Contracorriente

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Publicaciones de la categoría: P. Manuel Martínez Cano

Crímenes de América

31 viernes Jul 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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padre cano                He vuelto de colonias de los niños y, sobre mi mesa, hay una carta que Ramón Santillán Fraile, ha escrito en una red social. Nuestro compatriota manifiesta su profunda tristeza por estas palabras del Papa Francisco “los crímenes cometidos en la llamada conquista de América”. Después de exponer sus magníficos cinco puntos, Ramón dice: “Esto no es óbice para mi fe en Cristo y en la Iglesia. Pero conste mi protesta respetuosa y firme”.

San Ignacio de Loyola – lo sabe muy bien el Santo Padre Francisco, dice: “que todo buen cristiano ha de ser pronto a salvar la proposición del prójimo que a condenarla”. Vamos a intentar salvar las palabras del Papa que ni nombra a España, ni a Hispanoamérica. Está hablando “a los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano”. Así, yo podría interpretar que los crímenes, cometidos en la llamada conquista de América, ocurrieron en Norteamérica donde los protestantes ingleses masacraron a los indígenas. Los españoles creamos una nueva raza, uniendo sangre indígena y española, con la fe, esperanza y caridad cristianas. Caso único en la historia. Los indios eran y son personas, hijos de Dios y ciudadanos de las Españas.

El Santo Padre Francisco ha dicho: “Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia – y cito lo que dijo él – “Se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos” (San Juan Pablo II, Bula Incarnationis inystesium, 11.) Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: “pide humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino de los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. Me reafirmo en lo arriba escrito: San Juan Pablo II, no condenó “los crímenes que los españoles cometidos en Hispanoamérica”. Eso lo difunde la maldita ideología de la “Leyenda Negra”, contra la Iglesia Católica y la España de las Españas. El 31 de Octubre de 1982, San Juan Pablo II, dijo: “Gratitud a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas españoles; por el calor de vuestro recibimiento, por el afecto puesto en la hospitalidad dispensada a un amigo, y sobre todo a quien España siempre ha querido entrañablemente a lo largo de su historia: al Papa. Precisamente porque conozco bien y aprecio en todo su significado ese rasgo característico del catolicismo español, deseo corresponder con una confidencia.

Llego a vosotros al cumplirse mi cuarto año de pontificado. Exactamente un año después de cuando estaba programado, y que no pudo realizarse por las conocidas causas. Y quiero ahora manifestaros que desde los primeros meses de mi elección a la cátedra de San Pedro pensé con ilusión en un viaje a España, reflexionando incluso sobre la ocasión eclesial propicia para tal visita.

Hoy me trae a vosotros la clausura – en vez de la apertura – del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús, esa gran Santa española y universal, cuyo mayor timbre de gloria fue ser siempre hija de la Iglesia y que tanto ha contribuido al bien de la misma Iglesia en estos cuatrocientos años.

Vengo, por ello, a rendir homenaje a esa extraordinaria figura eclesial, proponiendo de nuevo la validez de su mensaje de fe y humanismo.

Vengo, a encontrarme con una comunidad cristiana que se remota a la época apostólica. En una tierra objeto de los desvelos evangelizadores de San Pablo; que está bajo el patrocinio de Santiago el Mayor, cuyo recuerdo perdura en el Pilar de Zaragoza y en Santiago de Compostela; que fue conquistada para la fe por el afán misionero de los siete varones apostólicos; que propició la conversión a la fe de los pueblos visigodos en Toledo; que fue la gran meta de peregrinaciones europeas a Santiago; que vivió la empresa de la reconquista; que descubrió y evangelizó América; que iluminó la ciencia desde Alcalá y Salamanca, y la teología en Trento.

