Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Publicaciones de la categoría: Meditaciones de la Virgen

Meditación 52: la vida de Nazaret

26 viernes Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Otra característica de la casa de Nazaret, fue su humildad y oscuridad y así se llama a esta vida la vida oculta de Jesús.

_nazaret1º La soberbia con todos sus derivados: el orgullo, la vanidad; el amor propio, la afición desordenada, por la que buscamos tan fácilmente la alabanza y la gloria de los hombres…, todo esto es -innato en los hombres. -Todos padecemos la misma enfermedad… ¿A quién no le agrada ser estimado y alabado?… ¿A quién no le duele, sobre todo en algunos casos, el menosprecio…,la indiferencia…, la frialdad con que es acogido por los demás? -Recuerda casos prácticos de tu vida V verás cuántas veces has sentido esto…, mucho más cuando tenías derecho a esperar otra cosa… Es consecuencia del pecado original…; a todos nos mancha y a todos nos deja heridos con esta misma herida. -Comienza por persuadirte que entras muy de lleno en todo esto y cuanto más libre te llegues a creer de ello… más metida está, y más profundamente, tu alma en la soberbia y ambición. -Debes, pues, convencerte prácticamente de, la necesidad que tienes de corregir y de curar esta enfermedad.

Además, piensa en lo necia y ridícula que es…; se trata de buscar la estima y alabanza de los hombres y esto, ¿qué es?…, ¿qué vale?…, ¿noves cuántas veces los hombres se engañan en sus juicios…, otras juzgan con pasión…, con prejuicios y hasta con hipocresía?… ¡Cuánta falsedad en el corazón humanó!… ¡Qué pocos dicen con sinceridad y nobleza lo que de ti sienten!… ¿Y esto es lo que tanto buscas y tanto te gusta?… ¡Qué tonto y qué necio eres al dar importancia a esta vanidad que no es más que palabras… humo…, nada!…

2º Él ejemplo de Nazaret. -Mira al contrario en aquella casita qué lección te dan más provechosa en este punto… ¡Cómo allí se pisotea y se desprecia todo esto!… Jesús se esconde y oculta, en aquel pueblecito de Nazaret que no era conocido…, ni siquiera una vez se le nombra en la Sagrada Escritura hasta este momento… Jerusalén era una gran Ciudad… Belén, la ciudad de David…, pero Nazaret, nada, una aldea de cuatro casas, pequeña y desconocida de todos… Allí vivió Ma­ría…, allí vive ahora el Hijo de Dios.

Jesús, también se oculta y esconde por las condiciones de sus padres, que eran unos pobres…, que no llamaban la atención de nadie…, que eran como unos humildes aldeanos… que ni siquiera en Nazaret brillaron y ejercieron cargo alguno.

En fin, también se oculta, por sus ocupaciones, que eran las de una casa pobre, donde los niños ya tienen que hacer recados…, ayudar a sus padres, etc…, y después de mayor, no se dedicó a estudios o alguna otra ocupación elevada, sino a las labores de un artesano…, de un carpintero que ni siquiera, con su oficio, hacía cosas preciosas de arte…, sino vulgares, rudas y ordinarias.

Mira a Jesús, así, ocuItándose y escondiéndose… contempla a Ma­ría con toda su hermosura y santidad, enterrada en aquel pueblecito, donde nadie la apreciaba nada más que como una buena vecina…; mírala ocupada en las cosas más bajas y ordinarias…; -es la perla que se oculta en el fondo del mar. -No parece sino que Dios, celoso de que se la robaran, así la escondía y guardaba…

