hitoIsabel

El secreto de María

Pero fácilmente se echa de ver que el esclavo forzado vive en sujección más estrecha, tal que no puede propiamente convenir a un hombre sino con respecto a su Criador. Por eso entre los cristianos no hay tales esclavos; sólo entre los turcos e idólatras los hay así.

¡Feliz y mil veces feliz el alma generosa que, esclava del amor, se consagra enteramente a Jesús por María, después de haber sacudido en el bautismo la esclavitud tiránica del demonio! (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

Ello la lleva a desnaturalizar su relación con el hombre: si él brutalmente la domina amenazando su posición de compañera libre y amorosa, ella misma, en cuanto esclava de sus instintos, llega a favorecer esta reducción a esclavitud por parte del hombre. Por otro lado, la preocupación ansiosa por conservar lo que la pertenece puede llevarla a una postura dominante incluso en relación con el hombre. Algo parecido se manifiesta en relación con los hijos.

Confirmación de la verdad

La Contrarrevolución tiene en ellos un argumento para continuar su obra. De una parte porque constituyen una confirmación de la verdad de la doctrina contrarrevolucionaria. Un frente bien amplio de la Revolución se ha derrumbado, y aunque sobre las ruinas del comunismo en Europa no se hayan alzado todavía las naciones institucionalmente cristianas, esos escombros muestran la falsedad de las doctrinas de la Revolución y -¡quién lo diría hace unos años!- su propia debilidad frente a quienes están dispuestos a combatirlas. Aunque las causas de esa caída son muy complejas, y evidentemente quedan fuera de esta conferencia, esas dos afirmaciones no dejan de tener validez. (Estanislao Cantero – Verbo)

Derechos de Dios

En una comunidad, el carácter constitutivo que el deber tiene siempre respecto al derecho ha de hallarse en “la incisión en ella de un orden sobrenatural que posee el primario derecho a ser respetado, esto es, la aceptación comunitaria de unos derechos de Dios que determina n deberes radicales en el hombre y en la sociedad”. La sociedad, en cambio, es voluntad reflexiva, convención. Las partes son en ella antes que el todo, y la voluntad es consecutiva a un pensamiento. Es la forma sociológica que está en la base de las sociedades voluntarias: mercantiles, de recreo, etc. Pero cuando se extiende a la convivencia humana radical -que siempre ha de ser una comunidad y que requiere, por usar términos de raigambre agustiniana, una anterior concordia- se produce la ruina. Porque en la sociedad, “el deber sigue siempre a un derecho personal y se define por razón del respeto debido a ese previo derecho”. (Miguel Ayuso – VERBO)

Los sabios aconsejan

Por esto los sabios aconsejan que a la cama debe irse solo para descansar. Se debe mantener en ella una posición digna y modesta. No se debe buscar un colchón mullido. Se debe acostar pronto para levantarse temprano. “Dime a qué hora te levantas y te diré si eres vicioso… Todo joven que se queda en la cama uno o más horas después de haber despertado, es fatalmente vicioso” (Payot)

Es bueno mantener la habitación fría.

El que quiera mantener la castidad debe habituar el cuerpo a no tener más que la ración de sueño que la absolutamente necesaria. Por esto los médicos experimentados aconsejan no estar largo tiempo en la cama y que uno se levante tan pronto como se despierte. “Sacudíos al despertar y levantaos temprano: es la salud para vuestro cuerpo pero también para vuestra alma”. (Dr. Surbled.). (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Homosexualidad y esperanza

Apperson: “La importancia de la relación -o su ausencia- con el padre, debe ser enfatizada, con los sujetos homosexuales exhibiendo diferencia marcada con respecto al grupo control, viendo al padre como crítico, impaciente y que los rechazaba, y menos como un agente de socialización”.

Bene: “Un número mucho menor de homosexuales que de hombres casados pensó que sus padres habían sido alegres, ayudadores, de confianza, cariñosos y comprensivos, y muchos más pensaron que sus padres no tenían tiempo para ellos, no los querían, y los habían hecho sentirse infelices”. (Asociación Médica Católica – AMCA)

El liberalismo niega la libertad

El liberalismo no es la defensa de la libertad, sino su negación. Porque hay que distinguir entre libertad física y libertad moral. Físicamente, cualquiera puede matar a su padre, a su amigo, a un desconocido. Le basta con utilizar un arma de fuego u otro medio violento y homicida. Esto es libertad física. Pero la libertad moral tiene otros cauces. Moralmente nadie puede matar a su padre, ni a su amigo, ni a otro hombre, por su cuenta y riesgo, sin justificación  alguna. ¿Por qué? Porque la libertad humana tiene unos cauces superiores a lo meramente brutal, animal, instintivo. El liberalismo proclama la libertad física, y desconoce la libertad moral. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)