vida-contemplativaPadre Jesús González-Quevedo, S.I.
Salamanca, 1971

Ahora bien, sin retiro y soledad, sin silencio y recogimiento de los sentidos, por desacreditado que esté hoy en día todo es-to, la vida interior y de oración serán imposibles. Es incuestionable que la vida de fe, «de la que vive el justo» (Rom. 1, 17; Gal. 3, 11; Hebr. 10, 38), está en razón inversa de la vida de sentidos; la fe es de his quae non videntur (creernos lo que no vernos), y para fomentarla es imprescindible, a ejemplo del Apóstol, no mirar «las cosas que s-e ven, sino las que no se ven ; pues las que se ven son temporales y las: que no se ven son eternas» (II Cor. 4, 1).

Para pasar más adelante aconsejaba San Ignacio a Borja que procurase

«tener la propia ánima quieta, pacífica y dispuesta para cuando el Señor Nuestro quisiere obrar en ella; …Y en lugar de buscar o sacar cosa alguna de sangre, buscar más inmediatamente al Señor de todos, es a saber sus santísimos dones, así como una infusión o gotas de lágrimas, agora sea, 1º, sobre los propios pecados o ajenos, agora sea, 2º, en los misterios de Cristo N. S. en esta vida o en la otra, agora sea, 3º, en consideración o amor de las personas divinas … Y aunque en sí el 3º :sea más perfecto que el 2º, y d 2º más que el 1º , aquella parte es mucho mejor para cualquier individuo, donde Dios N. S. más se comunica mostrando sus santísimos dones y gracias espirituales… Los cuales entiendo ser aquellos que no está en nuestra: “propia” potestad para traerlos “cuando queremos”, más que son puramente dados de quien da y puede todo bien: así como son… intensión de fe, de esperanza, de caridad, “gozo y reposo espiritual”, lágrimas, consolación in­ tensa, elevación de mente, impresiones e iluminaciones di­ vinas, con todos los otros gustos y sentidos espirituales ordenados a -los tales dones… Sin ellos todas nuestras cogitaciones, palabras y obras van mezcladas, frías y turba­ das; (y con ellos), calientes, claras y justas para el mayor servicio divino» (3).

Y al P. Brandao, que le preguntaba: «En qué cosas se ejercitará más meditando», responde en carta del 1 de junio de 1551, que se puede

«ejercitar en buscar la presencia de N. Señor en todas las cosas…, pues es verdad que está su divina Majestad por presencia, potencia y esencia» ,en todas ellas. «Y esta manera de meditar, hallando a N. S. Dios en todas las cosas, es más fácil que no a levantarnos a las cosas divinas más abstractas… y causará este buen ejercicio disponiéndonos grandes visitaciones del Señor, aunque sea en una breve oración» (4).

(3) Carta de San Ignacio a San Francisco de Borja, 20 de sept. 1548.

(4) Iluminan estos pasajes, los siguientes: a) «Es más concedido a los perfectos jurar por las creaturas que a los imperfectos; porque los perfectos, por la asidua contemplación e iluminación del entendimiento, consideran, meditan y contemplan más ser Dios N. S. en cada criatura, según su propia esencia, presencia y potencia; y así en jurar por la criatura son más aptos y dispuestos para hacer acatamiento y reverencia a su Criador y Señor que los imperfectos». Ejercicios, 39. b) «No queriendo ni buscando otra cosa alguna, sino en todo y por todo mayor alabanza y gloria de Dios N. S.», 189. c) Toda la Contemplación para alcanzar amor. d) «Y en todas las cosas busquen a Dios N. S., apartando cuanto es posible de sí el amor de todas las criaturas, por ponerle en el Criador de ellas, a él en todas amando, y a todas en él conforme a su santísima y divina voluntad». Const. S. J., P. III, c. 1, n. 26.

Cito siempre las Obras Completas de San Ignacio de Loyola, BAC, vol. 86, ed. 2:. Véase también AICARDO, J. M., Comentario a las Constituciones de la Compañía de Jesús, I, 925ss. Para conocer estas visitaciones del Señor, o llamamientos «a bienes más espirituales, interiores e invisibles» son utilísimas las normas de S. Juan de la Cruz: Subida 2, XII, 6-9 y XIII. Noche 1, IX y X notando los nn. 6 y 4 respectivamente. Llama 3, 27-621 los nn. 331 43-48, principalmente.