3º Tiempo que dura. -Pero, además, recuerda el tiempo que es.to dura…. hasta que fue necesario salir a predicar…; sino allí hubieran pasado toda su vida..; ¡Qué lección más prácti9a! Él Hijo de Dios no tiene prisa por dejar su escondite, y sólo lo deja por la obediencia y la gloria de su Padre. ¿No te parece que humanamente hablando estaba allí perdiendo el tiempo? Si en vez de tres años hubiera predicado seis o diez o quince, ¿no hubiera sido mejor? ¡Cuántas almas hubiera convertido!… ¡Qué de cosas no hubiera enseñado al mundo! Pero allí, en Nazaret, ¿qué hacía tanto tiempo? ¿No era incompatible el dejar pasar así los días, con su obra de Redención?… Parece hasta indigno del Mesías Redentor, el pasarse ¡treinta años! sin hacer nada, al parecer, en su oficio de Redentor…, que era el fin que traía a este mundo. -Y, sin embargo, la sabiduría de Dios no pensaba de ese modo. -Quería darnos la lección suprema de la humildad, enseñándonos prácticamente a combatir la soberbia y la vanidad nuestra… ¡Qué lección más dura y qué poco la aprovechamos!…

4º Oscuridad y silencio. -Penetra bien delante de Dios el valor de la oscuridad y silencio. A la vista de Jesús y de Ma­ría así abrazados con ella, tu corazón no debe desear otra cosa.

Él demonio desea que tus cosas se vean para que el ladrón te las robe o para que su mérito .se evapore… Un perfume destapado pierde su fuerza…; un imprudente que exhibe sin cuidado sus alhajas y riquezas, fácilmente las pierde…; todos procuran esconder su dinero no se publica ni se dice a nadie lo que se tiene ¿por qué no obrar así de prudentemente en la vida espiritual?

Es arduo y áspero el trabajar en silencio…, sin que nadie nos vea…, sin que nadie se entere…; es duro hacer el bien sin esperar alguna recompensa…, ningún agradecimiento:.. Recuerda cómo te ha costado esto y quizá por ello te has llevado verdaderos disgustos… Es, en fin, muy doloroso vernos aislados…, no comprendidos ni estimados…, pero mira a Nazaret…, contempla a Jesús en aquella vida que sólo interrumpe por la predicación y que continúa ahora en la Eucaristía… soledad…, silencio…, oscuridad, esa es su vida. -Mira a Ma­ría y pídela te dé a participar de la hermosura de esta vida y de los encantos que encierra… para las almas que enamoradas de ella quieren ocultarse a los ojos de los hombres, para vivir sólo para Dios.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 51: la casa de Nazaret

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1º Vida de obediencia. -Es una consecuencia del orden. -Cuando todos mandan, o cuando nadie obedece, no puede haber nada ordenado..; es, por tanto, necesaria la vida de obediencia, donde ha de haber vida verdaderamente ordenada y regulada. -Nazaret, modelo de orden, lo es también de obediencia.

La_ciudad_de_Nazaret_01-maquetaLa importancia de esta vida nos la da el Evangelio… Casi no dice nada de la vida de Nazaret…, fue la parte más larga de la vida de Jesús, y toda ella la resume en dos palabras…, pero en estas palabras hace resaltar que la vida de Nazaret fue vida de obediencia sobre todo. -Jesús, estaba sujeto a sus padres… Ma­ría a José… José, a la voluntad de Dios. -De suerte, que allí todos obedecían y ni un momento hadan su voluntad propia, sino la de Dios, por medio de la obediencia.

Penetra bien en este pensamiento, y pide a la Santísima Virgen un conocimiento práctico de él: que sólo con la obediencia podremos cumplir la voluntad de Dios. -Ese es nuestro fin, servir a Dios…; el que sirve, debe hacer la voluntad de su señor…; luego tenemos que hacer siempre la voluntad de Dios.

Pero esta voluntad, a veces es oscura y difícil de conocer…; otras, el amor propio nos ciega, para que no la veamos…; otras, es el demonio el que se empeña en oscurecerla; con tentaciones y astucias diabólicas, y así apartarnos de la fuente y causa de la santidad, que es el cumplimiento de esa voluntad de Dios. -¿Qué hacer entonces?… ¿Dónde buscar la solución?…, ¿Cómo acertaremos con lo que Dios quiere?;.. Sólo con la obediencia. Con ella, no se cumple la voluntad de un hombre, sino la de Dios, que por él nos manda.

