecía como jefes a los obispos, fieles discípulos suyos.
San Pablo nombró a Timoteo Obispo de Éfeso y a Tito, de Creta. Los obispos consagraban presbíteros para las iglesias particulares. Los diáconos eran auxiliares del Obispo en el ejercicio de sus funciones pastorales, administración, etc. A ellos se unieron después los subdiáconos.
La unidad monárquica que Jesucristo confirió al Colegio Apostólico con la institución del Primado de San Pedro, se perpetuó después de la muerte del Apóstol en la Iglesia Católica con el Primado del Romano Pontífice.
– ORGANIZACIÓN ECLESIÁSTICA
En el Imperio Romano aparece, junto a la jerarquía eclesiástica, otros ministerios menores: los lectores que leían la Sagrada Escritura en los oficios litúrgicos; los acólitos, que estaban al servicio del diácono y subdiácono en los oficios litúrgicos; los exorcistas que cuidaban a los enfermos mentales, epilépticos y posesos; y los ostiarios que vigilaban la entrada de la Iglesia.
La organización eclesiástica quedó establecida en parroquias, diócesis y provincias eclesiásticas.
Para estudiar los problemas que surgían en la Iglesia y para combatir las herejías, la jerarquía eclesiástica se reunía en Concilios. Son muy numerosos los Concilios interdiocesanos de este tiempo, cuyos documentos han llegado hasta nuestros días.
– ADMINISTRACIÓN DEL BAUTISMO
En los tiempos apostólicos, quienes aceptaban la doctrina de Cristo recibían enseguida el Bautismo y eran admitidos entre los fieles; pero, poco tiempo después, los cristianos se convencieron de la necesidad de una preparación de los candidatos antes de ser admitidos en la Iglesia.
Los convertidos que querían bautizarse tenían un período de preparación al que se llamó Catecumenado. Pasada la prueba, se procedía a la administración del Bautismo en un ambiente de gran solemnidad. Era administrado por el obispo y los convertidos vestían de blanco durante toda la octava del Bautismo. Se bautizaban en ríos y estanques, y más tarde en baptisterios especiales. El Bautismo de infusión fue sustituyendo poco a poco al de inmersión.
Terminada la ceremonia del Bautismo, los nuevos cristianos se dirigían en procesión ante el obispo, quien les imponía las manos con la invocación al Espíritu Santo y, a continuación, los ungía con el óleo santo.
14 martes Sep 2021
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12 domingo Sep 2021