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Pablo

Llegar a la vida eterna

San Urbano V, PapaEn su Regla, san Benito subrayaba ya cuán importante es emplear bien el tiempo, con miras a nuestra vida eterna: “Y si, huyendo de las penas del infierno, queremos llegar a la vida eterna, mientras aún queda tiempo, y permanezcamos en este cuerpo, cumplamos a la luz de esta vida lo que nos está prescrito, apresurándonos; poniendo por obra lo que eternamente más nos convenga”. (Prólogo)  (Santa Emilia de Rodat)

“Hermano”

Para el antiguo Israel, el término “hermano” se delimitaba tanto para las personas más próximas con vínculos de sangre, como para parientes distantes. Posteriormente se fue ampliando para aquellos que formaban un mismo pueblo, con identidad territorial y religiosa, y quienes compartían un propósito común. En este contexto fueron escritas las frases del Salmo 133,1: “Que bueno, que dulce habitar los hermanos todos juntos”. (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

Sensacionalismo periodístico

Si esto es así, ¿qué nos pasa a los sacerdotes embrollados en tantas anécdotas, polémicas, encuestas, bajezas, intrigas, amarguras, frustraciones, escándalos? ¿Es que la sal se ha convertido en tóxico y la luz en tiniebla? ¿Qué explicación lógica a tantas secularizaciones, noviciados vacíos, seminarios en quiebra, campañas contra el celibato, reuniones y contrarreuniones, discusiones inacabables, fracasos en vidas que habían sido flor de piedad y esplendor de virtudes? ¿A qué tanto sensacionalismo periodístico, con cardenales y obispos aupados como «vedettes» de teorías inadmisibles, y tantas impúdicas negaciones dogmáticas y morales, disciplinares y apostólicas? (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

Proyecto económico en común

Con él, la pareja empieza a soñar y prepara su futura vida abierta a nuevas vidas con un mundo familiar nuevo y un proyecto económico en común. A solas los dos, con palabras de amor y muestras de ternura, pero también en compañía de otros jóvenes con los que cada uno puede comparar al otro, se van conociendo mejor. Las más variadas situaciones, en la familia o en el trabajo, les deparan la ocasión de compartir valores y percibir los puntos fuertes y flacos del otro. (Pedro Trevijano, Pbro. – INFOCATÓLICA)

Pudor y castidad  (109)

Así le pasó a Santa Teresa con Jesús: “De ver a Cristo me quedó impresa su grandísima hermosura”, y ese amor le dejó el corazón libre de ciertas atracciones de criaturas, que antes la habían atado: “Después que vi la gran hermosura del Señor, no veía a nadie que en su comparación me pareciese bien, ni me ocupase (el corazón); que con poner un poco los ojos de la consideración en la imagen que tengo en mi alma, he quedado con tanta libertad en esto que después acá todo lo que veo me parece hace asco en comparación de las excelencias y gracias que en este Señor veía” (Vida 37, 4). (José María Iraburu)

El padre Solá habla del demonio (25)

Hay sistemas muy sencillos que son indicios, les llamamos indicios, pero en realidad son argumentos. Por ejemplo, dentro de mi experiencia: Con dos botellitas de agua, una de agua bendita y otra sin bendecir, ante una persona, cuando está ella de espaldas que no me ve, echarle agua bendita y no se inmuta. Cuando está de cara le echo agua bendita y hace un gesto de rechazo. Después disimuladamente cambio la botella, le pongo la que no está bendecida, y otra vez lo mismo. Esto es una obsesión, una manía. Este se cree que está endemoniado y se pone nervioso cuando se ve que se le echa el agua bendita, y no sabe distinguir si está bendita o no está bendita. Y si está de espaldas, como no lo ve, no se mueve. En cambio, si aquella persona está más o menos endemoniada cuando le echo el agua bendita enseguida se revuelve. Y si le echo la otra agua no se mueve. Porque ella nota el efecto del agua que sea o no sea bendecida. El agua ordinaria no hace ningún daño. Y si ella no lo ve y está de espaldas y se le echa agua bendita reacciona de esta manera. Y aunque no se le eche a la cabeza que lo note, sino que se le echa en el vestido que ella no lo note que le caen unas gotas, se revolverá igualmente. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

¿Quién es éste que me salva?

Es el grito de los pobres, de los que saben que solos no podrán vivir jamás una vida auténtica. No podernos eximirnos de responder a la pregunta de fondo que subyace en todo el evangelio de Marcos; «¿Pero quién es éste?». Ese Dios a quien agredimos con nuestras preguntas, nuestros interrogantes, nuestros actos de acusación, nuestras protestas y quejas, nos bloquea con una pregunta prejudicial ¿Quién soy yo para ti? Ese Dios a quien pedimos cuentas por los silencios, los retrasos, las ausencias injustificadas, responde pidiéndonos cuentas de nuestra fe. (P. Julio Abelaira Casal – EL PAN DE LOS POBRES)

Miguicas 166

Padre Martínez m.C.R.

San José - Niño Jesús con Cruz en la mano* Dios ha creado el universo. El demonio ha vomitado el caos democratista. Bestias hay que vuelven a sus vómitos, los endemoniados.