Vengo atraído por una historia admirable de fidelidad a la Iglesia y de servicio a la misma, escrita en empresas apostólicas y en tantas grandes figuras que renovaron esa Iglesia, fortalecieron su fe, la defendieron en momentos difíciles y le dieron nuevos hijos en enteros continentes. En efecto, gracias sobre todo a esa simpar actividad evangelizadora, la porción más numerosa de la Iglesia de Cristo habla hoy y reza a Dios en español. Tras mis viajes apostólicos, sobre todo por tierras Hispanoamérica y Filipinas, quiero decir en este momento singular: ¡Gracias, España; gracias, Iglesia en España, por tu fidelidad al Evangelio y a la Esposa de Cristo!

Esa historia, a pesar de las lagunas y errores humanos, es digna de toda admiración y aprecio. Ella debe servir de inspiración y estímulo para hallar en el momento presente las raíces profundas del ser de un pueblo”.

Dos años después el Papa polaco vino a la tierra de María Santísima, España, para decirle a la Virgen que era todo suyo, y también: “He venido (. . .) a postrarme ante la Virgen del Pilar Patrona de la Hispanidad, para dar gracias a Dios por esa gesta y por la contribución de hombres y mujeres de España en una SIN PAR obra de Evangelización”. Hoy la mayor porción de la Iglesia habla y reza en español. La obra misionera de España, en nuestros días, es insuperable.

Tengo varios textos de Papas alabando la evangelización de los españoles en Hispanoamérica. Julio II (1503-1513) el 28 de julio de 1508: “Han penetrado el océano y han llevado el saludable estandarte de la Cruz a tierras desconocidas”. León X (1513–1521) “sus habitantes y aborígenes son capaces para la cultura y la civilización (se) adhieren a nuestra ortodoxa fe y abrazan con gusto sus costumbres y preceptos” (13 de octubre de 1521). Adriano VI (1522-1523) alaba los trabajos, gastos y sacrificios, llevados a cabo por nuestros antepasados, para atraer “a gran número de infieles de las falaces tinieblas de los ídolos a la verdadera haz de la fe ortodoxa”.

Tengo más textos de Sumos Pontífices que inciden en lo mismo durante cinco siglos. El Cardenal Cicognani, dijo: “cada legajo que se desempolva en el grandioso Archivo de Indias es una nueva apología de la labor cristianamente civilizadora de España en América”. El estudioso de las leyes de Indias, Rafael García García, reconoce que sus 6.336 disposiciones “forman el mejor código de caridad que ha emanado de los gobernantes civiles de todas las épocas de la Historia”.

Taine, que no fue precisamente un santo padre, afirmó rotundamente: “Hay un momento extraño y superior de la especie humana, la España de 1500 a 1700”.

Me voy de campamentos. Dios mediante, volveremos. Son los campamentos del P. Alba S.J. llevamos 42 años gritando con piedad y fervor en nuestras actividades ¡Viva España Católica! ¡Viva el Papa! ¡Viva Cristo Rey!

Manuel Martínez Cano,  mCR

 

Faltan profetas

26 viernes Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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canoFaltan profetas. El padre Iraburu, con la publicación de sus libros y sus artículos en Infocatólica, está haciendo un bien inmenso a la Iglesia de Cristo. Sus denuncias proféticas, son luces que disipan las tinieblas que envuelven a muchos, muchísimos católicos. Entre ellos, altos dignatarios de la Iglesia, como dice Santa María Faustina Kowalska, mensajera de la Divina Misericordia.

No se puede entender la aptitud tomada por el cardenal Kasper – y otros – y la del Superior General de la Compañía de Jesús, el español Adolfo Nicolás, quien ha manifestado que “puede haber más amor cristiano en una unión canónicamente irregular que en una pareja casada por la Iglesia”. A lo que el padre Iraburau contesta con estas palabras: “Es decir, pecar puede ser más cristiano que cumplir fielmente los mandamientos de Dios”. “Si me amáis, guardareis mis mandamientos” (Jn 14,5).

