Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

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Tratado de la verdadera devoción LV (55)

18 martes Feb 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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263. Pero cuán difícil es a pecadores como nosotros tener el permiso, la capacidad y la luz para entrar en un lugar tan alto y tan santo, que está guardado, no por un querubín, como el antiguo paraíso terrestre, sino por el mismo Espíritu Santo, que se hizo dueño absoluto de él, y que lo ha llamado Huerto cerrado (Cant. 4,12). María está cerrada; María está sellada; los desgraciados hijos de Adán y Eva, echados del paraíso terrestre, no pueden entrar en este paraíso sino por una gracia particular del Espíritu Santo de que deben hacerse merecedores.

virgen garabandal264. Después que se ha alcanzado por la fidelidad esta insigne gracia, es menester permanecer en el Corazón de María con complacencia, reposar en él en paz, apoyarse en él con confianza, esconderse en él para seguridad, y darse a él sin reserva, a fin de que en este virginal seno el alma sea bien alimentada con la leche de su gracia y de su misericordia maternal; se despoje de las turbaciones, temores y escrúpulos y se ponga en seguridad contra todos sus enemigos: el mundo, el demonio y el pecado que jamás han estado allí: por esto dice, que los que obran con ella no pecarán: Los que están conmigo no pecarán; es decir, aquellos que están en espíritu con la Santísima Virgen no pecarán: finalmente, para que ella se forme en Jesucristo y a Jesucrlsto en ella; porque su seno es, como dicen los Santos Padres, la sala de los sacramentos divinos en donde se han formado Jesucristo y todos los elegidos: El Hombre y el hombre en ella nacieron.

265. 4.º Por último, es necesario hacer todas nuestras acciones para María. Porque como estamos dedicados a su servicio, es justo que todo lo hagamos para Ella como un criado, un siervo o un esclavo; no que la tomemos como el último fin de nuestras acciones, que es sólo Jesucristo, sino por nuestro fin próximo, nuestro misterioso medio y manera segura para ir a él. Así como un buen siervo y esclavo, es necesario no permanecer ociosos, sino emprender y hacer grandes cosas para esta augusta Soberana, apoyados en su protección. Es necesario defender sus privilegios, cuando se los disputan; es necesario sostener su gloria, cuando se la ataca; llevar todo el mundo, si se puede, a su servicio y a esta sólida y verdadera devoción; hablar y escribir contra los que abusan de su devoción para ultrajar a su Hijo, y al propio tiempo establecer esta verdadera devoción; es necesario no pretender de ella, como recompensa de estos pequeños servicios, más que el honor de pertenecer a una tan amable Princesa y la felicidad de estar por Ella unidos a Jesús Hijo en el tiempo y en la eternidad.

¡Gloria a Jesús en María!
¡Gloria a María en Jesús!
¡Gloria a sólo Dios!

Imitación de Cristo LV (55)

18 martes Feb 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Capítulo 18

Que las miserias temporales
se han de sufrir con igualdad de ánimo,
a ejemplo de Cristo

Jesucristo.- 1. Hijo, yo bajé del cielo por tu salvación; abracé tus miserias no por necesidad, sino por la caridad que me movía, para que aprendieses paciencia y sufrieses sin enojo las miserias temporales.
Porque desde la hora en que nací hasta la muerte en la cruz no me faltaron dolores que sufrir.
Tuve mucha falta de las cosas temporales; oí muchas veces grandes quejas de mí, sufrí benignamente denuestos y afrentas. Por los beneficios recibí ingratitudes; por los milagros, blasfemias: por la doctrina, reprensiones.

imitacion-de-cristoEl Alma.- 2. Señor, si tú fuiste paciente en tu vida, cumpliendo principalmente en esto el mandato de tu Padre, justo es que yo, pobrecillo pecador, sufra con paciencia según tu voluntad, y mientras tú quisieres lleve por mi salvación la carga de mi vida corruptible.
Pues aunque la vida presente se siente ser pesada, ya se ha hecho por tu gracia muy meritoria, y más tolerable y esclarecida para los flacos, por tu ejemplo y el de tus santos; y aun de mucho más consuelo de lo que fue en tiempo pasado bajo la Ley antigua, cuando estaba cerrada la puerta del cielo y el camino para ir a él parecía más obscuro, cuando eran tan pocos los que tenían cuidado de buscar el reino de los cielos; y aun los que entonces eran justos y se habían de salvar no podían entrar en el reino celestial hasta que llegase tu pasión y la satisfacción de tu sagrada muerte.