2º El modelo. -Y la gran lección práctica es Nazaret. Jesús y Ma­ría no ven en la obediencia algo accidental y pasajero, sino esencial y permanente… y por eso toda la vida de Jesús será modelo de obediencia…

Ante todo y sobre todo, obedecer…; ese era su plan y su programa de vida. -Y, ~in embargo, ¿quién era Él… y a quién obedecía?.., Ahora, a sus padres, que, aunque muy santos, dlstab.an infinitamente de su santidad… ¡Cuánto mejor sabía Él siempre lo que tenía que hacer y, no obstante, no quiere saber más de lo que le manda la obediencia! -Y la Santísima Virgen, con tal modelo delante, ¿qué haría ante los deseos y disposiciones de su esposo?

Quédate un día entero a vivir en aquella casita y verás, desde la mañana a la noche, una paz inalterable…, una tranquilidad celestial… Pues bien, todo eso es por la obediencia. -¡Qué espectáculo para los ángeles del Cielo, que estarían extáticos y pasmados al ver esta sumisión de los más superiores a los mas inferiores!… Y, sin embargo, ¡qué dependencia más completa y total y absoluta de la voluntad del que representaba a Dios, aunque fuera inferior!…

3º Cualidades de esta obediencia. -¿Cómo se obedecía allí?.. Con prontitud exterior y con alegría interior. -No olvides estas dos partes de la obediencia no basta hacer exteriormente lo que te mandan es indispensable el espíritu de sumisión interior…, el rendimiento de juicio y la sumisión de voluntad.

Además allí se obedecía en todo: en lo agradable y en lo desagradable…, en lo grande e importante y en lo pequeño… hasta en los más pequeños detalles. -En la obediencia, todo es importante…; un solo detalle puede desvirtuarla. -Hay que obedecer, totalmente, sin que al obedecer pongas algo de tu voluntad propia… Piensa en esto: ¿cuántas veces obedeces a tu modo…, cuando tú quieres…, cuando a ti te parece.., cuando a ti te gusta? Quieres obedecer, pero a la vez hacer tu gusto cumplir la voluntad de Dios, pero sin dejar la tuya… ¡Qué lástima! ¡Qué obediencia tan pobre! ¡Qué poco le agrada a Dios! -Mira a Jesús…, contempla a Ma­ría y aprende.

En fin, una obediencia sobrenatural, con espíritu de fe, mirando a Dios y no a quien manda. -Mira en el superior, una imagen de -Cristo, y ya sea esta imagen hermosa o grosera, no te debe importar…; no obedezcas por simpatías…, por cariños y afectos…, por agradecimiento…, por no disgustar al superior que te manda…; todo eso es muy humano… Obedece a Dios y sólo a Dios… nunca a los hombres como tales, sino en tanto en cuanto representan a Dios.

4º Frutos de la obediencia. -1º La gloria de Dios…, pues por la obediencia, el alma va directamente a Dios. -2º Él sacrificio y mortificación que supone…; no hay nada más meritorio que este sacrificio en el que ofreces a Dios tu libertad y tu voluntad. -3º La posesión de Dios…; así es como Dios te posee y es tu Dueño y Señor; de lo contrario, serás tú y no Él quien te posea. -4º Con la obediencia vienen otras muchas virtudes: la humildad…, el vencimiento propio…, la vida de fe…, la alegría y la paz de la conciencia tranquila, son frutos de la confianza en Dios que trae consigo la obediencia.

5º Tu obediencia. -Examina ahora ante Jesús y Ma­ría tu obediencia… ¿También haces que la obediencia sea en tu vida algo accesorio y pasajero obedeciendo a temporadas…, cuando te sale así o te viene bien…, o tienes ganas…, o te agrada lo que te mandan? O al contrario, ¿trabajas porque sea tu obediencia lo más esencial y permanente en tu vida espiritual, obedeciendo siempre…, en todo…, con detalles…, prontamente…, con sumisión de juicio y de voluntad…, con espíritu de fe? -¿Obedeces con alegría, deseando que te manden algo, aunque te cueste, y dando así libertad y confianza a tu superior, para que te mande?… ¿Cómo la Virgen y San José se hubieran atrevido a mandar nada a Jesús si no hubieran visto el placer y la alegría que le causaba la obediencia?