* Unas reuniones ecuménicas que no están enfocadas al retorno a la Iglesia Católica de los que se marcharon, no es ecumenismo.

* Lean «La desheredados» (Encuentro) de François-Xavier Bellany. Descartes, Roussean y Bourdien, estaban endemoniados. Esto lo añado yo.

* La nada nihilista lleva a los hombres a la desesperación y el suicidio. La nada mística lleva a los hombres a la esperanza y confianza absoluta en Dios.

* La democracia demoníaca ha creado los dioses a los que rinden culto: el aborto, la eutanasia, el divorcio, la ecología, el capitalismo salvaje, la sodomía.

* Hay que pelear. Santa Teresa de Jesús dice: «Mira que cuanto más peleares, más mostraras el amor que tienes a tu Dios, y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin».

Distorsión cognitiva

Juan Manuel de Prada

Papa Benedicto XVI rezando en RosarioNos advertía Gómez Dávila que “el sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría lo crea”. Pero esta ilusión puede terminar produciendo distorsiones cognitivas trágicas, como comprobamos con el problema catalán. En un artículo anterior señalábamos la descomunal aporía subyacente en nuestro ordenamiento jurídico, que ampara la difusión de ideas separatistas y patrocina la formación de partidos políticos que representen tales ideas; pero que, a la vez, arbitra aritméticas legales que impiden (o dificultan hasta extremos insuperables) que tales ideas puedan hacerse realidad. Se trata de una doble perversión filosófica y moral: por un lado, se amparan ideas separatistas que corroen y destruyen la comunidad política (que es tanto como abrir a la zorra la puerta del gallinero); por otro lado, se pretende que tales ideas separatistas no puedan consumarse (que es tanto como pedirle a la zorra, después de meterla en el gallinero, que se vuelva vegetariana), contrariando el más natural de los anhelos humanos, que es encarnar sus ideas en instituciones.

He aquí el meollo (radiactivo) del problema catalán, que es también un tabú del que nadie habla. Esta descomunal aporía provoca una feroz distorsión cognitiva en los catalanes partidarios del independentismo, que pueden expresar libremente sus ideas, captar prosélitos y alcanzar mayorías parlamentarias, pero descubren consternados que nada de esto les sirve para alcanzar su anhelo. Tal distorsión cognitiva ocasiona todo tipo de trastornos en la percepción de la realidad estudiados por la psiquiatría (inferencias arbitrarias, abstracciones selectivas, etcétera); pero es inevitable que así sea, pues primeramente se hace creer que la idea separatista es plenamente defendible y goza de los mismos cauces de expresión democrática que cualquier otra. Al negarse a calificar como delictiva una idea que atenta contra la comunidad política, nuestro ordenamiento jurídico empuja a esta distorsión cognitiva a sus adeptos; y cuando tales adeptos advierten que se les impide realizarla, que no pueden plasmarla en instituciones, a riesgo de ser conducidos ante un juez e incluso enchironados, sucumben al estupor… o la cólera.

El sufragio universal nos ha acostumbrado a dar por cierta la ilusión de que nuestros intereses pueden triunfar, con tan sólo disponer de mayorías. Y, en efecto, comprobamos que las mayorías parlamentarias han consagrado las ocurrencias más irrazonables o aberrantes. Si una mayoría parlamentaria puede permitir abortar a mansalva, o reducir a fosfatina la dignidad del trabajo, ¿por qué no va a permitir que España se divida, si tal idea “plenamente democrática” la defiende una mayoría? Pero hete aquí que esta idea plenamente democrática se tropieza inopinadamente con una antigualla como la unidad de España (menos antigua, sin embargo, que la sacralidad de la vida o la remuneración justa del trabajo); e, inevitablemente, tal antigualla se convierte en un odioso obstáculo, pues impide el libre desenvolvimiento de una idea “plenamente democrática”.

El problema catalán sólo podrá afrontarse cuando nos atrevamos a afrontar este tabú: o se cierra la puerta del gallinero o se permite a la zorra comer las gallinas. Pretender que las zorras se vuelvan vegetarianas es una distorsión cognitiva sin esperanza de escapatoria que nos adentrará en un lóbrego bucle de reivindicaciones separatistas nunca satisfechas, con su aderezo de elecciones inútiles. Con razón afirmaba Léon Bloy que el sufragio universal podía conducir “a la chochez social, a una parálisis general después de la cual sólo cabe esperar la más innoble de las muertes”.

(ABC, 4 de noviembre de 2017)

Semillicas 168

Padre Cano, m.C.R.

Nuestra Señora de la Esperanza Coronada* No hay nada más hermoso en la tierra que la Litúrgica Católica.

* España no tiene que europeizarse. España tiene que evangelizar a todo el mundo.

* Hay que excomulgar a los herejes y endemoniados que están infiltrados en la Iglesia.

* Eso que llaman libertad sexual es lujuria. El pecado que más almas lleva al infierno.

* A los endemoniados, infiltrados en la Iglesia, se les excomulga y problema resuelto.

* Quienes afirman que es imposible Reinado Social de Jesucristo son del rebaño democrático.

* El amor crece y crecerá con los años, vemos matrimonios ancianos que necesitan estar juntos y cogidos de la mano.