Papa Francisco

En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013). El apóstol Pablo dice que “la codicia es la raíz de todos los males” (1ª Tm 6, 10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55).

En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero pude someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz. La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a lo demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

Cardenal Velasio De Paolis

Es el punto más alto de la modernidad, si por modernidad se entiende la exaltación del hombre. Pero es también su crisis, la crisis del hombre, que es el período que estamos viviendo: el tiempo de la secularización, el tiempo del relativismo ético y gnoseológico; el tiempo de la desorientación en la cual el hombre no sabe decir nada más sobre sí mismo, de dónde viene, a dónde va, y cuál es el sentido de su vida y de su caminar; aunque sepa decir muchas cosas sobre el cosmos.

Y no podría ser diversamente, porque la modernidad se funda sobre la más grande mentira de la historia: el hombre haciéndose Dios se ha destruido a sí mismo.

Cardenal Robert Sarah

¡Si sólo pudiera meter en el corazón de todos el fuego que tengo en el mío, que me hace amar tanto el Corazón de María! “: esto exclamaba la beata Jacinta.

En 2017 se celebra el centenario de las apariciones de la Bienaventurada Virgen María en Fátima. Se nos ofrece la ocasión de hacer balance y ver cómo hemos acogido el mensaje que Dios quiso entregarnos en medio de la tempestad que sacudió a Europa a inicios del siglo XX: una guerra mundial cuyas atrocidades superan nuestra capacidad de comprensión (¡tanto que en la sola jornada del 22 de agosto de 1914 se contaron 27.000 soldados franceses muertos, convirtiéndose así en el día más sangriento de la historia de Francia!), la revolución comunista en Rusia con su miríada de masacres… De 1914 a 1918 Europa se cubrió con los cadáveres de millones de soldados y civiles inocentes: hombres, mujeres y niños…

Arzobispo Carlos Osoro

En el 90 % de las parroquias de Madrid se da de comer a mucha gente que no puede comer. En zonas de Madrid, por las noches, cuando va gente a ganarse dinero de unas formas determinadas, ahí está la Iglesia presente, a través de unas religiosas que están dando la vida. La Iglesia acoge a dormir a gente que vive en la calle. Si en Madrid desapareciese esto, sería otra ciudad. La pena es que esto no se ve. Los medios también tendrían que fijarse en esto, por servicio a la sociedad. Yo conozco en Madrid personas sencillas que dan la mitad de su sueldo a otra persona que no tiene dónde trabajar.

Obispo Demetrio Fernández

“Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”. Sólo la humildad, la pobreza y el desprendimiento nos sitúan en la verdad de nuestra vida. No somos nada, más aún somos pecadores. Y todo lo bueno que hay en nuestra vida, nos viene de Dios. La soberbia y el orgullo lo distorsionan todo. Jesús, siendo Dios y sin dejar de serlo, ha aparecido en su camino terreno como pobre, humilde y despojado de todo. Sin buscar su gloria, sino la gloria del Padre, y en disponibilidad de servicio a todos. Y por este camino nos llama a seguirle. Los que le han seguido por aquí, han encontrado la felicidad ya en este mundo y luego la felicidad eterna.

Obispo Alfonso Carrasco Rouco

El obispo de Lugo, opina que “la libertad de enseñanza” está bien reflejada “en nuestra Constitución” y pide que se “garantice”, porque un Estado puede ser calificado como “dictatorial o totalitario” cuando “las fuerzas políticas les dicen a los padres cómo tienen que educar a sus hijos y, si te descuidas, cómo tienen que pensar sus hijos”.

En ese sentido, el obispo recordó, tal y como recoge Efe, que “la libertad de enseñanza es una expresión de las libertades más profundas del hombre” y se preguntaba “en qué estado vives” si “tú eres un padre y no se te deja la libertad de educar a tu hijo”.

“¿Cómo es el Estado que te quita a tu hijo para educarlo en función de la voluntad” de las “fuerzas políticas?”, se pregunta Carrasco Rauco.

Desde su punto de vista, “la educación de los hijos es”, en primera instancia, “una responsabilidad de los padres, y las escuelas están a su servicio”.

“Hay muchos padres que desean que sus hijos se instruyan en escuelas que son conformes con su mundo de valores, con su compresión del mundo, con su comprensión religiosa.

Obispo Reig Pla

En primer lugar este Congreso pretende levantar el ánimo de los padres de familia y de los docentes católicos en la situación presente caracterizada por la confusión y la ambigüedad. Son muchos los católicos que sienten una gran orfandad por la deriva que han seguido en España los partidos políticos, las grandes agrupaciones sociales e incluso la mayoría de los medios de comunicación que han desertado del patrimonio cultural católico e incluso están provocando la censura pública de Dios y de la tradición católica .

Obispo Romá Casanova Casanova

¡Qué distinta, la vida familiar si hay o no niños! Aunque el pensamiento dominante que promueve el individualismo y el hedonismo es reacio a la presencia de los niños en los matrimonios y familias, retrasando su nacimiento, reduciendo el número o excluyéndolos; sin embargo, los que son generosos experimentan, ya ahora, pero aún más en el futuro, el gran don de los hijos. En el futuro nuestra sociedad llorará por los hijos que no están, los hijos que no hemos querido; y aún más, los hijos que hemos matado con el “genocidio” del aborto.