Pide a la Santísima Virgen, que ya que quieres vivir su vida de esclavitud, comprendas que ésta consiste, antes que nada, en la vida de obediencia… Fíjate bien: no en obedecer alguna que otra vez, sino en la vida de obediencia…, o en la obediencia por toda la vida.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 50

10 miércoles Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Vida en Nazaret

1º Importancia de esta vida. -Es –una vida aparentemente ordinaria…, oculta…, sin valor alguno. -No hay nada en ella que llame la atención externa de los demás. -Pasa desapercibida para todos los vecinos de Nazaret. -No busques lo ruidoso…, lo llamativo…, lo que dé que hablar. La oscuridad, el silencio…, lo vulgar, -es lo que acompaña a esta vida… y, sin embargo, piensa que Nazaret es la escuela de la santidad… es la casita de Nazaret el taller donde se forman las virtudes todas…, es lo más grande y hermoso que existe en la tierra a los ojos de Dios. -Todos los santos han ido a Nazaret a aprender estas lecciones y no es posible vivir vida de perfección, sin estudiarlas o imitarlas.cad1fec00d5fde06fcdc372abe561830

Por otra parte, es la vida más larga de Jesús. Él es nuestro Maestro y nuestro Modelo… pero de Maestro solo estuvo tres años… y ¡treinta! de Modelo. -Más quiso enseñar con su vida práctica que con su predicación.

Nada, pues, te debe ser más familiar y conocido que la vida de Nazaret…; allí has de encontrar la solución de todo y para todo. -Pregúntate y examínate si así lo haces…, si te acuerdas mucho de la vida oculta de Nazaret…, si has logrado que te enamore…, si, en fin, piensas todos los días, y muchas veces en ellos, en la vida de fervor que reinaba en aquella casita…

2º Vida de orden. -Esto es lo primero que se ha de considerar: el orden que reinaba en aquella Familia. -Contempla a la Santísima Virgen modelo de orden…, a San José le tocaba ganar el pan con el sudor de su trabajo… pero a la Madre le correspondía el dirigirlo y ordenarlo todo… y ¡qué admirablemente lo hacía!

Él orden consiste en que cada cosa ocupe su puesto, y todas las acciones se hagan reglamentadas y sujetas a un fin… No es orden guiarse por el gusto o disgusto, sino hacerlo todo a su debido tiempo, con placer o con fatiga…, cuando agrada o cuando desagrada… atendiendo sólo a lo que se debe. -Si sigues tus inclinaciones y te guías por tus impresiones, un día tendrás gran fervor…, tendrás ganas de todo y lo harás todo muy bien… otro día, si te falta esa sensibilidad, no tendrás ganas y no harás nada… o lo harás todo mal y de mala gana… ¿No te ocurre esto con frecuencia? Mira el ejemplo de la Santísima Virgen y contémplala, víctima de su deber… cumpliendo con perfecta exactitud en todo momento, sea lo que sea…

3º La constancia. -De aquí se deduce la necesidad de la virtud de la constancia o de la perseverancia…, que es consecuencia de lo anterior. La inconstancia brota precisamente de la falta de orden…, de no cumplir con lo ordenado y reglamentado. ¿No tienes el convencimiento de que la constancia es el elemento esencial del amor? ¿Que un amor de días…, de temporada…, cuando tenemos gusto…, eso no es amor?

Pues mira cómo te encuentras en punto a constancia, y verás cómo va tu amor… y comprenderás que tu constancia dependerá de tu orden y de tu reglamento, que debes cumplir con fidelidad…

4º La rutina. -Sin embargo, hay que evitar una dificultad… Si la falta de orden engendra la inconstancia, el obrar siempre con él, puede producir la rutina…, esto es, el hacer las cosas por costumbre…, mecánicamente maquinalmente… y esto lleva a la indiferencia a la tibieza espiritual, porque se hacen las cosas sin gusto y sin provecho.

No confundas, por tanto, el orden con la rutina…, el reglamento con la costumbre mecánica. -¡Cuánto aprovecharías, si lo que haces porque tienes que hacerlo, según tu reglamento, lo hicieras con verdadero fervor! -La rutina, es la polilla de la vida espiritual. -Todo lo echa a perder…, gran parte del valor y a veces todo el valor de tus obras se evapora por la maldita rutina.

