ciencia y feManuel Mª Domenech Izquierdo

INTRODUCCIÓN

Con mucho gusto acepté el encargo del Padre Manuel Martínez Cano, de escribir unos folios que pudieran orientar a los jóvenes que han de ingresar en la universidad.

Se pretende dar el conocimiento incremental, es decir, que no encontrarán fácilmente en otra parte, que permita a los nuevos universitarios encuadrar en el marco de la filosofía tradicional cristiana, los conocimientos científicos que layan adquiriendo, para que no pierdan la Fe so pretexto de sabiduría humana, y así salgan vencedores en el noble combate de la Fe, del que nos habla San Pablo. Como suele ocurrir en estas lides, esto les ayudará también en la asimilación de los nuevos conceptos científicos en el ámbito natural y les permitirá sistematizar los errores cometidos por aquellos que se han extraviado.

Desde luego que se llega a Dios por la ciencia. Pero durante mi vida no he encontrado nunca una explicación a mi gusto. Siempre he visto una excesiva simpatía hacia la ciencia, como si fuera más importante que Dios. No es que tenga antipatía a la ciencia. Se me da muy bien. Lo puedo demostrar porque estoy dedicando los años de mi madurez profesional a trabajar en investigación y desarrollo en una empresa que es campeona en la aplicación práctica de las tecnologías más avanzadas. Pero pienso que para encontrar a Dios por la ciencia hay que ir, en cierta manera, contra corriente. No contra la ciencia, pero si contra los tópicos que la soberbia de los científicos ha urdido para crearse la ilusión de que se puede prescindir de Dios.

La ciencia verdadera lleva a Dios. La ciencia malévola aparta de Dios. No es fácil demostrar la existencia de Dios. Tampoco es fácil refutar los argumentos de la mala ciencia para eludir la existencia de Dios. La historia de la ciencia ha sido, en general, un intento de demostrar que todo puede ser sin que Dios exista. El tinglado que han montado esos científicos malos, que son los más, no es fácil de derribar. Siempre me ha gustado lo difícil. Por eso tengo algo que decir aquí.

En su despertar intelectual., toda mente sana y juvenil contemporánea, se asombrará sin duda de que mientras los accesos a la filosofía se le envuelven en nubes de escepticismos y relativismos, la divulgación científica dogmatiza con un aplomo irrebatible en todas las disciplinas. Sin embargo, al profundizar en el estudio de cualquier teoría científica, se dará cuenta de lo inconsistentes que son sus presupuestos y del poco alcance de sus conclusiones. Este estudio trata de ayudar a los universitarios para fortalecer su espíritu de manera que no se encuentren arrastrados por el torbellino del materialismo y puedan llegar a gozar de la contemplación del orden del universo y de sus causas, de entre las que destaca la primera, que es el mismo Dios.

Corrientemente la palabra Ciencia se asocia más bien a lo mismo que se significa por “fisicomatemática”. Todas las disciplinas científicas intentan parecerse a la fisicomatemática. Por eso atacaremos la raíz del tema si analizamos el método científico y sus implicaciones filosóficas en este terreno.