Montserrat

Te esperaré

2Primer jueves después de Navidad. Olvidé completamente que hoy es jueves, por eso no hice la adoración. Junto con otras [hermanas] fui al dormitorio a las nueve. Extrañamente no lograba dormir. Me parecía que no había cumplido algo. En la memoria hice un repaso de mis obligaciones y no pude recordar nada; eso duró hasta las diez. A las diez vi el rostro martirizado de Jesús. De pronto Jesús me dijo estas palabras: Te esperé para compartir contigo el sufrimiento, ya que ¿quién puede comprender Mis sufrimientos mejor que Mi esposa?” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 348.

Confundir lo diferente

“Confundir lo diferente y separar lo idéntico es sublevarse contra la realidad, que es la verdad objetiva, y sintetizar en uno todos los sofismas. Afirmar como uno lo que es vario y como vario lo que uno, son los dos métodos que usa la razón cuando sale del orden arrastrada por el error o la locura. Que se confundan, se separen o se inviertan las ideas o las instituciones que fuera de nosotros no están confundidas ni separadas, ni invertidas, no alterará la naturaleza del sofisma especulativo o práctico. Y uno de los más grandes porque desciende de lo ideal a lo real, es el que falsea las relaciones entre las sociedades al romper las que deben existir entre las dos primeras, entre la religiosa y la política: el cesarismo.” Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, p. 72.

Monarquía tiranía

“La monarquía que renunciase a la realeza traicionaría por lo menos dos veces su propio fin: en primer lugar, porque renunciaría al deber de gobernar verdaderamente; a continuación, porque ejercitaría un poder, pero no el poder político y, por ello, se convertiría necesariamente en tiranía. Es el caso de muchas monarquías contemporáneas, atentas a conservarse a sí mismas renunciando al propio deber e incluso al poder (maquiavélico), encomendado a otras manos y a conciencias sin escrúpulo.” Danilo Castellano, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, p. 531.

Huelgas

“¿Razones para la huelga? Sin duda las había. Una industria alavesa que había sido creada desde cero durante el franquismo, cambiando la provincia foral de arriba a abajo. Paro, 3,74% (hoy, 24,5%, y sigo en sus datos al maestro Femando Sánchez Dragó). Muchos presos, 8.440 en toda España (más de 80.000, hoy). Deuda pública, 9% del PIB (98% hoy). Déficit público, 0,4% (8,5%, hoy). Y así sucesivamente, en un país con una industria que suponía el 36% del PIB y hoy sólo el 12,8%. Habría razones, pero más las habría hoy, si se hubiese tratado de una huelga por razones laborales o sociales.” Pascual Tamburri, Revista Razón Española, nº 196, Marzo-Abril 2016, p. 224.

Guerra justa

“Cervantes hace consideraciones muy finas sobre la guerra justa que revelan un conocimiento muy profundo de los aspectos más políticos de la doctrina católica: «Los varones prudentes, las repúblicas bien concertadas, por cuatro cosas han de tomar las armas y desenvainar las espadas, y poner a riesgo sus personas, vidas y haciendas: la primera, por defender la fe católica; la segunda, por defender su vida, que es de ley natural y divina; la tercera, en defensa de su honra, de su familia y hacienda; la cuarta, en servicio de su rey, en la guerra justa; y si le quisiéremos añadir la quinta, que se puede contar por segunda, es en defensa de su patria» (II, XXVVII).” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 547-548, agosto-septiembre-octubre 2016, p. 573.

El Syllabus

“La interpretación y comentario más autorizado se lo han dado al Syllabus sus propios impugnadores, los liberales de todos matices, cuando nos lo han presentado siempre como su más odioso enemigo y como el símbolo más completo de lo que llaman clericalismo, ultramontanismo y reacción. Satanás, que es malvado pero no tonto, vio muy claro a dónde iba a parar derechamente golpe tan certero, y le ha puesto a tan grandioso monumento el sello más autorizado de todos después del de Dios: el de su profundo rencor. Creamos en esto al padre de la mentira; que lo que él aborrece y difama, lleva con esto solo, cierto y seguro testimonio de ser fe verdad.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, p. 28.

Juridicidad y norma

“Por el contrario, el legislador debe advertir la existencia de una juridicidad más allá de la norma. Hay una experiencia que exige abordar el derecho como determinación de la justicia como realidad; una experiencia que descubre el derecho en su epifanía. Escribe Castellano: «… para este descubrimiento es necesario un detenido análisis metafísico del derecho, esto es, no una simple indagación histórico-sociológica o meramente ordinamental o institucional». Porque el derecho, concluye, está en el origen y al mismo tiempo en el fin de la experiencia jurídica, como manifestación de la juridicidad en cuanto regla de ejercicio del poder.” Joaquín Almoguera Carreres, Revista Verbo, nº 537-538, agosto-septiembre-octubre 2015, pp. 593 y 594.