Mira a la Virgen en Nazaret… orden, método, reglamento, con gran exactitud, con perfecta constancia, pero sin rutina de ninguna clase. ¿Por qué? Porque todo lo hacía en presencia de Jesús. La presencia de Dios… la presencia de Ma­ría… son el gran remedio para combatir la rutina.

5º Ventajas. -Pondera brevemente las inmensas ventajas del orden. -«Guarda el orden y el orden te guardará a ti» decía San Agustín. -Por tanto, toda tu vida espiritual, dependerá de ese orden y método de tus cosas. -Además, en la vida de orden, se ejercitan, sin querer, las más hermosas virtudes: la obediencia, no haciendo tu voluntad, sino lo ordenado y dispuesto…; la humildad, porque el amor propio se resiste a entrar por el aro del orden…; la vida de esclavitud, porque obras sin libertad, siendo esclavo de tu deber ordenado…, y, finalmente, la mortificación y penitencia, pues es la mayor de todas… Recuerda lo de San Juan Bermanchs: «la vida común (esto es, la del orden y del reglamento), esa es mi mayor penitencial», y como premio de la vida de constancia y perseverancia…, la vida del verdadero amor.

Mira ante el ejemplo de Ma­ría cuánto tienes que hacer en esta materia…; pídela te dé a conocer su enorme importancia, y la gracia de imitarla con esa exactitud ordenada de Nazaret, que convierte la vida ordinaria y vulgar, en fuente de gran santidad.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 49: en el desierto

04 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1º Incomodidades del camino. -Considera las incomodidades del camino…, tan largo y tan penoso…, quizá, al menos los primeros días, no se atreverían a Viajar de día, y esperarían a la noche para no ser vistos. -Mira a la Santísima Virgen abrazada a su Hijo, del que no se separa ni un instante, llena de temores y sobresaltos, ocultándose en alguna cueva con San José, durante las horas de luz, y aprovechando la oscuridad para huir… ¡Qué poco y qué mal descansarían en estos días!HIDAAEGIPRO2

Recuerda el viaje a Belén lleno de incomodidades…, pero, al fin, era un viaje pacífico…, ahora es un viaje de huída… y de una persecución mortal. -¿Cuántas veces al tener un contratiempo o molestia has pasado una mala noche sin dormir… y te parecía que era noche eterna, que las horas no pasaban?… Compara eso con las noches de la Santísima Virgen en su huída a Egipto, con tantas y tantas incomodidades…

Párate a pensar qué comerían, si no pudieron sacar gran cosa, ni abundaban tampoco en provisiones…, ni se les dio tiempo para prepararse… ¡Si al menos les hubieran dado un día para preparar lo necesario para el camino!… ¿Y dónde dormirían? ¿en el duro suelo?…, ¿bajo algún árbol? ¿dentro de alguna cueva sucia y llena de alimañas?..

Compara tu delicadeza con lo que ahora sufre la Santísima Virgen…, mucho más delicada que tú, y piensa si ante Ella tendrás valor para que -, jarte cuando algo te falte…, cuando no salgan las cosas a tu gusto cuando tengas que sobrellevar alguna molestia

2º En Egipto. -Por fin, llegaron, ¿pero adónde? No se sabe…, es de suponer que no se queda­rían en el primer pueblo…, que esperarían algunos días antes de instalarse, a orientarse y enterarse de aquellas gentes… Quizá fue en la oración, donde a San José o a la Santísima Virgen, se les reveló el sitio donde quería el Señor…; quizá lo dejó Dios a su prudencia, como hace muchas veces, para que el hombre ejercite también esta hermosa virtud. -Por fin, se instalan en las cercanías de Heliópolis, donde había algunas familias de judíos…

Detente a ver aquella instalación… En Belén, aunque pobre, tenían su casita y el taller de San José…, pero ahora nada…; todo lo tienen que mendigar. -Mira a la Santísima Virgen, así; materialmente pidiendo limosna para todo…; carecerían de todo y todo lo habrían de pedir.

