pensar-657x360La experiencia demuestra que a la mujer embarazada que se le informa, se le apoya y se le ofrecen alternativas distintas al aborto, decide seguir adelante con el embarazo. Y ninguna se ha arrepentido de tener el hijo.

Esperanza Puente

El pluralismo que propugna la Iglesia como legítimo presupone la verdad y el bien, tanto en el orden natural como sobrenatural, y sobre ellos se basa la moral y la convivencia.

Estanislao Cantero

La soberanía ya no  reside en el pueblo, sino que ha pasado a los partidos políticos, o mejor dicho a la oligarquía de los mismos. El diputado vota lo que ordena el partido. Ya no es un “parlamentario”, sino un portavoz, un mandado.

Álvaro Rodríguez Núñez

La democracia es considerada por  Platón como un régimen político degenerado.

Felipe Giménez Pérez

Habríamos de subrayar que la exaltación de la criatura por encima de la autoridad de Dios es el espíritu del Anticristo. Pocos y tal vez ninguno de los devotos del ego se pararían a pensar que sirven a ese diabólico espíritu.

Michael O’Brien

En el humanismo la fe en el hombre sustituye a la fe en Dios. La fe en el hombre nuevo sustituye a la fe en Cristo, y el Reino del Hombre sustituye al Reino de Dios.

Dalmacio Negro

No hay partido sin una minoría que lo promueva, dirija y utilice. El partido es algo así como la razón social de sus directivos; éstos son sus gerentes y portavoces, y no los funcionarios que desempeñan tareas administrativas y que, sólo excepcionalmente, juegan un papel  político. En el momento originario el partido se identifica con su oligarquía. Todo partido se identifica con su oligarquía.

Los afiliados al partido político carecen de todo valor en el proceso de toma de decisiones.

Gonzalo Fdez. de la Mora

Dice el Señor: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Por tanto, al poder político se le debe dar el denario (los impuestos justos) y a Dios se le debe dar todo el corazón, toda  el alma, toda la mente, como enseña Nuestro Señor Jesucristo.  Al  César o partido político no se le puede dar el poder  -el voto- para que haga leyes anticristianas como el aborto, divorcio…

José Martínez Pérez