Cada santo o santa vive la comunión con la divinidad. En esto consiste la santidad: cuanto más elevada es tanto más plena es la comunión con Dios, a través de Cristo, Hijo de Dios hecho hombre para realizar la comunión del hombre con Dios. En Cristo la comunión ha sido plena en sentido absoluto: naturaleza humana y naturaleza divina se han encontrado juntas en la unidad de la misma persona, la de Cristo. Los santos la realizan, en cuanto es posible a la naturaleza humana, en su correspondencia al proyecto que Dios tiene para cada hombre o para cada mujer, a través de la mediación de Cristo.
En Francisco de Asís, el prototipo de la espiritualidad franciscana, la comunión interior se realizó hasta la expresión o manifestación exterior de las llagas de Cristo en los estigmas de su cuerpo. Santa Clara vivió la comunión con Cristo, renunciando a todo para tener a Cristo como único bien, en absoluta pobreza. Sigue leyendo