Probablemente contarían su desgracia y la persecución de Herodes, de la que iban huyendo, a aquellas familias de judíos… y alguna de ellas, conmovida con este relato, les admitiría en su casa, hasta que buscaran mejor acomodo. -Después, poco a poco y a fuerza de muchas privaciones, lograrían poner su casita y hasta un poco de taller a San José… y ya comenzarían a poder vivir del trabajo de éste.

Ofrece una vez más tu corazón para albergue y morada de la Santísima Virgen… y ten envidia de aquellas buenas gentes que así ayudaron y consolaron a la Sagrada Familia en aquella tribulación… ¿Por qué no aspiras tú a dar este consuelo a Jesús, Ma­ría y José cuando ahora buscan también almas donde albergarse y no las encuentran?… ¿No ves que, al mismo tiempo, sería la mayor felicidad de tu corazón?…

Por último, mira cómo el Señor les da a la vez que este sufrimiento, grandes consuelos…; trabajan, sufren, pero con alegra y confianza en Dios.

Duró la estancia en Egipto varios años. -Es evidente, que allí Jesús manifestó los primeros encantos de su niñez…, allí balbuceó las primeras palabras… allí llamó por vez primera a la Santísima Virgen con el nombre de Madre…, allí rezó las primeras oraciones que Ella le enseñara… y ¡cómo se extasiaría la. Santísima Virgen viendo a su Hijo juntar sus manecitas y orar con gran fervor y devoción!…

Allí vistió la primera túnica infantil., allí tuvo sus primeros juegos y travesuras a las, orillas del Nilo… ¡Cuántas veces traería a la Santísima Virgen flores de loto que allí crecen, J; Ella se lo paga -ría con un ardiente beso!… ¡Qué consuelo da el Señor a los que por Él se sacrifican!… ¿Qué Madre sufrió más? Pero ¿quién más feliz que esta Madre a la vez?

3º El regreso. -Y un día aparece otra vez el ángel, y les manda regresar. -Ha muerto Herodes…, todo terminó ya… ¿Por qué no pensar que todo se pasa y todo se acaba? -San José, prudentemente, no quiere volver a Belén, por si acaso Arquelao, el hijo de Herodes, es como su padre… Un ángel otra vez se le aparece, y le dice que ha obrado bien, y que permanezcan en Nazaret…

Nunca la prudencia es enemiga de la obediencia… -Propón, humildemente tus deseos, y hasta tus dificultades si las tien.es… y luego espera; como San José, indiferentemente la respuesta. Pero nada de empeñarte en salir con la tuya… y enfadarte y disgustarte cuando no te dan la razón. -Prudencia, sí…. pero a la vez sumisión y obediencia.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 48: la huida a Egipto

27 miércoles May 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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HIDAAEGIPRO21º La orden de partida. -Dios se vale de la crueldad de Herodes para disponer una prueba dolorosísima a la Sagrada Familia… Siempre ocurre lo mismo, pero no lo advertimos. -Todo procede de la mano de Dios… o Él lo permite para bien nuestro, aunque entonces no lo veamos… ¡Qué difíciles cuando no se ve el fin de una prueba de una tentación, resignarse a ella!… Mira el ejemplo de la Sagrada Familia.

Están en lo mejor de la noche…, descansando de las fatigas del día, que en una pobre casa no serían ni pocas ni pequeñas… San José había de trabajar todo el día para ganar el pan…; la Santísima Virgen, sin poder tener el lujo de una esclavita que la ayudara, todo lo tenía que hacer por Sí misma…; así, que al llegar la noche caerían en el lecho rendidos y agobiados… ¡Qué bien ganado tenían el descanso!

Contempla la escena y mira cómo en aquellos pobres lechos sobre el mismo suelo, descansan los personajes más grandes, que ha habido en la tierra…, las almas más santas. -Quizá, quizá, Ma­ría duerme con sobresalto…, el más pequeño ruido la despierta… y aunque confía en la providencia del Señor, su corazón vela con cuidado…: no puede olvidar lo que ha oído de Herodes, y hasta en sueños, la imaginación la pinta las escenas de horror que han comenzado ya… o al menos han de comenzar al día siguiente con la matanza de los niños.

