cosicas              Isabel

MADRE NUESTRA

  Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el Templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia. (Lumen Gentium 61)

PATRONA DE LA HISPANIDAD

                A vosotros, jóvenes, ante la Patrona de la Hispanidad os digo como en Javier: “Jóvenes, Cristo necesita de vosotros y os llama para ayudar a millones de hermanos vuestros a ser plenamente hombres y a salvarse. . . Abrid vuestro corazón a Cristo, a su ley de amor, sin condicionar vuestra disponibilidad, sin miedo a respuestas definitivas, porque el amor y la amistad no tienen ocaso” (Discurso en Javier, 6 noviembre 1982).

                Que la Virgen Santísima del Pilar, en cuyas manos de Madre ponemos todas estas intenciones, os proteja, padres, madres y hermanos de los misioneros y misioneras, y que el Espíritu Santo continúe suscitando numerosas vocaciones.

                Con gran afecto doy a vosotros, a vuestros hijos y familiares, así como a todos los misioneros españoles, una cordial Bendición Apostólica, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. (San Juan Pablo II)

LA MUJER

Edith Stein

                Cuando se trata de ser el sostén de niños sin padre o de proveer a hermanos huérfanos o a padres ancianos, entonces puede una mujer con espíritu de sacrificio realizar las acciones más sorprendentes. Pero también talentos e inclinaciones individuales pueden conducirlas a los más diversos campos. Ninguna mujer es sólo mujer, cada una tiene una peculiaridad individual y sus disposiciones tan buenas como el varón y en estas disposiciones la capacidad para esta o aquella actividad profesional, artística, científica, técnica, etc. En principio la inclinación natural individual puede dirigirse a cualquier campo práctico, incluso a los que están lejos del carácter propio de la mujer.

     LOS DERECHOS DEL HOMBRE

                Son ilusorios, precisamente por no estar adaptados a la realidad: “En el momento en que la constituyente proclamaba estos derechos, bajo las ventanas de la Asamblea de los diputados se paseaban sobre picas las cabezas de los allí mismo ejecutados sin forma alguna de proceso”. Así, con su proclamación, se “suscitan vagas reivindicaciones sin salida”, que “no pueden ser satisfechas”.

                Son una impostura, en cuanto se proclaman universales, y siempre se utilizan en provecho de minorías: de la burguesía, los de 1789; hoy, de los judíos, en perjuicio de los árabes, o viceversa; de la clase obrera, en perjuicio de los verdaderos pobres no sindicados; de las mujeres, de los hijos naturales, de los negros, pero nunca a favor de todos, sino en realidad en contra de otros. (Miguel Ayuso. Verbo)

DIOS ME AMA  

                Dios es infinitamente Amor. Lo más cierto y claro que podemos decir de Dios es esto: ¡Qué bueno es Dios! Dios me ama. Cuando nos convencemos de esto, dichosamente nos enamoramos de Dios. Y ya en esta vida participamos de migajas de verdadera felicidad. Y el que ama a Dios de adora, le da gracias, le pide, se arrepiente de sus pecados. La desgracia del hombre es enamorarse de sus vicios, de sus miserias, de las cosas, de la materia. Entonces nos convertimos en unos desdichados que vamos vagabundeando por el laberinto de la sinrazón. No basta saber que existe Dios. Hay que enterarse de que Dios nos ama a cada uno personalmente con amor infinito. Y, oportunamente, tenemos la clave de todos los problemas. Porque amar a Dios alegra y pacifica nuestro interior. Así como el ateísmo y el indiferentismo sólo producen oscuridades, mala conciencia y amarguras. (José Ricart Torrens, sacerdote)

FRANCO Y EL FRANQUISMO  

                Moa subtitula su obra como “una revisión en profundidad de una época crucial” y la dedica “a cuantos respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”. Los mitos del franquismo sintetiza ambos propósitos: toma todo lo que se dice sobre Franco y su obra y lo desbroza para quedarse con los hechos puros, explicados con el desapasionamiento y el tono directo propios de este autor. Habrá quien admire la mayor parte de ellos y ensalce a Franco, y habrá quien encuentre en uno, varios o todos, incluso despojados de mitos y mentiras, motivos suficientes para el denuesto. Lo importante es que ensalcemos o denostemos al Franco y al franquismo reales. Pues bien: con libros como éste, el Franco y el franquismo fabricados por sus enemigos tienen los días contados. (Carmelo López-Arias)

  ÁFRICA MISIONERA  

                El espléndido crecimiento y las realizaciones de la Iglesia en África se deben en gran parte a la heroica y desinteresada dedicación de los misioneros. Esto es reconocido por todos. En efecto, la tierra bendita de África está sembrada de tumbas de valientes heraldos del Evangelio (. . .)

                Vosotros, los africanos, sois ya los misioneros de vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está, en verdad, plantada en esta tierra bendita (cf. Decr. Ad gentes, 6). Pero tenemos que cumplir un deber: el de recordar a cuantos en África, antes que vosotros, y hoy todavía con vosotros, predicaron y predican el Evangelio, como nos amonesta la Sagrada Escritura: “Recordaos de vuestros antecesores que os han anunciado la palabra de Dios y, considerando el fin de su vida, imitad su fe”. (Hb. 13, 7)

                Se trata de una historia que no debemos olvidar (. . .) ella es un drama de caridad, de heroísmo, de sacrificio, que hace grande y santa, desde su origen, a la Iglesia africana. (San Juan Pablo II)