El Párroco
* La norma moral objetiva es la Ley de Dios. La moral autónoma, que predican y practican los melindrones de la novísima conciencia, ha salido del infierno.
* La naturaleza humana, rechaza como un mal, al dolor, el sufrimiento. Vistos a la luz sobrenatural, es el gran don que Dios nos concede para nuestra santificación.
* El mundo pagano es un mundo fatalista. El mundo cristiano es un mundo providencialista: Dios nos ha creado, nos ama y quiere salvarnos eternamente.
* Salmo 14.1: «Dice el necio para sí: «No hay Dios». La Sagrada Escritura afirma que se necesita ser necio para negar la existencia de Dios. Para decir que Dios es el Hombre, se necesita estar endemoniado.
* El llamado «Espíritu del Concilio», es «el humo de Satanás que ha penetrado en la Iglesia». Lean el Concilio Vaticano II y, si lo encuentran, «Lo que no ha dicho el Concilio», del sacerdote José Ricard Torrens.
* Es evidente: existe una realidad material. Hay puentes y muros. La realidad sobrenatural es la gracia de Dios que recibimos por los siete sacramentos, nos hace santos y nos lleva a la eterna felicidad del Cielo.
* El Padre Nieto decía: «Trabaja sin descanso, pero amando». Sin amor, sin caridad cristiana, podemos dar mil vueltas al mundo y no hacer nada. Vanidad de vanidades.
* El Maestro del Discernimiento es San Ignacio de Loyola. Y todos los santos y santas. Hay quienes creen que discernir es salirse con la suya.