
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
14 domingo Jul 2019
13 sábado Jul 2019
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La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los Jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII. La imagen fue confeccionada en alguna de las fábricas guaraníes que florecían en estas famosas misiones.
Hacia el 1779 la imagen permaneció en la capilla que los padres jesuitas atendían en el pueblo del Pintado y tiempo después, al trasladarse la población entera hacia lo que hoy es la ciudad de Florida, los vecinos llevaron consigo la querida imagen ante la que habían orado sus antepasados.
El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a las guerras de independencia. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen colocaron el futuro de la nueva nación. El 25 de agosto de ese año se proclamó la Independencia Nacional y los constituyentes, después de firmar el acta de la soberanía, volvieron ante la sagrada imagen para colocar la patria naciente bajo su amparo y protección. Desde entonces el pueblo llamó a esta imagen «La Virgen de los Treinta y Tres». El 25 de agosto de 1975, al cumplirse los 150 años de su independencia, la nación uruguaya declaró oficialmente «Monumento Histórico» a esta imagen de la Virgen y al templo donde se le venera.
La Virgen de los Treinta y Tres mide 36 cm. de alto. Es una talla barroca de la Asunción de la Virgen, cuyas vestiduras parece que se mueven al viento por la abundancia de sus pliegues.
La «Libertadora del Uruguay» porta desde 1857 una corona de oro y piedras preciosas, regalo del segundo jefe de los Treinta y Tres, que luego fuera presidente de la República. Lo desproporcionado del tamaño de esta corona (una extraordinaria obra de orfebrería) ha venido a ser la nota distintiva de esta advocación mariana.
La imagen fue coronada canónicamente en 1961, por concesión de Su Santidad San Juan XXIII; quien al año siguiente la proclamó oficialmente «Patrona del Uruguay». La solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación a su santuario desde todos los lugares de la nación.
12 viernes Jul 2019
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Monseñor D. Ramón Malla Call
Obispo de Lérida
«Esta catedral hace veinte años, más en concreto, la víspera de san Miguel de 1955, cobijó en su ámbito la figura ya histórica de Francisco Franco. No es humillante para el Jefe del Estado, que nos ha dado para siempre en la tierra, elevar a Dios una plegaria de perdón por su alma. El mensaje póstumo, cuya lectura emocionada por el presidente del Gobierno ayer escuchamos, nos recordaba el alto ideal que se había propuesto alcanzar el Jefe de Estado, cuya consecución nos urgía: y para el cual indudablemente había trabajado sin descanso…: Descanse en paz quien tanto se esforzó en conseguirnos un futuro más bello».
Producciones Armada
Tenerife
12 viernes Jul 2019
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49 – Berger: «Un posible factor etiológico que no ha sido mencionado en la literatura, el aborto de un embarazo concebido por el paciente masculino que puede haber llevado a que el paciente «salga» y declare su homosexualidad, se discute” (p. 251).
50 – American Psychiatric Association: «La Desordenada Identidad de Género puede distinguirse de la mera rebeldía a los papeles estereotípicos de conducta por la magnitud y convicción de los deseos de género opuesto, sus intereses y actividades” (p. 536).
51 – Phillips: «La función discriminadora de 16 ítems… produjo una clasificación correcta del 94.4% de los hombres heterosexuales y del 91.8% de los hombres homosexuales. Estos resultados indican que los hombres hetero u homosexuales se clasifican con precisión equivalente en base a sus recuerdos de haber tenido o no haber tenido experiencias conforme a su género (masculino) en la niñez” (p. 550).
52 – Harry: «Estos datos sugieren que alguna historia de femineidad infantil es casi siempre precursora de conducta homosexual en la adolescencia» (p. 259).
53 – Hadden: «En mi experiencia con homosexuales masculinos, casi sin excepción reconocen que estaban mal ajustados ya al comenzar la escuela. Muchos padres se dieron cuenta de que necesitaban ayuda psiquiátrica mucho antes» (p. 78)
54 – Rekers: «Cuando lo vimos por primera vez, el nivel de su identificación femenina era tan profundo… que sugería determinantes bioquímicos y neurológicos irreversibles. Después de 26 meses de tratamiento, se veía y actuaba como cualquier otro niño. Personas que han visto los videos de antes y después del tratamiento han comentado que son dos niños distintos”.
