El octavo día 86 – DIÁLOGO SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA, SEGÚN EL CONCILIO VATICANO II (VI)

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

P.: El derecho de la libertad engendra otros derechos, entre ellos el de comunicar nuestras convicciones a los demás. ¿Hasta qué punto esta comunicación no es propaganda o no puede ser propaganda y hasta qué punto esto es lícito?

R.: En principio, comunicar a los demás lo que sabemos o lo que suponemos, para conjuntar los esfuerzos en la búsqueda, si todavía no conocemos la meta, o para reforzar nuestra actitud de una manera comunitaria en la adhesión a la meta, verdad o bien ya conocidos, es una actitud legítima, en cierto modo inevitable, inseparable de la vida humana. Si se llama propaganda a esta comunicación, hecha por medios lícitos, con honestidad, con amor a la verdad y con amor a aquel a quien queremos llevar a la verdad, es lícita la propaganda. Lo que hace ilícita a la propaganda es, precisamente, lo que, de una parte, infringe el respeto a la autonomía legítima de cada persona; y, por otra parte, lo que infringe el derecho de las personas a que les sea presentada con pureza la verdad, que es el don máximo a que todas aspiran y que no se puede negar a nadie. En tal caso, estamos ya ante una forma de propaganda menos honesta, que el Concilio rechaza expresamente.

Semillicas 293

Padre Cano, m.C.R.

* A los nueve años Teresita de la Virgen María, escribió: «E» decidido ser santa.

* «La sociedad medieval estaba fundamentada en Cristo: los gobernantes, las instituciones, las leyes, las costumbres, el arte y la economía respetaban los principios universales de la Iglesia Católica» (Manuel Acosta Elías).

* «Analizando el estado ruinoso de España, afirma que la causa de la decadencia de nuestra Patria está en la desaparición de la virtud. Hacen falta políticos que crean en Dios y apliquen la virtud de la justicia» (José Antonio Calderón Rojas).

* «Franco no fue ningún asesino, mi provocó ningún genocidio. Los condenados a muerte lo fueron por sentencia dictada por Consejos de Guerra, que procedieron con garantías para los procesados, a los que condenaron a la pena capital» (Javier Paredes).

* «El liberalismo es libertad de pensamiento sin limitación alguna en política, en moral o en religión; libertad de imprenta, así mismo o insuficiente limitada; libertad de asociación con iguales anchuras. Esto son los llamados principios liberales en su más crudo radicalismo» (Félix Sardá y Salvany).

* De todos los grupos religiosos investigados, los cristianos sufren acoso el 153 países, cifra que los mantiene como el grupo religioso más perseguido del mundo desde 2007, año en que el PCR público la primera edición de este estudio. Hace 15 años, los cristianos eran perseguidos en 107 países en 2019.

DEFENSA de la HISPANIDAD (3)

Ramiro de Maeztu

¿Han elaborado los siglos sucesivos ideal alguno que supere al nuestro? De la imposibilidad de salvación se deduce la del progreso y perfeccionamiento. Decir en lo teológico que todos los hombres pueden salvarse, es afirmar en lo ético que deben mejorar, y en lo político, que pueden progresar. Es ya comprometerse a no estorbar el mejoramiento de sus condiciones de vida y aun a favorecerlo en todo lo posible. ¿Hay ideal superior a éste? Jamás pretendimos los españoles vincular la Divinidad a nuestros intereses nacionales; nunca dijimos como Juana de Arco: «los que hacen la guerra al Santo Reino de Francia, hacen la guerra al Rey Jesús», aunque estamos ciertos de haber peleado, en nuestros buenos tiempos, las batallas de Dios. Nunca creímos, como los ingleses y norteamericanos, que la Providencia nos había predestinado para ser mejores que los demás pueblos. Orgullosos de nuestro credo, fuimos siempre humildes respecto a nosotros mismos. No tan humildes, sin embargo, como esa desventurada Rusia de la revolución, que proclama el carácter ilusorio de todos los valores del espíritu y cifra su ideal en reducir el género humano a una economía puramente animal.

 El ideal hispánico está en pie. Lejos de ser agua pasada, no se superará mientras quede en el mundo un solo hombre que se sienta imperfecto. Y por mucho que se haga para olvidarlo y enterrarlo, mientras lleven nombres españoles la mitad de las tierras del planeta, la idea nuestra seguirá saltando de los libros de mística y ascética a las páginas de la Historia Universal. ¡Si fuera posible para un español culto vivir de espaldas a la Historia y perderse en los cines, los cafés y las columnas de los diarios! Pero cada piedra nos habla de lo mismo. ¿Qué somos hoy, qué hacemos ahora cuando nos comparamos con aquellos españoles, que no eran ni más listos ni más fuertes que nosotros, pero creaban la unidad física del mundo, porque antes o al mismo tiempo constituían la unidad moral del género humano, al emplazar una misma posibilidad de salvación ante todos los hombres, con lo que hacían posible la Historia Universal, que hasta nuestro siglo XVI no pudo ser sino una pluralidad de historias inconexas? ¿Podremos consolarnos de estar ahora tan lejos de la Historia, pensando que a cada pueblo le llega su caída y que hubo un tiempo en que fueron también Nínive y Babilonia?

 Pero cuando volvemos los ojos a la actualidad, nos encontramos, en primer término, con que todos los pueblos que fueron españoles están continuando la obra de España, porque todos están tratando a las razas atrasadas que hay entre ellos con la persuasión y en la esperanza de que podrán salvarlas; y también con que la necesidad urgente del mundo entero, si ha de evitarse la colisión de Oriente y Occidente, es que resucite y se extienda por toda la faz de la Tierra aquel espíritu español, que consideraba a todos los hombres como hermanos, aunque distinguía los hermanos mayores de los menores; porque el español no negó nunca la evidencia de las desigualdades. Así la obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es una fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia, de Barcelona, o la Almudena, de Madrid; o, si se quiere, una flecha caída a mitad del camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla.

Mostacicas 223

Don Manuel

* Si en esta vida no buscamos siempre al Cielo, el mundo nos tragará.

* «Hay un momento extraño y superior de la especie humana, la España de 1500 a 1700» (Taine).

* Chile: padres de familia exigen que la nueva constitución garantice el derecho a educar a sus hijos conforme a sus convicciones.

* Las almas sencillas que viven en este valle de lágrimas quieren morir para empezar a vivir. Vida de eterna felicidad, de alegría y gozos.

* «Saque como resolución de vivir muy alegre exteriormente. Donde me lleva soy feliz… vivir siempre muy alegres a Dios es infinita alegría» (Santa Teresa de los Andes).

* «El dato fundamentado de la antropología cristiana destaca, al mismo tiempo, la igualdad en dignidad y derechos cuanto la diferencia; esta no es sólo biológica, visible en lo morfológico, sino también psicológica «genial», si cabe decir» (Mons. Héctor Aguer).