Hace cuatro años leí el libro de un jesuita argentino – no recuerdo el nombre – en el que analizaba la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús y de San Ignacio de Loyola. Este buen jesuita dice que el demonio tienta en “hipótesis”. El P. Nicolás dice: “puede haber”, hipotéticamente, pero no hay amor cristiano entre los que viven en estado de pecado mortal, porque no aman cristianamente. Las opiniones de todos los hombres de la Iglesia juntas no hacen ni una sola verdad. La verdad es Cristo, su Evangelio, el Magisterio Pontificio, el Catecismo.

San Ignacio decía a los primeros jesuitas que “si lo blanco que nosotros vemos, el Papa dice que es negro, es negro”. La verdad sobre el matrimonio, y toda la doctrina dogmática, moral, mística… es la enseñada por los Vicarios de Cristo, los Concilios, los dogmas. Los divorciados y vueltos a casar, no pueden comulgar, es un sacrilegio. Los cristianos que viven en estado de pecado, pueden y deben convertirse amando a Dios sobre todas las cosas. Si no lo hacen y mueren en pecado mortal se condenarán eternamente en el infierno. Tenemos la obligación, en caridad,  de decirles la verdad.

Perdonen, se me había traspapelado. ¿Qué dijo la Divina Misericordia, Jesucristo, a Santa Faustina Kowalska? Así lo dejo escrito en su diario la santa:

Cuando fui a la adoración, enseguida me embistió la necesidad de un recogimiento interior y vi a Jesús atado a la columna, despojado de sus vestiduras sometido enseguida a la flagelación. Vi cuatro hombres que por turno azotaban con flagelos al Señor. El corazón se me detenía al ver tanto desgarro. De repente el Señor me dijo estas palabras “Tengo un sufrimiento todavía más grande del que estás viendo”. Y Jesús me hizo conocer por cuáles pecados se sometió a la flagelación: son los pecados impuros. ¡Oh!, ¡qué sufrimientos morales sufrió Jesús, cuando se sometió a la flagelación! Repentinamente Jesús me dijo: “Mira y observa al género humano en la situación actual”. Y en un instante vi cosas terribles: los verdugos se alejaron de Jesús y se acercaron para flagelarlo otros hombres, que tomaron el látigo y azotaron al Señor sin misericordia. Eran sacerdotes, religiosos y religiosas y los máximos dignatarios de la Iglesia, lo que me sorprendió muchísimo, y laicos de diversa edad y condición; todos descargaban su veneno sobre el inocente Jesús. Viendo esto mi corazón se precipitó en una especie de agonía. Cuando lo flagelaron los verdugos, Jesús callaba y miraba a lo lejos; pero cuando lo flagelaron las almas que mencionado más arriba, Jesús cerró los ojos y de su Corazón salió un gemido reprimido, pero terriblemente doloroso. Y el Señor me hizo conocer íntimamente la enorme maldad de aquellas almas ingratas. “Ves, este es un suplicio peor que el de mi muerte”.

Manuel Martínez Cano, mCR

Motivos de credibilidad

10 miércoles Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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canoEn otro artículo afirmábamos que la fe católica es razonable, que los católicos no somos irracionales o imbéciles, como afirman muchos ilustrados de nuestro tiempo. Somos racionales, el acto de fe es un acto del entendimiento y de la voluntad del hombre, iluminado por una gracia actual de Dios, que no puede engañarse ni engañarnos. “Cuando Dios revela estamos obligados por la fe plena obediencia de entendimiento y voluntad” (D. 1789).

La revelación de Dios a los hombres es un hecho histórico que se conoce por la razón natural, revelación divina que ha llegado hasta nosotros por medio de la Iglesia Católica, fundada por Cristo hace veinte siglos.

Los motivos de credibilidad preparan al hombre para la fe, pero no la produce. Son argumentos históricos que prueban que Dios se ha revelado a los hombres en el pueblo Escogido, Israel. Y Cristo fundó la Iglesia Católica, infalible en materia de fe y costumbres. Por tanto, debo creer lo que la Iglesia infalible me propone como verdad revelada por Dios. El entendimiento humano queda en completa libertad para asentir o disentir. Porque la fe es un acto sobrenatural del entendimiento bajo el imperio de la voluntad, con la ayuda de la gracia de Dios.