3. ¡Oh, cuántas gracias debo darte porque te dignaste demostrarme a mí y a todos los fieles el camino derecho y bueno de tu eterno reino!
Porque tu vida es nuestro camino, y por la santa paciencia vamos a ti, que eres nuestra corona.
Si tú no nos hubieras precedido y enseñado, ¿quién cuidaría de seguirte?
¡Ay! ¡Cuántos quedarían lejos y muy atrás si no mirasen tus heroicos ejemplos!
Si después de haber oído tantas maravillas y lecciones tuyas aún estamos tibios, ¿qué haríamos si no tuviésemos tanta luz para seguirte?

 

Quas Primas dePio XI, papa I (1)

18 martes Feb 2014

Posted by manuelmartinezcano in Magisterio, Uncategorized

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Magisterio Pontificio

“Quas primas” del Sumo Pontífice Pío XI sobre la fiesta de Cristo Rey

pio_xiEn la primera encíclica, que al comenzar nuestro Pontificado enviamos a todos los obispos del orbe católico, hemos analizado las causas que abruman angustiosamente a la humanidad actual. Y hemos hecho, además, dos claras afirmaciones: el mundo ha sufrido y sufre este diluvio de males porque la inmensa mayoría de la humanidad ha rechazado a Jesucristo y su santísima ley en la vida privada, en la vida de familia y en la vida pública del Estado; y es imposible toda esperanza segura de una paz internacional verdadera mientras los individuos y los Estados nieguen obstinadamente el reinado de nuestro Salvador. Por esto, advertimos entonces que la paz de Cristo hay que buscarla en el reino de Cristo, y prometimos además consagrar a esta labor todas nuestras fuerzas. Hemos dicho en el reino de Cristo, porque estábamos y estamos convencidos que el medio más eficaz para el restablecimiento y la consolidación de la paz es la restauración del reinado de Jesucristo. Motivo de clara esperanza de tiempos mejores fueron entre tanto para Nos ciertas tendencias que se observaban en los pueblos de retorno a Cristo y a su Iglesia, única causa de salvación; tendencias nuevas en algunos pueblos, y en otros fruto de un largo proceso, de las cuales podía deducirse que muchos

que hasta entonces habían estado como desterrados del reino del Redentor, por haber despreciado su autoridad, preparaban felizmente y aceleraban su retorno a la obediencia obligatoria.

