Pablo

Disforia de género

Walt Heyer, una persona que sufrió disforia de género en la infancia, se “cambió de sexo” siendo ya adulto, y luego logró superar su problema de transexualidad, dijo a ACI Prensa que la Iglesia debe desafiar con suavidad pero con firmeza a la gente, en lugar de afirmarlos en su disforia de género.

“Si los afirmamos en los géneros cambiantes, en realidad estamos siendo desobedientes a Cristo, porque eso no es lo que son. Los hizo hombre y mujer”, aseguró Heyer.

También dijo que los sacerdotes y los que están en el ministerio en la Iglesia necesitan estar mejor informados sobre las consecuencias físicas y emocionales a largo plazo de la cirugía de cambio de sexo.

“Porque no estamos hablando de las consecuencias. Solo estamos hablando de la transición, que se ve bien entre 8 a 10 años”, pero que – asegura- en ese punto muchas personas desean volver a su sexo original.

Cabrón en toda la regla

  • Él cabrón, con perdón, se ha quitado la careta.
  • Cuando la Universidad más prestigiosa del mundo proyectó una misa satánica con una hostia consagrada.
  • Y cuando Merkel, Hollande y Renzi cerraron la boca ante una ceremonia luciferina y repugnante.
  • Los masones adoran a Baphomet, dios andrógino con cabeza de macho cabrío y pezuñas de cabra.
  • ¿Andrógino?: la ideología de género no la inventó Zapatero.
  • Eso sí, torso humano. Vamos, un cabrón en toda regla.

Hablábamos ayer de masonería y satanismo, es decir, del genial libro sobre el mundo masónico del historiador español Alberto Bárcena. Nos cuenta el autor tres casos de adoración satánica interesadamente publicitados. Esto es, que Lucifer ya no se esconde tras el filantrópico e ilustrado mandil de las logias y, por el contrario en época de postcristianismo, se siente con fuerzas para quitarse la careta. Se trata de Harvard, Oklahoma y el túnel de San Gotardo. (Eulogio López – HISPANIDAD)

Evidencia científica

Ya desde el siglo V antes de Cristo, los médicos se comprometían a luchar a favor de la vida, incluso desde antes de nacer: “tampoco daré un abortivo a ninguna mujer”, dice el juramento hipocrático. Es indudable que la gran cuestión en torno al aborto es la siguiente: cuando se destruye un embrión o un feto, ¿lo que se destruye es un ser humano, sí o no? Si lo que se destruye es, un ser humano, estamos ante un crimen, si lo que se destruye, aunque sea un ser vivo, no es un ser humano, a eso no le podemos llamar crimen. Pero los avances científicos médicos van todos en la dirección que la vida empieza en el momento de la fecundación y eso es hoy una evidencia científica. Para la Iglesia Católica. “tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos” (GS nº 51). (Infocatólica – Pedro Trevijano Etcheverría)

Reino de Dios

Es verdad que el Reino de Dios no vendrá en plenitud hasta la segunda venida de Cristo en la parusía, al final de los tiempos. Pero ya en el tiempo presente, los cristianos queremos que Jesucristo reine más y más en las realidades temporales, “a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo” (Plegaria IV de la Misa). Si no lo queremos y no lo pretendiésemos por la oración y el trabajo, no seremos cristianos, no podríamos rezar el Padre nuestro.

Todos los creyentes de todos los continentes debemos trabajar por el Reino de Dios y proclamar que es un reino de amor, de justicia, de paz y de vida. ¡Oh, Príncipe absoluto de los siglos! ¡Oh, Jesucristo, Rey de las naciones! Te confesamos árbitro supremo de las mentes y de los corazones. (José Díaz Rincón – PADRE NUESTRO)

Desprecian el cristianismo

En el fondo, poco les importan los homosexuales, pues sino, pondrían el grito en el cielo. La falsa defensa de la homosexualidad esconde un ataque a las entrañas de una civilización que desprecian. Esta es la dimensión desde la que debemos contemplar el problema: “Hay que matar al padre (o en este caso la madre)”, diría Freud, que es la civilización que nos ha engendrado.

Ninguna sociedad puede sobrevivir con un alto nivel de contradicciones. Y la nuestra está llegando al límite de las mismas. Se aplaude, regula y anima a que los heterosexuales se transformen en homosexuales. Pero cuando un homosexual sufre y quiere libremente ayuda para reconciliarse con su heterosexualidad, entonces esto es casi un delito. Si se es libre para hacer un camino, se supone que podemos ser libres para deshacerlo. (Javier Barraycoa – AVE MARÍA)

18  Pudor y castidad

La pobreza pertenece también a la virtud de la templanza, de acuerdo; pero si no se predica y se libera a los hombres de su congénito culto a la riqueza, ni siquiera se asoman al Reino, porque no pasan de su puerta de entrada, que es la pobreza. No es posible seguir a Cristo -ser cristiano- si no se le prefiere a todo, y si no hay disposición de dejarlo todo, aún a sí mismo, para seguirle (Lc 14, 26-27.33). No es posible adquirir el tesoro escondido en el campo, Cristo, si no se vende todo lo que uno tiene (Mt 13, 44-46). (José María Iraburu)

Servimos a Dios o al demonio

La gran conquista del demonio es pasar desapercibido, que nadie crea en su existencia. Jesús nos enseña: “El que no está conmigo, está contra mí”. Estas palabras de Jesús se aplican a todos los hombres. Servimos a Dios o al demonio, aunque no nos demos cuenta. No hay alternativa intermedia. Dios nos ofrece la pureza, el diablo predica la fornicación. Dios nos ofrece la paz y la vida, el diablo la discordia y la muerte. Así, las huellas del demonio las encontramos en los divorcios, el adulterio, los suicidios, los asesinatos, el aborto, la ideología de género, las guerras, la tortura, la pornografía, el tráfico sexual, las drogas, la actividad homosexual o lésbica, etcétera. (Portaluz – MERIDIANO CATÓLICO)

Debilitar la Iglesia Católica

Las defensas antimarxistas que los católicos tenían antes, bajaron. Al mismo tiempo, la Iglesia fue el objeto de una infiltración ideológica planeada por sus enemigos. Ya Antonio Gramsci, uno de los principales autores del marxismo cultural, en los años 20-30 del siglo XX había recomendado a sus compañeros comunistas que conquistaran la Iglesia Católica, justamente porque ella era en aquel entonces el mayor enemigo del comunismo. También se conocen los esfuerzos de la KGB para infiltrar y debilitar la Iglesia Católica. Un ejemplo muy expresivo de tal operación KGB es la “teología de la liberación”. Pero no es el único. (Dra. Anca M. Cernera – AVE MARÍA)