Ella por de pronto no deja al suyo…, duerme abrazada a Él y ¡qué tranquila y confiadamente duerme Jesús en los brazos de Ma­ría!…: no hay cuna más blanda, ni más apetecida para Él… ¡Qué bien se debe estar en brazos de Ma­ría!… ¿Por qué no tratas de probarlo?…

Mas he aquí que de repente un ángel turba el sueño…, despierta a José y de parte de Dios le da la orden de partir para el destierro. -San José acepta las disposiciones de la divina providencia, pero tiembla al tenérselo que comunicar a Ma­ría. Esta recibe, con nueva resignación, la orden del Señor y dando un abrazo más fuerte y un beso más ardoroso a su Hijo, se dispone a obedecer inmediatamente.

Trata de comprender el disgusto, la contrariedad y la pena, que este doloroso despertar produjo en Ma­ría y sin embargo, ¡qué dominio!, nada de enfados ni protestas. -¡Qué ejemplo para ti!… Piénsalo bien…

2º Detalles de la huída. -Con ser tan dura esta orden del Señor, no quiere suavizarla, sino al contrario, aún es más penosa y difícil en sus detalles…

Levántate, y ahora mismo, sin esperar a que amanezca, ni a que pase el tiempo…, ni a que lo pienses… Dios lo quiere, no hay nada que esperar ni hacer, más que cumplir su divina voluntad. -Toma al Niño y a su Madre…, la huída es penosa y difícil, pero lo es más cuando hay que huir con otras personas. -No basta huir él solo; ha de ser con la Madre y el Niño, y esto aumenta las dificultades extraordinariamente… y huye, como si fueran malhechores que se aprovechan de la oscuridad para esconderse. -¿No había otro medio más que el huir?… ¿No podía Dios haber ocultado al Niño de otro modo?… ¿No salvó a Moisés de una orden semejante a la de Herodes sin acudir a la huída?…

Parece que busca Dios lo más penoso y doloroso para los suyos. Vete a Egipto… Humanamente hablando, esto es un disparate. -Egipto está muy distante, unos diez días de camino…; en ese tiempo le pueden muy bien descubrir los soldados de Herodes y acabar con el Niño…; es, además una región desconocida y hasta idólatra, y, por tanto, ellos allí no podrían estar… ¿No habría otra región que reuniera circunstancias más favorables? -Y, por último, ¿por cuánto tiempo?… Tampoco se les dice: estate allí hasta que yo te avise; esto es terrible. -Si fuera para pocos días, llevarían sólo lo más preciso, pero si va a durar quizá años, ¿qué llevarán?.. ¡Qué dudas, qué incertidumbre que aumentan su pena y dolor! -Quizá Ma­ría no pudo contenerse, y gruesas lágrimas derraman sus purísimos ojos, pero no pierde la serenidad…, la tranquilidad…, ni menos la conformidad con Dios.

3º La obediencia. -Párate a considerar está sublime obediencia. ¡Con qué exactitud…, con qué rapidez! -Inmediatamente se ponen en camino. Mira la diligencia en cumplir la voluntad de Dios y al mismo tiempo la humildad, sin poner ningún reparo…, ni hacer la más mínima observación. -Además, obedecen Con gran constancia…; en todos los días que dura el camino, obran de la misma manera…, no se cansan…, no se impacientan… Y todo, ¿por qué? -Pues, porque en todo momento ven la voluntad de Dios…, saben que es orden suya y les basta.

La Providencia de Dios es sabia y es justa y es bondadosa, y sabe muy bien lo que ordena… ¡Qué admirable lección de humildad, de sumisión y de paciencia en todas las contrariedades!… ¡Qué sublime ejemplo de obediencia!… No te disculpes cuando no obedeces…, no digas que no tienes un ángel que te diga claramente la voluntad de Dios… Sabes, que no es cierto…; ese ángel es para ti tu superior, tu Director, que en nombre de Dios te habla ¿Por qué cuando no te agrada…, cuando no ves la razón de lo que te dicen…, cuando crees que está equivocado, obedeces tan mal?… ¿Quién será, al fin, el equivocado, él al mandar o tu al dejar de obedecer? -Mira a Ma­ría en este paso y contesta…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

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"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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