La historia de la Revelación divina es, ante la investigación y la crítica una historia verdadera, bien fundada y documentada. Dios habló a Israel, su pueblo Elegido por etapas, según las necesidades y disposición de la Humanidad. Primero habló a Adán y Eva, luego a Noé, después a los Patriarcas Abraham, Israel y Jacob. Dios habló a Moisés y al mismo pueblo Escogido, especialmente en la revelación del monte Sinaí, donde entregó a Moisés los diez Mandamientos.

Por medio de los Profetas, Dios mantuvo la esperanza mesiánica del Redentor prometido a Israel. Por último, “cuando vino la plenitud de los tiempos” (Gal. 4,4) llegó la plenitud de la Revelación Divina al encarnarse el Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Virgen María y nacer en Belén para ser un hombre entre los hombres, sin dejar de ser Dios.

La vida de Jesús, la historia de la Iglesia y la tradición divina, son motivos de credibilidad que, si Dios quiere, trataremos en otra ocasión.

Hemos oído muchas veces que la ciencia ha desautorizado la religión. Muchos científicos dicen lo contrario. Max Born (1882-1970), Premio Nobel de física (1954) por sus investigaciones en torno a la mecánica cuántica, ha dicho: “Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo”. Derek Barton (1918-1998) compartió el premio Nobel de química en 1969, dijo “No hay incompatibilidad entre la ciencia y la religión… La ciencia demuestra la existencia de Dios”

P. Manuel Martínez Cano, mCR

La confesionalidad del estado y Franco

04 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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canoEs sorprendente que seglares y eclesiásticos usen a menudo el latiguillo: “No queremos volver a un Estado confesional”; “no hablo de la confesionalidad”. Como si la confesionalidad del Estado fuera una herejía. Dice exactamente lo contrario Monseñor Guerra Campos, Secretario de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Cuenca, que en gloria esté. La Facultad de Teología del Norte de España de Burgos, publicó el trabajo de D. José, “Confesionalidad religiosa del Estado”, en el que afirma: “la Confesionalidad en el sentido pleno deseado por la Iglesia, implica un acto de fe, y el juicio de valor acerca de la verdad que esto supone no sólo no es imposible o indebido, sino que lo requieren expresamente los documentos de la Iglesia”. Hermanos, leamos los documentos de la Iglesia, para no cometer errores tan perniciosos y falsos.

El Régimen político de Franco y de los católicos españoles, fue un régimen de confesionalidad católica del Estado. San Juan XXIII dijo: Franco da leyes católicas, ayuda a la Iglesia, es un buen católico: ¿qué más se quiere?”. Cuando el Papa que convocó el Concilio Vaticano II, dijo estas palabras, hacía casi 24 años que Franco era Jefe del Estado Confesional de España.

El obispo santo, sabio y valiente, que fue Guerra Campos, en su trabajo “Franco y la Iglesia Católica, inspiración cristiana del Estado”, ha dejado escrito:

“Las manifestaciones elogiosas sobre Franco emitidas durante decenios por los Papas y los Obispos son tales – por su contenido, su unanimidad y su persistencia – que difícilmente se hallaría nada comparable en relación con ninguna otra persona en los últimos siglos. Esto – independientemente de la opinión de unos u otros observadores – constituye un hecho histórico de primera magnitud; y es sin duda signo de una actitud eclesial, no de las llamadas oportunistas, sino dimanante de la entraña de la misión de la Iglesia. Habrá después oportunismo en los procedimientos de algunos sectores eclesiásticos que deseaban cambios políticos y que envolvieron a la persona de Franco en silencios y veladuras; pero no pudieron modificar el juicio autorizado de la Iglesia sobre la persona, que permaneció intacto hasta el final y se renovó con inusitada solemnidad en todas las Diócesis a la hora de su muerte (1975)”.

