Papa Francisco

El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado. La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente “Dios ayuda”. Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano ( cf. Homilía, 8 enero 2016). Lázaro no enseña que el otro es un don.

La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido.

Cardenal Burke

Es cierto que cada vez que una pareja ha contraído matrimonio con todas su mente y su corazón, el diablo va a hacer el trabajo de tratar de destruir ese hogar, porque ese hogar es una cuna de gracia, donde la gracia se recibe, no sólo para la pareja, sino para los niños y para todos aquellos que están cerca de la familia.

Cardenal Cañizares

Desearía que no se hiciese de la “tolerancia” una palabra manida, un “eslogan” desearía que hablásemos poco de tolerancia y que, sin embargo, fuésemos en la realidad muy respetuosos unos de otros, de la conciencia y de la convicciones religiosas de los otros.

Cardenal Ezzati

Tocamos también el tema de la ideología de género y el papa Francisco nos hizo ver lo que significa desde la perspectiva teológica y pastoral este desafío grande. En primer lugar toda esta doctrina del género es contraria a la revelación cristiana, de Dios que es padre, de Dios que nos llama a ser miembros de una comunidad, de amarnos y de ser fecundos.

Y por consiguiente nos hizo una gran invitación a entrar en este mundo muy marcado por esto, con la novedad del Evangelio y con la capacidad de hacerlo también de la manera pedagógicamente y pastoralmente adecuada.

La teoría de género no viene de la gente sino de algunos, que también son gente, pero no de quienes uno encuentra todos los días en la calle. Es una ideología que proviene de grupos interesados.

La verdad hay que decirla y testimoniarla de manera respetuosa, porque tenemos una buena noticia que entregar.

Cardenal Vincent Nichols

En una Catedral de Westminster llena a su máxima capacidad de 3.000 personas y con grandes multitudes ubicadas en la plaza, el Cardenal Nichols dirigió la oración de consagración, que incluyó la frase:

“A ti ya tu Inmaculado Corazón, en este año centenario de las apariciones de Fátima nos re-consagramos en unión no solo con la Iglesia, el Cuerpo Místico de tu Hijo, sino también con el mundo entero.

El Cardenal renovaba una consagración hecha por su predecesor como Arzobispo de Westminster, el cardenal Bernard Griffin, en 1948.

Cardenal Carlo Caffarra

Es un círculo vicioso porque por una parte las leyes parecen reducirse, precisamente, a una cinta grabadora de deseos. Esto hace que lo social sea inevitablemente conflictivo, una lucha por la supremacía del más prepotente sobre el más débil, es decir, la corrupción de la idea misma del bien común, de la res publica (“la cosa pública”, ndt).

Arzobispo Jaume Pujol Balcells

Una maestra de párvulos observa a las niñas que dibujan. Pregunta a una de ellas: ¿Tú qué pintas? La niña responde: “A Dios”. “Pero si nadie sabe cómo es Dios…”, objeta la profesora. “¡Pues ahora van a saberlo!”, responde la pequeña.

Lo cierto es que cualquier experiencia religiosa auténtica comporta una intuición del Misterio, que no pocas veces logra captar algún rasgo del rostro de Dios; pero conocer a Dios requiere estar abierto a su revelación, sin la cual sólo podríamos alcanzar algunas aproximaciones.

Por ejemplo, una de ellas nos dice que la creación es un acto gratuito. San Felipe Neri observaba: “El sol da su luz, el fuego su calor, el árbol abre sus brazos y nos ofrece sus frutos; el agua y el aire y toda la naturaleza anuncian la generosidad del Creador”. Aunque no hace falta ser un santo para advertir que la vida es en sí un regalo de Dios.

 

 

 

 

Monseñor Julián Ruiz Martorell

El respeto se expresa en la docilidad y la obediencia. La docilidad no se identifica con el sometimiento, ni con la pasividad, ni con la negación de la propia personalidad. Ser dócil significa tener una actitud positiva para acoger consejos y aprender de la experiencia de los demás. La persona dócil es suave, apacible, receptiva, pero también firme, tenaz y emprendedora. Es obediente el joven que escucha con el corazón, que presta oídos atentos a lo que le dicen los demás y a lo que le expresan con el ejemplo y las actitudes.

Monseñor Demetrio Fernández

El hombre ha sido creado para ser feliz, y muchas vece experimenta todo lo contrario. Experimenta en propia carne el dolor y el sufrimiento de múltiples maneras, y cuando mira a su alrededor constata cuánto sufrimiento hay en el mundo. A vece se le pasa por la cabeza la exclamación de Job: “Ojalá no hubiera nacido” (Jb 3, 3) o la del profeta Jeremías en un momento de desesperación: “Maldito el día en que nací” (Jr 20, 14). En este contexto algunos autores ateos de nuestro tiempo afirman que el hombre es un ser para la muerte, destinado a morir sin más horizonte.

Sin embargo, Dios no se arrepiente de habernos creado. Dios quiere la vida, es amigo de la vida, nunca de la muerte. Dios quiere nuestra felicidad, y una felicidad que no se acabe nunca. Ese misterio profundo y contradictorio en el que el hombre se ve sumergido tiene una clave: Dios nos ha creado para la vida, para la felicidad, pero el pecado ha introducido en el mundo una verdadera catástrofe, un desequilibrio que afecta incluso a la naturaleza creada.

Obispo Francisco Cerro Chaves

Evangelizar es vivir con los ojos de la fe una gran fecundidad, desde una gran pobreza, la maravilla de la acción de Dios, contando con materiales pobres.

Vivir entregados y sencillos, no estropeemos la obra del Corazón del Señor con lo que llama el papa Francisco “autorreferencialidad”. El creernos superiores, el faltar a la caridad bajo el pretexto de perfección. Sed de verdad hermanos que comparten juntos la caridad con Cristo y el amor a la Iglesia y la pasión por la Evangelización.