luis ma griñon de monfortIsabel

El secreto de María

Notad además que de criado a esclavo hay mucha diferencia. El criado pide paga por sus servicios; el esclavo, no. El criado está libre para dejar a su señor cuando quiera, y no le sirve sino a plazos; el esclavo no puede dejarle sin faltar a la justicia, pues se le ha entregado para siempre. El criado nada a su señor derecho de vida y muerte sobre su persona; el esclavo se le entrega por completo, de suerte que su señor pudiera hacerle morir sin que la justicia le inquietara. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

Hemos recordado anteriormente que la mujer, por sus dones, es más propensa a la unilateralidad y al atrofiamiento de algunas energías. Sus características particulares suponen un peligro específico: el conocimiento abstracto y la actividad creativa son en ella más débiles que el deseo de poseer y gozar de los bienes terrenos. En esto radica el peligro de atarse sólo a ellos; la alegría se degenera y ella se dedica a recoger y conservar con ansia y avaricia objetos inútiles, o se sumerge en una vida instintiva falta de todo tipo de espiritualidad y actividad.

Iglesia y Cristiandad

La Iglesia no sólo prefiere un régimen como el de la Cristiandad, sino que lo desea. En el momento en que este estuviera próximo su apoyo no faltaría. Y es que la Contrarrevolución no se identifica con la Iglesia, ni en absoluto podemos pensar que es su salvadora. Ocurre todo lo contrario, pues es en la doctrina de ésta donde encontramos las bases de la obra de aquella.

Por otra parte, los acontecimientos de estos últimos años, lejos de ser un motivo para el “descanso” han de constituir un acicate para redoblar nuestros esfuerzos. (Estanislao Cantero – Verbo)

La familia es una comunidad

La familia es una comunidad y no una mera sociedad. Requiere, como ésta, un principio formal que la haga “una”, pero reclama una adhesión que no es simplemente voluntaria o jurídica. La comunidad es esencialmente voluntad orgánica en torno a un sobre-tí, animada por un espíritu interno. Reconoce orígenes religiosos y naturales y no simplemente convencionales o pactados. Posee lazos internos, no sólo voluntarios y racionales, sino emocionales y de actitud. Ejemplos típicos son la familia, la patria, la iglesia. (Miguel Ayuso – VERBO)

En el momento del Juicio de Dios

El santo Cura de Ars que decía las cosas por su nombre, al referirse a esta situación comenta: “A fin de no exponerse a miradas pecaminosas, se ve uno obligado a huir de su compañía. ¡Cuántas madres son causa de malas miradas, de malos pensamientos, de tocamientos deshonestos! ¡Dios mío qué juicio les espera!”.

Pues, aquí no pasa nada. Parece que tenemos una moral permisiva. El periódico aludido entra en conventos y parroquias. Y a pesar de que contiene en la sección de anuncios y fotos gravemente pecaminosas, este periódico viene a ser como el “oficial” de la Iglesia catalana.

Entonces se me dirá. “¿No exagera usted? ¿No es usted más papista que el Papa?”.

La contestación va a ser muy sencilla.

En el momento del juicio de Dios prefiero tener en las manos los sermones del Cura de Ars que uno de estos periódicos. Por mucho que estos periódicos tengan entrada libre en conventos, parroquias y obispados. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Homosexualidad y esperanza

Marmor: “El mito de que la homosexualidad no puede tratarse es una creencia muy común en el público en general y entre los homosexuales. Esta idea está frecuentemente relacionada con la creencia de que la homosexualidad es constitucional o genética. Esta convicción de que no hay tratamiento, sirve como mecanismo de defensa del yo para muchos homosexuales. A medida que se ha encontrado que el comportamiento homosexual tiende a ser esencialmente de adaptación, se ha desarrollado mayor optimismo respecto a las posibilidades de cambiar, y resultados más prometedores han sido reportados… Hay pocas dudas de que un cambio auténtico en la elección de objeto sexual puede darse, y de hecho tiene lugar en unos 20 a 50% de pacientes homosexuales activos que buscan psicoterapia a ese fin”.(Asociación Médica Católica – AMCA)

 

 

 

 

 

La conciencia moral

La propia conciencia: no basta como último criterio para asegurar el perfecto ejercicio de nuestra libertad.

No, y esto hay que entenderlo bien. Beato Pablo VI lo ha enseñado contundentemente: “La conciencia moral es, ciertamente, el criterio próximo e indispensable de la honestidad de nuestras acciones… ; pero la conciencia tiene necesidad de ser instruida, informada, orientada acerca de la bondad objetiva de la acción a llevar a cabo; su juicio instintivo e intuitivo no es suficiente; ha menester de una norma, ha menester de una ley; de otro modo, su juicio puede alterarse bajo el impulso de las pasiones, de los intereses o de los ejemplos ajenos. De esta manera, la vida moral vive de utopías o de instintos; y, como hoy acontece, es una vida moral doblegada a las circunstancias exteriores, a las situaciones, con todas las consecuencias de relativismo y de servilismo que se derivan, hasta comprometer la rectitud de conciencia, que llamamos carácter, y hacer de los hombres una masa de cañas agitadas por el viento”. (8-VIII-1973). (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)