
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
04 martes Feb 2020
02 domingo Feb 2020
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Cuanto somos y tenemos, todo es don de la divina bondad que corresponde como propia al Espíritu Santo; luego el pecador le ofende al mismo tiempo que recibe sus beneficios, y abusa de sus dones para ofenderle, al mismo tiempo que, porque es bueno, se alza contra Él multiplicando incesante sus culpas.
Añádase, además, que, pues el Espíritu Santo es espíritu de verdad, si alguno falta por debilidad o ignorancia, tal vez tenga alguna excusa ante el tribunal de Dios; mas el que por malicia se opone a la verdad o la rehúye, comete gravísimo pecado contra el Espíritu Santo. Pecado tan frecuente en nuestra época que parecen llegados los tristes tiempos descritos por san Pablo, en los cuales, obcecados los hombres por justo juicio de Dios, reputan como verdaderas las cosas falsas, y al príncipe de este mundo, que es mentiroso y padre de la mentira, le creen como a maestro de la verdad: Dios les enviará espíritu de error para que crean a la mentira (2ª Tes. 2, 10): en los últimos tiempos se separarán algunos de la fe, para creer en los espíritus del error y en las doctrinas de los demonios (1ª Tim. 4, 1): Y por cuanto el Espíritu Santo, según antes hemos dicho, habita en nosotros como en su templo, repitamos con el Apóstol: «No queráis contristar al Espíritu Santo de Dios, que os ha consagrado».
(Ef 4, 30). León XIII, Divinum illud munus, 13-14
01 sábado Feb 2020
01 sábado Feb 2020
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La presencia de María en Inglaterra empezó con tres visiones recibidas por Lady Richeldis de Faverches, una viuda quien vivía en una mansión en Walsingham.
Walsingham, Nuestra Señora de Inglaterra, 1061
La presencia de María en Inglaterra empezó con tres visiones recibidas por Lady Richeldis de Faverches, una viuda quien vivía en una mansión en Walsingham. En estas visiones, María le mostraba a Lady de Faverches la casa en Nazaret en donde el ángel Gabriel le dijo a María que ella iba a dar a luz al Hijo de lo Más Grandioso.
La Bendita Madre le solicitó a Lady de Faverches que construyera una réplica de su casa en Nazaret dedicada a la memoria de la Anunciación de María y la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. María prometió:
“Deja que todos aquellos que estén afligidos o necesitados me busquen en esa pequeña casa que tu mantendrás para Mí en Walsingham. Pues los que allí me busquen obtendrán socorro”.
En la edad media, Walsingham se convirtió en uno de los más grandes sitios de peregrinaje en toda Europa. Una iglesia fue construida alrededor de la casa para protegerla de los elementos.
Muchos reyes ingleses hicieron peregrinajes a Walsingham. El último de estos fue Enrique VIII, quien hizo tres peregrinajes al lugar antes de romper con la Iglesia Católica en 1534 y formar la Iglesia de Inglaterra.
Enrique ordenó la destrucción de todos los oratorios y sitios de actividad Católica. La iglesia de Walsingham y la casa fueron destruidas en la ola de destrucción que hubo. La estatua de María que residía en la casa fue quemada algunos años después.
No fue sino hasta 1920 que la Casa Santa de Walsingham fue reconstruida bajo la dirección de Alfred patten, un predicador Anglicano.
La Capilla de los Descalzos, así nombrada en honor de todos aquellos – que en la edad media – se quitaban los zapatos para caminar descalzos a la Casa Santa, una pequeña capilla Católica localizada cerca de la Casa Santa que se las arregló para escapar de la destrucción de la Reforma.
Esta capilla se convirtió en el Lugar Santo Católico de Nuestra Señora en Inglaterra. Ambos lugares se han convertido en centros de peregrinación nuevamente desde entonces.
31 viernes Ene 2020