vida-contemplativaPadre Jesús González-Quevedo, S.I.
Salamanca, 1971

Para restaurar la vida mixta y fomentar la contemplativa

La Iglesia en sus últimos documentos: Magno Gaudio (1964), Perfectae Caritatis (1965), Ecclesiae Sanctae (1966}, Instrucción sobre la renovación acomodada de la vida religiosa. (1969) insiste sin cesar en que hay que conservar indemne la parte inmutable de los Institutos religiosos, aunque acomodando a las circunstancias de los tiempos, lugares y personas los elementos contingentes de los mismos.

Entre los elementos inmutables que se han de conservar íntegros señala el espíritu del propio fundador. En los religiosos de vida mixta, el elemento más esencial: contemplativos en el apostolado.

Hoy son muchos y muchas los que se dan al apostolado y se olvidan de la contemplación, contagiados con los males de nuestro tiempo: «la herejía de la acción» y la disipación de la vida a escala sideral.

No nos hagamos ilusiones: si nuestra acción no procede «de la abundancia o plenitud de la contemplación», no seremos religiosos de vida mixta, ni podremos gloriarnos de que nuestra vida, como enseña Santo Tomás, es más perfecta que la contemplativa pura.

Por dos razones, según el Santo, es superior la vida mixta: primera, porque imita más de cerca al modelo de toda santidad, Jesucristo nuestro Señor, que vivió esa vida; y segunda, porque «así como es mejor iluminar que brillar solamente, así también es mejor transmitir a otros la contemplado que solamente contemplar». -Pensamiento que vuelve a repetir de otra forma: «Las obras en honor de Dios y provecho del prójimo son mejores que las hechas en honor de Dios solamente». Y cambiando de forma nuevamente: «Las obras útiles sólo al que las hace son inferiores a las que aprovechan también a los prójimos» (1). Doctrina con la que viene a coincidir Santa Teresa en el último capítulo de las Séptimas Moradas.

Aunque «María escogió la mejor parte» (Le. 10, 42), es evidente que mejor que la parte es el todo, y mejor que María es ser María y Marta en una pieza, corno reconoce Santa Teresa en el capítulo citado. Es curioso que esta misma Doctora, en la carta VI de sus Obras Completas (2), apunta la idea del apostolado, hoy realizado por muchísimas religiosas, cuyo espíritu es «el de las descalzas con apostolado», corno me dijo un alma muy buena.

(1) SANTO TOMAS, Suma Teológica, 2-2, 1q. 188, a. 6c.; 3, q. 40, a. 1 ad 2; comt. in I cor., c. 14, lect. l.

(2) En la edición de Fray Silverio de Santa Teresa, BMC, VII ; en la de Ja BAC, vol. 189, p. 14, es la octava. A doña Luisa de la Cerda, 27 mayo 1568: «Dejamos concertado -escribe la Santa- se traiga una mujer muy teatina y que la casa la dé de comer (como hemos de hacer otra limosna, que sea ésta) y que muestre a .labrar de balde muchachas y con este achaque que las muestre la doctrina y a servir al Señor, que es cosa de gran provecho». Recientemente, en una de las fundaciones de la M. Maravillas en los alrededores de Madrid, con escuelas o infiltraciones protestantes, concertó la Madre con las Carmelitas Misioneras que abrieran ellas escuelas católicas para «gran provecho» de aquellas pobres gentes: del mismo espíritu proceden las mismas obras.