iglesiaPapa Francisco

En el Sacramento del Perdón, Dios muestra la vía de la conversión hacia él, y nos invita a experimentar de nuevo su cercanía. Es un perdón que se obtiene, ante todo, empezando por vivir la caridad. Lo recuerda también el apóstol Pedro cuando escribe que “el amor cubre la multitud de los pecados” (1ª Pe 4, 8). Solo Dios perdona los pecados, pero quiere que también nosotros estemos dispuestos a perdonar a los demás, como él perdona nuestras faltas: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6, 12). Qué tristeza cada vez que nos quedamos encerrados en nosotros mismos, incapaces de perdonar. Triunfa el rencor, la rabia, la venganza; la vida se vuelve infeliz y se anula el alegre compromiso  por la misericordia.

Cardenal Robert Sarah

No se puede, bajo el pretexto de que ya no nos escuchen, adaptar la formulación de la enseñanza de Cristo y de la Iglesia a la circunstancias, a la historia o a la sensibilidad de cada uno. Si se crea un magisterio inestable, se crea una duda permanente. Hay un enorme trabajo que hacer al respecto: hacer comprensible la enseñanza de la Iglesia manteniendo intacto el núcleo de la doctrina. Y es por eso que es inaceptable separar la doctrina de la pastoral: una pastoral sin doctrina es una pastoral construida sobre la arena.

Cardenal Carlo Caffarra

Ay de nosotros si el Señor nos reprendiera con las palabras del profeta: perros que no habéis ladrado. Lo sabemos, en los sistemas democráticos la deliberación política se basa en el sistema de la mayoría. Y me parece bien, porque las cabezas es mejor contarlas que cortarlas. Pero frente a estos hechos (defender la vida) no hay mayoría que pueda hacerme callar. En caso contrario sería un perro que no ladra.

Arzobispo Jean Abdou Arbach

Yo pido a los líderes de Europa qué tengan conciencia y que nos ayuden a parar esta guerra para que los cristianos no se vean obligados a dejar su tierra. Irak, Siria, Líbano… son la cuna del cristianismo. Es una cultura con una gran riqueza. Perder esto sería una tragedia. Si no podemos vivir la fe, cada uno según su conciencia, no hay libertad. Hay que trabajar para que en todo el mundo podamos vivir nuestra fe y podamos vivirla en libertad.

Arzobispo Carlo Liberati

El blanco de sus críticas es el sostenido avance de la población musulmana en Italia como resultado de la llegada de inmigrantes y refugiados provenientes de Medio Oriente y del Norte de África. Se calcula que unos trescientos treinta mil llegaron sólo en los últimos dos años. Las estadísticas oficiales muestran que en 1970 había sólo dos mil musulmanes en Italia, frente a más de dos millones que hay en la actualidad. Liberati cuestionó todas las supuestas ayudas económicas que reciben los extranjeros, en contraposición con el abandono de los pobres italianos. “Ayudamos sin demora a aquellos que vienen de afuera y nos olvidamos de muchos pobres y viejos italianos que están comiendo de la basura. Necesitamos políticas que se ocupen primero de los italianos: los jóvenes y los desempleados. Soy un manifestante. Si no fuera un sacerdote estaría protestando en las plaza”.

Obispo José Ignacio Munilla Aguirre

En estas Navidades celebramos el 50° aniversario de la constitución de Cáritas en nuestra Diócesis de San Sebastián. La Iglesia desarrolla su vocación en torno a tres pilares que se inspiran en las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad): predicación de la Palabra de Dios, celebración de los sacramentos, y puesta en práctica del mandamiento del amor al prójimo, en la realidad social en la que estamos insertos. Con nuestras luces y nuestras sombras, pienso que en esta historia reciente de nuestra Iglesia, hay suficiente claridad como para que quienes buscan a Dios puedan encontrarlo; de la misma forma que existen suficientes miserias como para que quienes optan por la desafección, se sientan justificados. ¡Ojalá busquemos la luz, porque, a buen seguro, será lo que encontremos!

Obispo Francisco Cerro Chaves

La exhortación apostólica de Beato Pablo VI “Evangelii nuntiandi” nos dice que la Iglesia solo existe para evangelizar, para anunciar a Cristo, para decirle a cada persona, Dios te ama, Dios ha nacido, vivido, muerto y resucitado por ti. Al descubrir tanto amor, se lo contamos a todo el mundo y tratamos de atraerle hasta lo más profundo de su corazón para hacerlos inmensamente felices. Vivimos en la Iglesia para evangelizar a través de signos pobres. Libres como el Señor que solo vive para anunciar la salvación desde la pobreza. No queremos evangelizar con medios ricos, sino con medios pobres y cuanto más pobres más se luce la misericordia del Señor y más fecunda es nuestra vida.

Unitatis redintegratio – Concilio Vaticano II

Nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo, que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica y obscurecer su genuino y verdadero sentido. La fe católica hay que exponerla al mismo tiempo con más profundidad y con más rectitud, para que tanto por la forma como por las palabras pueda ser cabalmente comprendida también por los hermanos separados.