La España Cristiana, la España de la Unidad Católica, la España de la Cristiandad, evangelizó y civilizó 21 naciones, “una obra sin par en la historia humana”, como dijo en varias ocasiones San Juan Pablo II. ¿Qué hizo la República en sus dos períodos en España? ¿Qué hizo el comunismo en España? ¿Qué está haciendo la democracia en España? La obra más perversa: desterrar a Dios de la política. Descristianizar España. Paganizarlo todo.

Nosotros queremos que se instaure en España el Reinado Social de nuestro Señor Jesucristo, tal y como enseña el Magisterio de la Iglesia. Queremos que Cristo reine en los corazones, en las familias, en los pueblos. Queremos que España, la Hispanidad y el mundo sean de Cristo Rey y de María Reina.

P. Manuel Martínez Cano, mCR

Matrimonio natural

27 miércoles May 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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canoEl matrimonio, en cuanto es un contrato natural, es el pacto libre de un hombre y una mujer, que crean una sociedad natural, cuya naturaleza y propiedades, derechos y deberes han sido determinados por Dios, autor de la naturaleza. En la Encíclica Casti Connubii, el Papa Pío XI afirma: “La naturaleza del matrimonio está totalmente sustraída a la libertad del hombre, de suerte que, una vez se ha contraído, está el hombre sujeto a sus leyes divinas y a sus propiedades esenciales”. Las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad: un solo hombre con una sola mujer; y la indisolubilidad: un solo hombre con una sola mujer para siempre.

Dios instituyó el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer (Gen, 27-28). La humanidad se apartó pronto de aquel primer ideal, desobedeció a Dios. Cristo volvió a restaurar el matrimonio en toda su pureza: “De manera que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt. 19,6).

Todo matrimonio, incluso el de dos personas no bautizadas, es indisoluble. No se puede disolver por decisión de uno, ni aún de los dos cónyuges, ni por ley civil alguna. “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre (Mt. 19, 3-6). El matrimonio es de derecho natural.

Cuando la Sede Apostólica declara nulo un matrimonio no disuelve el vínculo conyugal, no divorcia. Declara que ese matrimonio es nulo, porque en verdad no ha habido tal matrimonio por falta de consentimiento u otras cosas que hacen inválido el matrimonio. En casos difíciles y graves de convivencia, la Iglesia concede, como una excepción, la llamada “separación en cuanto al lecho y la mesa”, para que los cónyuges reflexionen y decidan quitar los impedimentos de su mala convivencia. La Iglesia exhorta siempre a restablecer la vida conyugal.matrimonio

Muchos jóvenes creen que el amor es el placer, la satisfacción del instinto sexual, como los animalitos, y con esa mentalidad, llegan al matrimonio, y se dan el batacazo. Durante el noviazgo, él y ella se idealizaron. Al poco tiempo de la boda, se dan cuenta que son diferentes, con gustos e inclinaciones muy diferentes. Se ven sus defectos; uno es generoso, el otro tacaño; uno trabajador, el otro perezoso; uno sincero, el otro “diplomático”, etc. y el placer no es suficiente para vivir juntos. Y no es que el placer sexual sea malo. Es un don de Dios a los casados. “Amar es sacrificarse por el otro” (Santa Teresita del Niño Jesús).

El cardenal Burke, ha dicho: “La sociedad moderna no acepta el sufrimiento porque no entiende el significado del amor. Cristo dijo: si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame. Y así la esencia de nuestra vida es sufrir en el nombre del amor: el amor de Dios y del prójimo”.

Nuestra santa madre Iglesia siempre ha enseñado que: “El marido y la mujer, que por el pacto conyugal ya no son dos, sino una sola carne (Mt. 19,6) se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y lo logran cada vez más plenamente por la íntima unión de sus personas y actividades” (Gaudium et spes, 48).

Dejamos para otra ocasión los fines del matrimonio que son la procreación y educación de los hijos, la ayuda mutua y la satisfacción moralmente ordenada de la concupiscencia.

P. Manuel Martínez Cano, mCR

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

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