Porque los acontecimientos solemnes del Año Santo, dignos todos de perpetuo recuerdo, ¿no han rendido un honor y gloria eternos al Fundador de la Iglesia, Señor y Rey Supremo? La Exposición Misional ha impresionado profundamente a todos los que la han visitado, demostrando el infatigable esfuerzo de la Iglesia por la dilatación creciente del reino de su Esposo por todos los continentes e islas -aun las de mares  más remotos-, el crecido número de regiones conquistadas para el catolicismo por la sangre y los sudores de valientes e invictos misioneros y las vastas regiones que todavía quedan por someter a la suave y salvadora soberanía de nuestro Rey. Además, todas las grandes multitudes que a lo largo del Año Santo han venido de todas partes a Roma dirigidas por sus obispos y sacerdotes, ¿qué otro propósito han tenido sino postrarse, con sus almas purificadas, ante el sepulcro de los apóstoles y proclamar en nuestra presencia que viven y vivirán sujetos a la soberanía de Jesucristo? Este reinado de nuestro Salvador ha resplandecido con nueva luz cuando Nos mismo, después de comprobar las extraordinarias virtudes de seis vírgenes y confesores, los hemos elevado al honor de los altares, ¡Qué gozo y qué consuelo tan grandes embargaron  nuestra alma cuando en el majestuoso templo de San Pedro, después de promulgados por Nos los decretos de canonización, una inmensa muchedumbre de fieles cantó como himno de acción de gracias el Tu, Rex gloriae, Christe! Porque mientras los hombres y los Estados alejados de Dios corren a la muerte impulsados por el odio y las guerras civiles, la Iglesia de Dios, proporcionando sin cesar a los hombres el alimento del espíritu, engendra y da luz a las nuevas generaciones de santos y de santas para Cristo, el cual no cesa de elevar hasta la eterna bienaventuranza del reino celestial a todos los que le obedecieron y sirvieron con plena fidelidad el reino de la tierra. Por último, al conmemorarse en este año jubilar el décimo sexto centenario del concilio de Nicea, ordenamos la celebración de esta ilustre fecha y Nos personalmente la conmemoraremos en la Basílica Vaticana, porque el sagrado concilio de Nicea definió y proclamó como dogma de fe católica la consubstancialidad del Hijo Unigénito con el Padre y afirmó además la real dignidad de Jesucristo al incluir en su Símbolo o fórmula de fe aquellas palabras: cuyo reino no tendrá fin.

Habiendo, pues, reunido este Año Santo un conjunto tan vari de motivos para destacar el reino de Jesucristo, juzgamos realizar un acto totalmente conforme a nuestro deber apostólico, si, atendiendo a las súplicas elevadas a Nos, individualmente y en común, por muchos cardenales, obispos y fieles católicos, clausuramos este año jubilar introduciendo en la sagrada liturgia una festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor Jesucristo Rey. Este asunto es para Nos tan grato, que deseamos, venerables hermanos, deciros algo acerca de él; labor vuestra será acomodar después a la inteligencia del pueblo todo lo que vamos a deciros sobre el culto de Cristo Rey; de esta manera, la solemnidad que ahora se instituye producirá en adelante los más variados frutos.

La invariable moral del orden político III (3)

18 martes Feb 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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 II

 1. Sentido moral del orden político

 Del ejemplo que acabamos de analizar se induce una ley general: la necesidad de reafirmar, en su totalidad inescindible, el sentido mora! del régimen político.

guerra camposLa misión de este no se limita a garantizar el ejercicio de las libertades subjetivas sin violencia; sino que sirve positivamente a un Bien Común, el cual comprende, si, aquellas libertades, pero también los va!ores morales que orientan las libertades hacia la Verdad y el Bien (16). !Gaudium et spes, 74: («El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección») (17).

La vinculación esencial del orden político al orden moral equivale a la doctrina de que toda autoridad o poder legitimo viene de Dios (18). «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, (Mt. 22, 21). El César de ahora ‑que tiende a ser un Absoluto‑ es la soberanía de las libertades autónomas y la regulación de su «convivencia». Habrá que conceder a ese imperativo lo que sea imprescindible para salvaguardar el bien que en ello haya; mas no anulando lo que es de Dios: lo que es condición esencial de todo bien. La doctrina católica es como sigue:

«Los ciudadanos, además de intervenir de diversos modos en la designación de los titulares de la autoridad, conforman con sus opiniones numerosas leyes y actos de gobierno. Una gran parte de las decisiones operativas en la vida pública depende de la apreciación de circunstancias concretas y pueden determinarse de acuerdo con las preferencias legitimas de los ciudadanos. . En este campo de opciones contingentes y convencionales, el que rige a la comunidad podría limitarse, hasta cierto punto, a ser árbitro de unas «reglas de juego». El gobernante decide de acuerdo con los ciudadanos y los representa.»