55 – Brown: «En resumen, parecería que el modelo de familia con una combinación de una madre dominante y excesivamente íntima sumada a un padre desapegado y hostil o débil está sin duda relacionado al desarrollo de la homosexualidad masculina… Es sorprendente que no se haya reconocido esta relación entre las varias disciplinas que se ocupan de los niños. Un problema que se presenta con relación a esto es cómo informar y educar a los profesores y a los padres con respecto a la influencia decisiva de la familia en determinar el curso y resultado del desarrollo psicosexual del niño. Pareciera no haber justificación para tener que esperar otros 25 o 50 años hasta poder hacer llegar esta información a aquellos que se preocupan de los niños. Y no hay excusa para que profesionales en las ciencias del comportamiento continúen haciéndole el quite a la responsabilidad de diseminar este conocimiento y estos conceptos tan ampliamente como sea posible» (p. 232).
Declaración sobre la homosexualidad de la Asociación Médica Católica
10 miércoles Jul 2019
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Bruno
Leo en los medios que el Papa Francisco ha dicho recientemente que la «docilidad al Espíritu implica un estilo de vida y una proclamación sin un espíritu de conquista, sin la voluntad de hacer proselitismo (es la peste) y sin una intención agresiva de refutación». Me he quedado pensando en esta frase y me ha parecido necesario hacer una brevísima reflexión sobre ella.
Como es lógico, no es mi intención corregir al Papa, entre otras cosas porque el Pontífice actual no se caracteriza por la claridad de su pensamiento y no sé muy bien qué quiere decir con esa frase. Supongo que estará criticando la intención de quedar por encima de los demás o algo por el estilo. En cualquier caso, sin embargo, creo que conviene resaltar que, en principio, no hay nada de malo en el espíritu de conquista en la Evangelización, como muestra sin lugar a dudas la historia de la Iglesia.
Por ejemplo, San Juan Bautista de la Salle hablaba de la «conquista de las almas por el anuncio del Evangelio» (Meditaciones para los días de retiro, 1ª meditación). Santo Domingo «se consagraba con todas sus fuerzas y ardiente celo a conquistar para Cristo el mayor número de almas, todas las que podía, y en su corazón tenía una ambición sorprendente, casi increíble, de la salvación de los hombres», según nos cuenta el beato Jordán de Sajonia (Vida de Santo Domingo). San Juan Bosco esperaba que Dios le diese la gracia de imitar a San Francisco de Sales «en la conquista de las almas» y para «imitarle en el combate contra los errores de la religión, especialmente del protestantismo» (Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales).
Si acudimos a la Compañía de Jesús, San Alberto Hurtado, jesuita chileno y canonizado hace solo quince años, exhortaba a ir a la «conquista del mundo, conquista que, más que el fruto de sus palabras, será el fruto de la gracia de Dios», recordando que «para la conquista de las almas hay que ser otro Cristo» (El llamado del Rey). El mismo San Ignacio, en la meditación del Rey temporal, imagina que Cristo nos llama a cada uno y dice «mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi Padre», llamándonos a trabajar con Él en esa conquista. De hecho, el Papa Pío XI exhortaba a los sacerdotes y religiosos a que acudieran a los Ejercicios Espirituales con el fin de adquirir «aquella abundancia de espíritu sobrenatural» necesaria para «conquistar muchas almas para Cristo» (Carta encíclica Mens Nostra).
Podrían citarse innumerables ejemplos más, pero creo que los citados hacen evidente que lo crucial es para quién conquista el evangelizador: para sí mismo y su propia gloria y satisfacción o para gloria de Dios y de Cristo. Lo importante, asimismo, es en qué fuerzas confía el evangelizador para esa conquista: las suyas o las de la gracia de Dios. Como decía San Francisco Javier, patrono de las misiones, que algo sabría del tema, «no pretendo conquistar este reino (Japón) para Portugal, sino para Cristo; y para esta conquista no son menester más armas que la verdad y la paciencia». No se trata, pues, de no conquistar, sino de no conquistar a la manera mundana, de hacerlo a la manera de Dios.
Algo similar podría decirse del nunca bien definido y aparentemente pestífero proselitismo, que antes se consideraba deber de todo cristiano, aunque supongo que es posible que el Papa se refiera a algo diferente de lo que antes se entendía por esa palabra. También podríamos hacer un repaso de la intención de refutación, a menudo combativa, que tantísimos santos y doctores de la Iglesia han mostrado contra las herejías y los que las sostenían.
Creo, sin embargo, que bastan los párrafos anteriores para darse cuenta, gracias a este ejemplo tan poco importante, de que, del mismo modo que el magisterio papal ayuda a entender la Tradición de la Iglesia, ese magisterio necesita entenderse dentro de esa misma Tradición. Es lo que el Papa Benedicto XVI llamaba la hermenéutica de la continuidad. De otro modo, nos exponemos a estar sacudidos por todo viento de doctrina, algo que el apóstol San Pablo tendía a considerar con cierta desaprobación.
(REVISTA INFOCATÓLICA)