FRANCO~1El que fue secretario de la Conferencia Episcopal Española y Obispo de Cuenca, don José Guerra Campos, escribió: Franco respondió en su tiempo a las orientaciones de la Iglesia Católica. Los modos de hacerlo podrán cambiar; pero un cambio en los modos no puede consistir en suprimir las orientaciones o en desentenderse de ellas. Es urgente colmar ese vacío. Por eso la evocación de la historia de Franco es de una actualidad ejemplar. La Iglesia en España, presta a reflexionar, se encuentra con ese legado. Para la Iglesia, no menos que la evangelización de América, es parte de su propio legado.

Los medios que el generalísimo puso al servicio de la Iglesia, para que ésta pudiera realizar su misión divina, son incalculables. El Cardenal Dell´Acqua afirmó que la Iglesia había construido una deuda con Franco impagable.

En 1943, el que años más tarde será el Cardenal Tarancón dijo: Ante la inmensa obra del gobierno realizada bajo su égida, obra penetrada de un profundo sentido Cristiano, nos corresponde a nosotros hacer resaltar la benévola atención que ha merecido en todo momento el Jefe del Estado: la tarea de recristianización encomendada por la Jerarquía de la Acción Católica Española. Palabra solícita y generosamente cumplida a lo largo de este tiempo, en el que todo han sido facilidades por parte de las autoridades públicas para esta peculiar obra de apostolado.

El Cardenal Quiroga  Arzobispo de Santiago de Compostela afirmó en 1954:Como Prelado de la Santa Iglesia yo os felicito, Excelencia, por haber sido elegido por Dios para reafirmar nuestra unidad Católica y para asentar en España este sistema de relaciones entre la Iglesia y el Estado, en las cuales… se está tan lejos de una supeditación del Estado con relación a la Iglesia como de una servidumbre o enfrentamiento de la Iglesia con relación al Estado que éste no pretende en manera alguna y que aquella rechazaría en todo caso hasta el martirio.

Para mí, el resumen más enjundioso de la posición de la Iglesia ante el Generalísimo la fomentó el Cardenal Bueno y Monreal Arzobispo de Sevilla en 1961: La Iglesia respeta y ha respetado siempre la legítima potestad civil, como San Pablo nos mandaba respetar incluso a los emperadores paganos.

Pero cuando la Iglesia encuentra un gobernante de profundo sentido cristiano, de honestidad acrisolada en su vida individual, familiar y pública que con justa y eficaz rectitud favorece su misión espiritual al tiempo que con total entrega prudencia y fortaleza, trata de conducir la Patria por los caminos de la justicia, del orden, de la paz y de su grandeza histórica que nadie se sorprenda de que la Iglesia bendiga, no solamente en el plano de la concordia, sino con afectuosidad de Madre, a ese hijo que , elegido a la suprema Jerarquía, trata honesta e igualmente de servir a Dios y a la Patria. Ese es precisamente nuestro caso. Gracias sean dadas al Señor.

Termino con el testimonio de una persona extranjera, nada afecta al Régimen Político de Franco, Monseñor Ribera; en 1963 dijo: Pese a las injustas maquinaciones e insidias campañas, promovidas por los que alardean de negar a Dios, contra esta Nación, el Caudillo de España la mantiene con su palabra, con sus sabias disposiciones y con su personal y edificante ejemplo, siempre fiel a la doctrina que aquí han venido a traer y predicar los apóstoles Santiago y San Pablo.

Lo dicho: Franco, hijo predilecto de la Iglesia

 P. Manuel Martínez Cano, mCR 

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