«Pero hay valores y principios mora!es, para cuyo servicio y tutela la autoridad y la ley deben representar a Dios, por encima de las variables corrientes de opinión. El pluralismo de las opiniones sólo se justifica en el marco, y como aplicación multiforme, de unos mismos valores morales, implícitos en la Ley de Dios» (19). El gobernante tiene una responsabilidad moral propia, que no puede echar sobre el pueblo. No puede reducirse a «responder ante el pueblo». Es más que un «árbitro».

 

Post Mortem: Manifestaciones episcopales sobre Francisco Franco. Arzobispo de Burgos

18 martes Feb 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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…«Francisco Franco ha muerto. Y con él ha muerto un es­pañol excepcional, como reconoce el mundo entero. Permitidme que ponga a vuestra consideración, brevemente, tres virtudes que creo pueden tener para nosotros razón de ejemplaridad».

Franco«Lo primero que hay que reconocer y admirar en Francisco Franco es su amor a España. Este amor fue norte y guía, ilu­sión y aliento ardiente de toda su vida. Él la quiso siempre unida, en paz y en camino de una prosperidad siempre cre­ciente».

«La Divina Providencia quiso que ya desde su juventud su personalidad, tuviera una actuación decidida en los aconteci­mientos más trascendentales de nuestra Patria, por eso la figu­ra recia y firme de Francisco Franco llena con su luz y forja con indeleble trazo la historia de los hechos acaecidos en la España de estas seis últimas décadas».

«Estos mismos valores fueron ahondando más y más en su corazón el amor hacia España, hasta convertirse en él obsesión y gozo, peso y gloria». «Estos treinta años —afirmaba— he con­sagrado toda mi voluntad, mi quehacer y todas mis energías a la causa de España».

«Y porque amó a su Patria, se entregó totalmente al trabajo constante para mejor servirla. Todos los biógrafos, de Francisco Franco han reconocido que el trabajo constituyó una obsesión de su vida. Horas interminables en la mesa de su despacho, al frente de sus Gobiernos, en las múltiples y prolongadas audien­cias, sin que el desaliento ni la fatiga hicieran mella en su es­píritu. Siempre aconsejando, orientando e impulsando. Nunca puso límite a las horas de trabajo ni de día ni de noche. El Sa­grario de su capilla sabe de las horas de la noche —mientras los demás dormíamos confiados— pasadas en prolongada vela cuando los problemas de la Patria exigían a su fe la inspiración del cielo».

«Pero, sobre todo, Francisco Franco ha sido un hombre que ha vivido de una Fe profunda y sincera. Nacido en un hogar cris­tiano, su madre, de honda raigambre cristiana, fue comunicando a sus hijos la reciedumbre de su fe. Y aquella fe, que recibió de Dios en el seno de su familia, fue creciendo y madurando hasta constituir la ayuda y el baluarte firme de su vida. Para Franco la fe es el don más grande que el Señor ha concedido a los pueblos, a las familias y a los individuos. Él siempre cre­yó que la misión histórica de España era defender esta fe, por eso consideró que todos los materialismos ateos eran ya por na­turaleza enemigos de su Patria».

«De aquí que, fiel a este principio, se esforzara por hacer que el pueblo viviera honda y profundamente su fe como elemento imprescindible para su progreso y, sobre todo, como razón últi­ma de su quehacer histórico. ¿Quién no recuerda la Consagra­ción que él hizo de España a Cristo-Eucaristía en las fechas im­borrables del Congreso Eucarístico de Barcelona? ¿Quién no re­cuerda su Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles? ¿Quién no ha leído con emoción las palabras con que inicia su ya histórico testamento? Si hubiera que sintetizar la vida de Francisco Franco en estas últimas dé­cadas, podría reducirse a estas dos ideas: Dios y España. Así lo hace él en su Testamento cuando afirma: «Quisiera unir en estos momentos los nombres de Dios y de España».

Homilía:   Boletín   Oficial   del   Arzobispado   de   Burgos, 1 diciembre 1975, págs. 454, 455.

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