El Consiliario

¡Esforcémonos en conocer al Señor!

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¡Oh Dios! Ten compasión de este pecador.

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Quiero conocimiento de Dios más que holocaustos

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Bendice mi alma al Señor y no olvides sus beneficios.

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¡Ea, volvamos al Señor! Él nos desgarró, él nos curará.

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Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias

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No tienen vino, Jesús. Y Cristo hizo su primer milagro. Virgen María no tengo humildad. ¡Dame la Tuya!

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Nunca haremos bastante para honrar a la Virgen María. Como buenos hijos, debemos esperarlo todo de ella.

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Todos los dones que recibimos de Dios los recibimos siempre por la intercesión de la Virgen María, nuestra madre. *

Dicen los santos que cuanto más amamos a la Virgen tanto aumenta más nuestro amor a Dios. Amemos a la Virgen con todo cariño para amar a Dios de todo corazón.